jueves, 30 de septiembre de 2010

Capitulo VII

Capítulo VII




Luciano repasaba con su mirada los documentos que ahora tenía en sus manos en donde veía el nombre de su padre y también una serie de documentos que le revelaban cosas que siempre quiso saber y ahora estaban allí en sus manos, frente a sus ojos. En su cabeza leves y lejanos recuerdos se reunían ahora en su mente. Su madre, su infancia, el secretismo que ahora comenzaba a comprender entorno a su padre. Sentía como su vida, en cuestión de días se revolvía y parecía llevarlo a una senda, a un camino que él jamás pensó recorrer, como si las piezas comenzaran a ajustarse dentro de sí y en el entorno. ¿Eso explicaba todo en su vida, su personalidad, su vida, la forma de relacionarse con los demás? ¿Eso explicaba el por qué esa sensación que siempre lo acompaño en su vida, la de no encajar, de ser un “ser incompleto” de desadaptado? ¿Pero era todo esto real? El sentía, dentro de sí que no cabía duda, y se sentía crédulo, pues todo le decía que si, y dentro de sí mismo sentía que ahora todo tenía sentido.



Dentro de los documentos encontró unas cartas, muy bien guardadas en una lámina plástica, había 5 dentro de ella. Escrita por puño letra de su padre, salvo una, en la que el lograba reconocer la letra de su madre. Entre ellas una, de dos hojas, unidas por corchete la que lo sorprendió enormemente e hizo que sus pulsaciones se aceleraran y un calor intenso inundo su ser. La carta comenzaba con, “para mi hijo Luciano”;

Luciano;



Hijo, si estás leyendo esta carta seguramente ya no estoy contigo y quiero que me perdones de antemano por ello. Tampoco sé bien cómo escribirte, perdóname también por eso, pues a uno no le enseñan a ser padre, muchas cosas en la vida se aprenden, esta creo que no. Quiero que sepas que te amo y nunca creí que podría sentir algo así, te quiero desde el primer día que tu madre me contó que tu vendrías y que riendo y llorando juntos ya hablábamos de ti. No sé qué edad tendrás ahora, espero que la suficiente como para comprender, pero asumo que habrá gente que se encargara bien de ello.

Bueno, es extraño, no se me da lo epistolar ahora, y no por qué no sepa cómo hacer una carta, si no porque nunca hice una carta tan importante como esta y ¿sabes? Siento una emoción grande al hacerlo, pero también una gran responsabilidad.



En fin, la idea de esta carta es contarte quien soy por si las circunstancias no permiten que estemos juntos y eso hare;



Mi nombre es Ángel Fernando Nonderaf y soy tu papá, lo que para mí es un orgullo. Porque tú serás el principio de algo importante algo que hemos esperado muchos por muchísimos años. Yo no soy más que una pieza en este proyecto, y eh intentado hacer todo lo posible para estar a la altura. El mundo, hijo mío, se ha convertido en un lugar complejo para vivir y para muchos en un lugar doloroso, en donde muchos sufren y unos pocos son felices, o por lo menos dicen serlo. Algunos, hemos tomado parte y acción en ello, quizás no de la forma más ortodoxa, pero es un preámbulo necesario. Y estamos dispuestos a dar el pellejo por ello, por cambiar lo que haya que cambiar y por tratar de hacer este mundo un lugar mejor, en armonía con todo y con uno mismo, pues uno no es parte de nada si no es parte de todo, eso debes comprenderlo siempre Luciano.



Así, tu madre y yo hemos abrazado la causa y el proyecto, en el cual mucha gente ha dado su vida y su esperanza, y tú eres parte de esa esperanza. Por lo mismo debes llegar en algún momento, en una encrucijada de tu vida, decidir, pues siempre, por más que todo este escrito para muchos, por más que todo sea por algo, siempre está en medio la capacidad de decidir, nuestro libre albedrío es el principio por el cual se rige nuestra vida y el universo, aunque a veces no logremos comprenderlo del todo. Es por ello hijo que procuraremos, si todo va bien, entregarte las herramientas necesarias para que puedas tomar tus propias decisiones, pero a la vez, ser responsable con tu deber, y tu deber es ser quien eres, tu deber es ser.

De no ser nosotros, y esto es una posibilidad latente, por ello esta carta, serán otros los que ayuden en tu camino, nuestros amigos, nuestros hermanos, nuestros compañeros de camino.

Bueno, no quiero aburrirte, y fíjate que una sonrisa emocionada se esboza en mi rostro mientras escribo, a ti, que hoy eres solo un recién nacido con los ojos grandes y abiertos mirándome mientras escribo para ti y que eres el causante de la mayor alegría de mi vida, alegría que nunca creí llegar a tener y creo, sin equivocarme, que para tu madre también.



Por ello quiero que sepas sin más rodeos la verdad, nuestra verdad………………………….





¿Miguel?

Dime Sofía.

¿Qué crees que hubiese pensado mi padre?

¿Pensado sobre qué?

Sobre mi actuar, sobre este día.

Miguel sonrío y volvió a abrazar a Sofía, ¿sabes? El estaría muy orgulloso de la bella y sabia mujer que eres hoy y diría algo como, y poniendo voz grave Miguel dijo; Sofía, ¿sabes que Sofía significa sabiduría?, y tu eres la expresión perfecta de ella mi pequeña y hermosa niña.

Sofía sonrío y dijo; Gracias Miguel, necesitaba escuchar eso, y más viniendo de ti que fuiste el mejor amigo de mi padre. Bueno, entrare a la casa a continuar con Luciano, ya ha pasado un tiempo razonable, espero que este tomando bien toda la información que está recibiendo.

Ve tranquila, yo iré a ver a Sol y a los demás para preparar las cosas para la tarde.

Sofía camino hacia la entrada de la casa y enrumbó hacia el estudio.


Sofía abrió la puerta del estudio y al entrar vio a Luciano, él estaba sentado en el escritorio con la mano derecha apoyando su cabeza y sollozando. Camino despacio y se puso tras Luciano y puso su mano de forma suave en su cabeza ¿estás bien? Preguntó ella. El levantó su cabeza y vio a Sofía y compuso nuevamente su cuerpo, tratando de reaccionar. Sofía le dijo; no te preocupes puedes confiar en mí, y estiró sus brazos hacia Luciano, él se dejo llevar, como si hubiese estado contenido y se hubiese soltado de sí mismo y abrazó a Sofía. Sofía permanecía de pie con Luciano abrazado a su regazo y podía sentir la emoción que embargaba a Luciano dentro de sí misma, como energía que emanaba de Luciano y también lograba afectarla a ella, pero aun así mantuvo la compostura, asumiendo el rol que le correspondía, que en ese momento era de contener a Luciano.

Luciano por su parte estaba ido, ya no pensaba, sentía la ausencia de años, las millones de veces que pensó en la falta de sus padres, uno que nunca conoció, y otra que murió cuando mas comenzaba a necesitarla. Además el de sentirte de esa forma, extraño, y que siempre atribuyó a eso. Ahora sabía que sus padres siempre estuvieron allí, que los descubría en sí mismo, los sentía, y que además todo tenía un sentido, una razón de ser. Por eso su llanto era una mezcla de muchas cosas, era de tristeza y felicidad al mismo tiempo de que si bien necesito a su padre, este había estado, de una u otra manera completamente ligado a su vida, y hoy se había reencontrado con él, no de forma física, pero si de una manera que completaba su ser y su comprensión.



Sofía sintió que era momento de proseguir y rehaciéndose nuevamente alejo delicadamente a Luciano de si, y tomo su rostro y lo miró fijamente con sus hipnotizantes ojos color almendra. Luciano, necesitamos proseguir ¿te sientes mejor?

Luciano quedo mirando los ojos de Sofía y asintió con la cabeza, y haciendo un suspiro dijo; Esta bien, sigamos. Lucía camino hasta su asiento quedando frente a Luciano y tomó nuevamente la carpeta que estaba en su lado sobre el escritorio.

Luciano verbalizó un “gracias” desde lo más profundo de sí. Lucía lo miró, algo sorprendida y esbozando una sonrisa cálida dijo; De nada.

Bueno sigamos, entonces, ya no quedan dudas en mi cabeza, tan solo necesito el tiempo suficiente para digerir las cosas, solamente eso.

Muy bien Luciano, ya has visto algunas cosas y no te preocupes, tendrás el tiempo necesario para leer todo y revisarlo con más detenimiento, esa carpeta es tuya.

Gracias.

Nuevamente, de nada.





Bella Sol, necesito que me hagas un favor.

No hay problema Miguel, dime cual.

Necesito que traigas a dos de los muchachos y que ambos vengan armados y les dices que se presenten ante mí, estará en el invernadero.

Muy bien Miguel, lo hare de inmediato.



Miguel caminó desde la cocina hacia una puerta que daba salida a un patio fuera de la casa y camino hasta el final del patio en donde estaba la entrada del invernadero, ingresando allí pudo sentir los olores de las distintas plantas y vegetales que allí se cosechaban ocupando un muy inteligente sistema de riego y fertilizantes naturales, preparados por ellos mismos, en donde se permitían experimentar y desarrollar nuevas formas y tratamientos, era un lugar que estimulaba a Miguel, no solo por el agradable olor que de allí emanaba y que no era más que una mezcolanza de vida, como a él le gustaba decir, si no porque era el lugar más silencioso de la casa, y no porque la casa fuese ruidosa, si no porque el invernadero era su lugar, en el cual podía estar sin que le molestaran, solo ingresaba allí cuando quería estar solo o hablar con alguien sin que nadie más interrumpiese. De pronto dos jóvenes de contextura fuerte pero de vestimenta muy “casual” se pusieron en la puerta del invernadero y llamaron a Miguel.

Miguel contesto desde adentro que ingresara, ambos jóvenes lo hicieron y se pusieron frente a Miguel y dijeron; Sol nos ha dicho que nos necesitabas.

Si, así es.

Bueno, dijo uno de ellos, tú dirás.

¿Ambos traen consigo lo necesario?

Si, Sol nos dijo que eso habías solicitado.

Bueno. Entonces bien, es muy simple muchachos, desde hoy ustedes velaran por la vida de Luciano, quien ahora está con Sofía y a quien conocerán personalmente en la tarde, en una ceremonia que se celebrara en el comedor con toda la gente de la casa. Y la orden es muy simple, cuidar su vida, si algo le ocurre a Luciano ustedes pagaran con su vida. Solo con una precaución, Luciano no debe saberlo, ya habrá tiempo para aquello. ¿Han comprendido?

Ambos muchachos asintieron con su cabeza y miraron fijamente a Miguel, bueno, si así lo dispones Miguel así será.

Bueno chicos, comenzaran desde ahora mismo, ustedes ya saben cómo desarrollar su tarea. Vayan ahora y nos vemos mas tarde.

Ambos muchachos algo excitados se despidieron de Miguel y se retiraron del invernadero.

Miguel miró a su alrededor completamente el invernadero y suspiró. Bueno, tantos años y aquí estamos, se dijo a sí mismo, listos y dispuestos.

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Continúa el proximo Jueves......





jueves, 23 de septiembre de 2010

Capitulo VI

Capítulo VI







Sección Segunda



La Conjura





En la oscuridad de la carretera Luciano miraba por la ventana del automóvil mientras Miguel conducía en el más absoluto silencio. Pensó en dormir pero el sueño no llegaba hasta él, hasta que Miguel abrió la boca ¿no puedes dormir?

No. No puedo.

El viaje es largo, así que es mejor que trates, llegaremos en la mañana a nuestro destino, vuelve a intentarlo, ya verás como el sueño vendrá a ti.

Luciano volvió a cerrar los ojos y se imaginó en una casa, de pronto apareció un bosque y a su espalda vio una playa……





Despierta Luciano. Estamos llegando.

Luciano abrió los ojos, ya estaba claro, mientras el auto avanzaba inmerso en un camino de tierra rodeado de arboles a sus costados, el olor era intenso, Luciano bajo la ventanilla y tomó una bocanada de aire que entró por su nariz hasta su pecho e inflamo sus pulmones, olía a bosque y sintió la misma sensación que en su sueño.

Estamos ya muy cerca. Pero tú ya lo sientes ¿no?

Luciano se giró hacia Miguel y sabía que ya no necesitaba decir nada.

Miguel de pronto desaceleró la marcha del automóvil y giró hacia la izquierda en un pequeño acceso casi imperceptible a la mirada desatenta. Luciano se vio de pronto dentro de un bosque, en un angosto camino en el que parecía caer justo la medida del auto de Miguel, luego de casi 5 minutos Luciano divisó una casa detrás de una cerca…. Miguel, dijo Luciano, esa casa no es……… ¿la casa de mi sueño?

¿Lo sabes o lo sientes?

No lo sé. Ambas creo.

Bueno, entonces es la casa de tu sueño. Miguel detuvo el auto sin parar el motor frente a la cerca que resguardaba la entrada de la casa, de pronto una persona salió de la casa hacia ellos, era una muchacha joven y abrió el pestillo de la cerca e hizo un ademan para que el auto entrara.

Estacionaron el auto al costado de la casa, una casa grande en la cual más allá de su imagen rupestre se notaba que estaba bien diseñada y con comodidades evidentes. Como para vivir allí sin necesidades extremas.

Ambos, Miguel y Luciano descendieron del auto y Luciano observó con una mirada panorámica la casa y su entorno.

Se acercó la muchacha hasta Luciano y dijo Hola; soy Soledad. Puedes decirme “Sol” si te acomoda. Miguel sonreía al otro lado del vehículo, hola Sol dijo Miguel, hola Miguel, respondió ella, tanto tiempo sin verte por aquí.

Hola, dijo Luciano, yo me llamo…….

Luciano, ya lo sé, respondió rápidamente Soledad. Te esperábamos.

Luciano la quedó mirando pero ya no le parecía extraño, sentía como poco a poco iba perdiendo la capacidad de asombro frente a ciertos hechos que hace solo un par de días le hubiese parecido descabellado. Los ojos azules de aquella muchacha tan vivaces le parecían atractivos y penetrantes llenos de vida e inocencia.

Pasemos adentro dijo Miguel. Luciano lo siguió y la muchacha detrás de los dos. Llegaron a una sala grande con muebles muy acogedora y cálida, aunque la mirada de Luciano reparó en un cuadro que había en una de las paredes de aquella habitación, era exactamente el mismo que en casa de Miguel y Ángela, el de un hombre con los brazos extendidos y su rostro hacia el cielo, del mismo rojo intenso y que se volvía violeta al mirarlo desde otra perspectiva. Soledad se adelantó a ellos y girándose en 180° se puso frente a ellos y dijo; en el estudio los aguarda Sofía.

Miguel hizo un gesto de agradecimiento a Soledad y caminaron por un pasillo hasta una puerta entreabierta, en el fondo de la habitación detrás de un escritorio sentada en un sillón estaba una mujer, joven, muy bella de una presencia imponente.

Bienvenido Luciano, dijo ella levantándose de su asiento. Miguel hizo pasar a Luciano a la habitación y Luciano vio la mano de aquella mujer estirada para saludarlo, el respondió al gesto estirando su mano y acercándola a la de ella. Hola, dijo.

¿Todo tranquilo en el viaje Miguel?

Si Sofía, ningún contratiempo.

Ok. Bueno, imagino que Miguel ya te ha interiorizado en las razones del por qué estás aquí y has aceptado los términos.

Si, así es.

Y se te ha entregado los antecedentes, me parece que en un libro rojo ¿no es así?

Sí.

Bueno, entonces no demoremos más, pasemos entonces a ver lo importante. Antes, por favor Miguel, puedes cerrar la puerta.

Miguel caminó dos pasos y tomó la manija de la puerta abriéndola y salió por ella cerrándola tras de sí.



Soledad esperaba a unos metros y Miguel la miró con candidez, caminó hacia ella diciendo, soledad, no es bueno escuchar conversaciones ajenas y abrazándola la llevo consigo hacia afuera de la casa.

¿Miguel?

Dime Sol

¿Estás seguro de él?

Si, completamente seguro.

Sabes, eso me conforta, o sea, que tu lo digas. Aunque Sofía estaba algo nerviosa, por eso te lo pregunto, porque ella no tiende a estar nerviosa, bueno tú la conoces bien.

Si, lo sé Sol. Pero su nerviosismo no era por dudas sobre él, si no por ella misma. Bueno pequeña, vamos, aún hay mucho que hacer en la tarde tenemos que celebrar este encuentro.



Sofía abrió su carpeta con Luciano sentado frente a ella y levantando su cabeza le dijo; Tú has tenido una carpeta parecida a esta, digo parecida porque esta es un poco más completa que la que viste hace algunas noches en casa de Miguel. ¿La recuerdas?

Si, por supuesto, como no hacerlo.

Bueno. Entonces te diré lo que haremos ahora. Estaremos un par de hora aquí en el estudio, es muy importante que revisemos algunas cosas y charlemos sobre ellas. Luego, en la tarde se celebrara tú llegada acá y conocerás al resto de las personas que viven aquí en la casa ¿te parece?

Sí. Está bien para mí.

Muy bien. Comencemos.



Luciano Nonderaf González, edad 29 años. Naciste el viernes 2 de abril de 1982. A las 16:45hrs GMT de este hemisferio. Tu madre Emilia Anastasia González Smith y tu padre, en el registro, Ángel Fernando Nonderaf. De quien no hay muchos antecedentes. Tu madre, profesora, agnóstica, proveniente de una familia de 5 hermanos, de los cuales ella era la tercera. Dos hombres, el mayor y menor y tres mujeres. Sus padres eran originarios de un pueblo llamado Montaña Blanca en el sur del país, quienes llegaron a la Capital en 1955. Tu abuelo Carlos González Mena fue un esforzado y prospero comerciante en la zona norte de la capital. Quien con mucho sacrificio logró levantar un negocio de abarrotes, el que con el tiempo logro hacer crecer hasta que…. Bueno. Carlos González Mena casado con Ernestina Mercedes Valles Silva. Tu abuela materna. Ambos llevaban 40 años de matrimonio hasta que un martes 23 de julio de 1985 sufrieron un grave accidente automovilístico y fallecieron ambos instantáneamente. Tu madre, quien nació el 25 de febrero de 1960, fue una mujer de temperamento, estudió su básica y secundaria en uno de los mejores colegios municipales de niñas de la capital gracias al esfuerzo de toda la familia y ella respondió muy bien. Ingresó a la mejor Universidad Estatal a estudiar pedagogía, cosa que hizo también con éxito y realizó un magister también. Te tuvo a los 23 años de edad. Fue complejo para la familia, el que apareciera embarazada de un desconocido para ellos como lo era Ángel Fernando Nonderaf. Personaje enigmático, que asumieron todos que había conocido en la Universidad, pues se había presentado en casa de los González Silva como compañero de Universidad. Luego de tu nacimiento desapareció, se supo al tiempo que había sido detenido y hecho desaparecer, mas nunca se hablo del tema ¿no es así?

Luciano miró los ojos de Sofía y guardo silencio unos segundos. Hasta que apareció el habla. No sé mucho de mi padre, solo se su nombre y algunas cosas que logre escuchar…. Mi madre no hablaba de él, pero tampoco demostraba rencor hacia él. La verdad, hasta hace un par de días pensaba que me conocía a mí mismo, pero me eh dado cuenta que ustedes saben más de mí que yo mismo, ahora me doy cuenta que nada y poco sé, mucho menos de mi padre.

Eso puede solucionarse y Sofía sacó una subcarpeta dentro de la que tenía encima del escritorio y la acercó hasta Luciano poniéndola delante de él sobre la mesa. Luciano la miró y dijo; ¿Qué es esto?

Bueno, ahora sabrás quien fue tu padre.

Luciano abrió la carpeta y había una fotografía que le parecía familiar pero que jamás había visto pero en una segunda fotografía contigua no cabía duda, podía reconocer a ese rostro en cualquier lado, era su madre con un hombre a su lado.

Ese es tu padre, sentencio Sofía.

Te dejare unos momentos solo, lo suficiente para que revises con atención lo que te estoy entregando, luego continuaremos. Y levantándose nuevamente de su asiento Sofía se retiro de la habitación.

Luciano no sintió cuando se retiró Sofía, quien había cerrado al salir con llave la habitación, no le importó o no dio cuenta de eso, estaba absorto en los documentos y allí se quedo.



Sofía caminó hacia el comedor de la casa y vio que afuera estaba Miguel junto a Sol y caminó hasta ellos. Ambos la quedaron mirando y Sol pregunto; ¿y Luciano?

Luciano esta encontrándose consigo mismo, paso a paso, de a poco. Y tú preocúpate de que todo esté listo para la tarde y no seas tan curiosa. Soledad sonrío y asintió con la cabeza.

Miguel creo que ya ha comenzado.

Lo estás haciendo bien Sofía, muy bien y puso su mano derecha en el hombro de Sofía como para reafirmar sus palabras y confortar el nerviosismo casi imperceptible de Sofía, solo un ojo entrenado como el suyo podría darse cuenta que Sofía era un mar de nervios.



Bueno aún no ha jurado, dijo Sofía.

Miguel la miró y contestó; En su interior ya lo ha hecho. No te preocupes, solo faltan los ritos, pues los ritos son necesarios, solo eso.


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viernes, 17 de septiembre de 2010

Capitulo V

Capitulo V





Luciano pensaba en la conversación con Miguel, ese hombre extraño que se le hacía ahora tan familiar, pensaba además en lo que vendría, en la transformación que empezaba a sentir dentro de él mismo, y en alguna parte de su cabeza, entre todo lo que se agolpaba ahora en sus pensamientos refugiada en un rincón estaba Teresa. Así Luciano trataba de conciliar el sueño que no acudía, la excitación que provocaban los eventos era altísima, sus ojos rodeaban la habitación en la que estaba y miraba, desde la cama los distintos objetos que tenía la habitación hasta en un momento se durmió.







Vienen en dos días, lo traerá Miguel así que……….?

¿Qué?

¿Por dónde empezamos entonces?

Sabes muy bien lo que hay que hacer. Así que comienza por el principio y déjame sola un momento.

La muchacha se retiró de la habitación algo confundida y la dejó a ella sola en una habitación. Su estudio, así le llamaba ella, lugar en donde se tomaban decisiones y llegaban personas extrañas de muchos lados, cuando ella no estaba en casa la habitación quedaba con llaves, nadie más que ella tenía las llaves de aquella habitación y nadie más que ella podía decidir quién entraba en ella o quién no.



Sofía tenía 33 años, su nombre fue puesto por su Padre, significaba “Sabiduría”, así su padre le repetía todas las noches; te llamas “Sabiduría” y tu vida tendrá sentido por ello y algún día comprenderás el por qué. Según su padre el nombre de una persona determinaba la personalidad en una parte importante, pues siempre importaban una serie de contextos y circunstancias, además de tu carta astral, pero en gran medida el nombre que llevas determina tu vida, además, así te llamara la gente y tu alma responderá a ese llamado. Sofía no sabía porque ese recuerdo se había convocado en su cabeza, quizás por las circunstancias o porque en estos momentos su padre, aunque fuera en recuerdo, le confortaba. Lo necesitaba, sabía que su consejo hoy sería más oportuno que nunca, hoy más que nunca. Sofía tenía en sus manos una carpeta y encerrada allí en “su estudio” leía la primera hoja de la documentación que comenzaba con un nombre Luciano Nonderaf que iba acompañada de una fotografía y una contundente documentación agregada. Miraba aquella fotografía y podía leer en aquella mirada la certeza, que mas allá de la documentación, necesitaba. Con su mano derecha pasaba sus dedos por sobre la fotografía que mostraba el rostro despreocupado, mirando hacia el infinito, de aquel joven, el mismo que en dos días más llegaría hasta su casa para dar curso al principio del gran proyecto, en donde tantos tenían puestas sus esperanzas, sus esfuerzos y sus vidas.



Luciano despertaba tratando de recordar el sueño que había tenido, en donde se veía a sí mismo rodeado de personas en un lugar extraño que era una casa y a la vez un bosque y que de pronto era ya una playa. La verdad no importaba mucho que es lo que era si no la sensación que lo embargaba en aquel sueño, quería volver a sentirla pero no sabía cómo definirla, ¿cómo volver a sentir algo que ni siquiera sabía cómo definir? Miró el reloj que había a su lado en un pequeño velador al lado de su cama, eran las 8:01am. Se levantó de la cama y camino hasta el baño que estaba contiguo a la habitación, la casa estaba en silencio y la luz del sol comenzaba a colarse por varia de sus habitaciones entró al baño y se miró en el espejo y algo le parecía distinto, aunque no era eso algo tan extraño para él, era como ese ejercicio que hacía de niño, de estar frente al espejo el suficiente tiempo como para verse a sí mismo como una persona distinta y alienado de sí. Pero sin duda algo distinto había en él, quizás no en la apariencia pero allí estaba, por lo menos claro para él. Salió del baño y caminó por un pasillo relativamente largo y llego hasta una habitación grande y muy amplia y allí en una mesa estaba sentado en su cabecera Miguel quien leía el diario y sin levantar la vista le dijo; ¿dormiste bien Luciano? Luciano respondió con un sí sin mucha convicción. Miguel levantó su cabeza mirando a Luciano ¿quieres desayunar? Ángela está haciendo café, y te lo recomiendo, ella hace un exquisito café. Luciano pensó rápidamente sobre Ángela, se refería Miguel a la mujer que estaba con Miguel anoche, era ese su nombre, cosa que no se había cuestionado anoche, pues nunca supo su nombre. Ángela, posiblemente seria la esposa de Miguel o algo parecido.



Bueno muchacho mañana partiremos hoy en la noche y prepararemos en estos 3 años que nos quedan Tu regreso.

¿Mi regreso?

Si. Tu regreso. Mira. Cuando una persona se va hacia un largo viaje no es el viaje lo importante, todo tiene sentido en el regreso, se puede disfrutar de volar por las alturas pero todo lo que sube en algún momento baja, es algo natural, aunque no siempre exacto. Entonces, hoy en la noche viajaremos, será un viaje largo y es mejor hacerlo de noche, llegaremos en la mañana a nuestro destino allá te esperan algunas personas, así que terminaremos de aclarar algunas dudas hoy para que tu estadía allá sea lo más grata y fructífera posible.



Luciano vio aparecer a Ángela por una puerta con el café y lo dejo encima de la mesa y mirando a Luciano le dijo; Bueno Luciano, disfruta el café y ya te traigo las tostadas por que deberás alimentarte bien pues hoy partirás con Miguel, no a un viaje si no al comienzo del Regreso.



Luciano cayó en cuenta de que ya se había mencionado varias veces la palabra Regreso no entendía bien porque, pero todo tenía razón en torno a eso.
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Continúa, por problemas técnicos y de pérdida de material, aun no se da por terminado este capítulo V. Así que disculpen a los lectores, cuanto antes, se cierra y se abre otro. Atentamente Fernando Mushkil

jueves, 9 de septiembre de 2010

Capitulo IV


¿Cómo dormiste?

No lo sé, creo que bien. ¿Y tú no dormiste?

No. Hace mucho que no duermo en las noches, además, me quede cuidando tu sueño……… y sabes, sigues viéndote bella cuando duermes.

¿Fue cierto todo lo que ocurrió anoche?

Si. Tan cierto como que ahora estoy aquí a tu lado. El tomó su mano y la apretó con delicadeza y la llevó hasta su pecho. Quiero que escuches muy bien, ahora debo irme, debo resolver algunas cosas de mi regreso.

¿Volverás aquí? Preguntó ella.

Sí, lo hare. Pero dame tiempo. El se acercó y la besó delicadamente en la frente, se levantó y caminó hacia la puerta. Ella lo observaba irse cuando se levanto rápido de la cama y le dijo que esperara, el se giró hacia ella y ella dijo; Sabes, estoy con otra persona ahora. El la miró y con un rostro solemne le dijo; Lo sé. Y volvió a girarse hacia la puerta, caminó hasta ella, la abrió y salió de la habitación.



La cabeza de Teresa era un torbellino, dentro de ella las imágenes y voces daban vuelta sin parar, su cerebro hacía el máximo esfuerzo para tratar de dar lógica y coherencia a toda la información que había alojado en tan solo 24 horas. Pensaba en Luciano, pensaba en ella, pensaba en todo y de una u otra forma en lo que se venía. Teresa tenía sin embargo certeza de una cosa y cuya conclusión seguía siendo tan perturbadora para ella, carente de toda lógica formal, esta era que Luciano ya no era el mismo, pero a la vez lo seguía siendo, ¿Cómo era eso posible? De pronto su celular sonó, miró la pantalla de su teléfono y su mente reaccionó, lo tomó y contestó; Aló, hola amor, lo sé, pero estuvo prendido mi celular y no tengo llamadas perdidas tuya, si es extraño, bueno, en la tarde estoy allá.



Los pensamientos pueden leerse solo si sabes observar. ¿Cómo es eso? Tu lo has hecho antes solo que no sabes el cómo ocurrió, ¿no es así? Luciano asintió con la cabeza. Dime, ¿cuándo fue la primera vez que te ocurrió? No lo sé, creo que a los 13 años. ¿Y cómo fue?
Luciano se sentó en un sillón y comenzó a hacer memoria y en ello empezó a relatar;


A los 13 años estaba en la casa de un compañero de colegio, nos fuimos algunos allí después de clase, creo que éramos 5, debíamos hacer una tarea en conjunto, todos estaban muy animosos porque aprovecharíamos de ver una película de terror en casa de Camilo, así se llamaba el compañero que prestó su casa, bueno, estábamos comiendo una pizza en un alto que hicimos de la Tarea que hacíamos y Camilo comenzó a hablar de una tía, así de la nada, la verdad no recuerdo por que salió, el tema es que de pronto estábamos hablando de brujas y esas cosas, pues Camilo decía que su tía era bruja y que la iban a visitar muchas personas pidiéndole ayuda, por una módica suma de dinero claro está, el tema es que Camilo decía que ella podía leer la mente de las personas y todos reímos, allí estaban, Claudia, otro chico que no recuerdo su nombre y Loreto, ella era la chica más bella en ese entonces y claro, yo no era más que un compañero mas del curso, y jamás me atreví a decírselo. El punto es que comenzamos a charlar y reírnos del tema cuando estamos en eso y Camilo planteó un juego, que le habría enseñado su Tía, la curiosidad nos mató así que ordenamos la mesa y comenzamos. Camilo puso una Tabla algo extraña sobre la mesa, nos dijo que se llamaba Ouija la verdad estábamos algo excitados y todos reíamos en ese momento, pusimos todos una mano, la derecha, en una tabla más pequeña que tenía un orificio sobre la tabla más grande que tenia inscripciones de letras del abecedario y un sí y un no, y al medio había un Tal vez. Comenzamos a mover la tabla más pequeña sobre la Tabla mayor esperando, lo que nos dijo Camilo; Una conexión. La verdad no ocurrió nada anormal, solo un pequeño movimiento que pronto descubrimos que había sido Camilo tratando de asustarnos. Dejamos el cuento de la Ouija y fue allí en donde Loreto, era tan hermosa…… bueno, Loreto dijo que había visto en una revista que había gente que podía leer la mente o algo así, y ya que estábamos en eso y lo de la Ouija no había resultado dijo que hiciéramos una prueba. Así ella tomo un cuaderno y un lápiz, lo abrió y dijo; Hare algo en el cuaderno y deberán tratar de adivinar que puse, ¿está bien? Todos aceptamos, los 4 que estábamos frente a ella y entonces comenzó; Bueno, hice una figura geométrica ¿Quién adivina cual es? Camilo levanto la mano y dijo; un Triangulo. Loreto negó con la cabeza. Claudia dijo; Un círculo, Loreto negó nuevamente con la cabeza. El otro chico, que aun no logro recordar su nombre dijo; Un rectángulo, Loreto volvió a negar con la cabeza y mirándome dijo y tu Luciano, ¿no adivinaras? Yo solo atine a sonreír y con cierto nerviosismo le dije; Un trapecio. Ella levantó el cuaderno y dijo; Si. Adivinaste! Todos reclamaron por que quedaban pocas opciones y que así no era gran merito. Así que Loreto planteó hacerlo de nuevo pero esta vez comenzaría yo y luego el resto, todos estuvieron de acuerdo. Loreto escribió en su cuaderno y dijo; Bueno esta vez será un color y mirándome nuevamente me dice, ¿Qué color es Luciano? Yo casi embobado mirándola dije; Rojo Bermellón! Loreto me miró sorprendida y contenta y dio vuelta el cuaderno el cual tenía escrito rojo bermellón y todos los demás me miraron sorprendidos. Ese es el color de mi casa, dijo Loreto. Camilo dijo que lo hiciéramos de nuevo por que pudo ser pura casualidad. Loreto volvió a escribir en su cuaderno solo para mí, yo en el fondo estaba contento por eso. Loreto termino de escribir y dijo; ¿Que eh escrito? Claudia le dijo si no diría de qué tema se trataba si era un país o algo parecido. Loreto dijo no, solo lo pensare para que Luciano pueda leerlo si es que puede. Todos quedaron en silencio y el comedor, en donde estábamos, pareció un teatro por un par de segundos. Vamos Luciano dijo Loreto, adivina que estoy pensando y lo que está en el cuaderno. Yo la quede mirando fijamente y mi boca se abrió sola y salió de ella solo una pequeña frase; “Mi abuelita Clara es la más linda”. Todos quedaron mirando a Loreto para saber si era cierto y Loreto me quedo mirando sorprendida diciéndome ¿Cómo supiste? Dime, ¿cómo supiste? Y Camilo tomó el cuaderno de Loreto rápidamente y lo dio vuelta y en aquella hoja estaba escrito; “Mi abuelita Clara es la más linda” Camilo se dio vuelta mirándome y dijo, Oye dime como lo hiciste poh. Desde ese momento siempre me miraron distinto, yo llegué a mi casa esa noche y tuve un sueño muy extraño, que cada cierto tiempo se repite, y solo pensaba que ojala eso nunca hubiera pasado. Loreto jamás me vio de la misma forma y siempre me miraba extraño, de hecho comenzaron a hacerme bromas ese año, con el tiempo todos se olvidaron del tema y en cierta medida, por sanidad mental, yo también.

¿Y qué sentiste en ese momento Luciano?

No lo sé, fue una sensación muy extraña, la eh vuelto a tener en algunas ocasiones pero trato de suprimir esa sensación rápidamente.

Bueno Luciano, en estos 3 años que nos quedan por delante esa sensación volverá y por el contrario, se acrecentara.

¿Por qué se comunicaron conmigo hace 5 años la primera vez y nuevamente anoche, porque no antes, o después?

Porque todo tiene su tiempo, su forma o su razón de ser. Nada es azaroso todo ocurre por algo que lo detona. ¿Has escuchado hablar del Tercer principio de Newton?

¿Eso es acción y reacción?

Si. O sea, es una manera elegante y científica de establecer un principio que es antiquísimo. Nada se mueve por que si, los tres principios de las leyes de Newton establecen un saber que es conocido hace mucho tiempo y que consiste en ver el mundo con cierta lógica, nada se mueve por sí mismo, Ley de Inercia hay un algo, otra fuerza que le da movimiento, la segunda Ley establece que el movimiento es proporcional a la fuerza impresa y la tercera establece la reacción de esa fuerza en movimiento. Si miras bien no es algo muy complejo de comprender y eso le tomó al hombre muchísimo tiempo. En otra ocasión profundizaremos en ello, como en otras cosas, hoy nos centraremos en lo inicial, lo importante y eso hoy, mi estimado Luciano, es limpiarte, pues todo lo que sabes y que conoces es tan solo una ilusión por lo que será largo el camino que nos queda.

Suenas como un gurú de una secta que establece una verdad.

Jajaja, puede ser. Pero no. De partida, la verdad no existe Luciano, todo lo que se establece así mismo como verdad ten por seguro que es mentira. La verdad ha sido ofrecida no solo en las religiones, si no en general desde que el mundo es mundo. Y en base a ella, o a lo que se plantea como verdad, se suprime a otra. Además si la verdad es tan obvia no hay necesidad de adornarla ¿no te parece? Y el negocio consiste en adornarla y luego, aquello que supuestamente es tan obvio, se nos vende. Pero…… ¿tú sabes que significa Gurú?

No, no lo sé.

Significa profundo. No te parece que suena bien eso, si profundizáramos lo que pensamos y hacemos todos seriamos nuestros propios gurú. Pero al parecer eso es casi imposible hoy.

Bueno, volvamos a esa sensación tuya cuando te ocurría aquello de leer lo que los otros pensaban, además solo nos quedan dos días más en esta casa. Luego viajaremos a otro lugar en donde estarás 6 meses y debemos avanzar en ello.

¿Puedo hacerte una pregunta?

Si, por supuesto.

¿Cómo te llamas? Es que aun no lo sé.

¿Y te importa eso?

En cierta medida si, por ejemplo tu sabes que me llamo Luciano y al parecer sabes mas de mí que yo mismo, ¿no te parece justo que yo sepa, por lo menos tu nombre?

Tienes razón. Con una sonrisa cálida se acercó a Luciano y al oído le dijo; Me llamo Miguel.



Teresa estaba en la habitación aun en la cama pensando en Luciano, nada más había en su cabeza ahora, solo la noche anterior y el rostro de Luciano.

Había sentido esa sensación hace años, cuando su cabeza aceptó de una vez por todas y no sin dar fiera batalla, de que estaba enamorada de Luciano, se había resistido por mucho tiempo a aquello pero así era y no había nada que hacerle contestó su cabeza en aquella ocasión. Eran amigos hace ya 7 años y recién se había dado cuenta, confesándose en un bar con una copas en el cuerpo en unos de esos encuentros que tenían de cuando en cuando.

Un amigo de él los había presentado en una fiesta en la que como siempre, Luciano, se había apartado a un rincón con un cigarro en la mano ido de aquel lugar, Luciano era muy alegre pero disfrutaba más de la soledad que de las grandes aglomeraciones. Sentado en las afuera de la casa en donde se efectuaba la fiesta miraba al cielo de modo pensativo, ella por su parte salió buscando aire y alejándose de un insistente chico que la acosaba y la miraba como presa para cazar. ¿Puedo sentarme aquí contigo? Le pregunto a Luciano, él la miró y sonriendo le dijo, no hay problema, esta parte es un lugar público. Ella sintió la indiferencia y eso le agrado, claramente en contraste con el acoso que estaba sufriendo hace ya buen rato, era justamente lo que necesitaba. ¿Me das un cigarro? Luciano metió su mano en uno de los bolsillos de su chaqueta y sacó una cajetilla y la extendió hacia ella. Ella sacó uno y le pidió fuego, Luciano volvió a meter su mano en uno de los bolsillos de la chaqueta y sacó un encendedor, todo en absoluto silencio. ¿Por qué no estás adentro? Preguntó Teresa. Luciano, sin mirarla respondió; Porque aquí estoy mejor. ¿Y tú? Replicó Luciano. Teresa sonrió… También, dijo ella tomando una bocanada de humo. Esa noche hablaron hasta que amaneció, de todo y de nada, a ella le sorprendía el conocimiento que ese chico tenia para su edad, de tantas cosas muchas intrascendentes, pero aun así se escuchaba sabio pero sin gravedad y se reía de los malos chistes que ella hacía, tenían además gustos musicales similares y miraban al resto de los mortales con la misma ironía, desde ese momento comenzaron a ser amigos, intercambiaban cartas, libros, música, alegrías y penas solo con una condicionante, siempre solos. No frente al resto. Y nunca ningúno de los dos intentó sobrepasar ese límite de amistad autoimpuesto por ambos, no solo por respeto, si no porque realmente había una conexión de la cual ninguno de los dos quiso romper ni menos arriesgarse a perder.

12 años habían pasado desde esa noche en la cual se conocieron y allí estaba ella, en la habitación de su departamento pensando en él y sintiendo un millón de sensaciones incontrolables y una angustia que la carcomía. Por segunda vez en su vida…..




Han llamado por teléfono y dicen que ya está en la casa con Miguel. ¿Quién?

Él.

¿Sí?

Y ha aceptado. Su nombre es Luciano, con él ya tienen al último que necesitábamos. Dicen que en dos días vienen para acá.

Tenemos que preparar algunas cosas entonces, empezamos a trabajar contra reloj.

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Esta Historia Continúa el próximo Jueves en este mismo Blog....................