jueves, 9 de septiembre de 2010

Capitulo IV


¿Cómo dormiste?

No lo sé, creo que bien. ¿Y tú no dormiste?

No. Hace mucho que no duermo en las noches, además, me quede cuidando tu sueño……… y sabes, sigues viéndote bella cuando duermes.

¿Fue cierto todo lo que ocurrió anoche?

Si. Tan cierto como que ahora estoy aquí a tu lado. El tomó su mano y la apretó con delicadeza y la llevó hasta su pecho. Quiero que escuches muy bien, ahora debo irme, debo resolver algunas cosas de mi regreso.

¿Volverás aquí? Preguntó ella.

Sí, lo hare. Pero dame tiempo. El se acercó y la besó delicadamente en la frente, se levantó y caminó hacia la puerta. Ella lo observaba irse cuando se levanto rápido de la cama y le dijo que esperara, el se giró hacia ella y ella dijo; Sabes, estoy con otra persona ahora. El la miró y con un rostro solemne le dijo; Lo sé. Y volvió a girarse hacia la puerta, caminó hasta ella, la abrió y salió de la habitación.



La cabeza de Teresa era un torbellino, dentro de ella las imágenes y voces daban vuelta sin parar, su cerebro hacía el máximo esfuerzo para tratar de dar lógica y coherencia a toda la información que había alojado en tan solo 24 horas. Pensaba en Luciano, pensaba en ella, pensaba en todo y de una u otra forma en lo que se venía. Teresa tenía sin embargo certeza de una cosa y cuya conclusión seguía siendo tan perturbadora para ella, carente de toda lógica formal, esta era que Luciano ya no era el mismo, pero a la vez lo seguía siendo, ¿Cómo era eso posible? De pronto su celular sonó, miró la pantalla de su teléfono y su mente reaccionó, lo tomó y contestó; Aló, hola amor, lo sé, pero estuvo prendido mi celular y no tengo llamadas perdidas tuya, si es extraño, bueno, en la tarde estoy allá.



Los pensamientos pueden leerse solo si sabes observar. ¿Cómo es eso? Tu lo has hecho antes solo que no sabes el cómo ocurrió, ¿no es así? Luciano asintió con la cabeza. Dime, ¿cuándo fue la primera vez que te ocurrió? No lo sé, creo que a los 13 años. ¿Y cómo fue?
Luciano se sentó en un sillón y comenzó a hacer memoria y en ello empezó a relatar;


A los 13 años estaba en la casa de un compañero de colegio, nos fuimos algunos allí después de clase, creo que éramos 5, debíamos hacer una tarea en conjunto, todos estaban muy animosos porque aprovecharíamos de ver una película de terror en casa de Camilo, así se llamaba el compañero que prestó su casa, bueno, estábamos comiendo una pizza en un alto que hicimos de la Tarea que hacíamos y Camilo comenzó a hablar de una tía, así de la nada, la verdad no recuerdo por que salió, el tema es que de pronto estábamos hablando de brujas y esas cosas, pues Camilo decía que su tía era bruja y que la iban a visitar muchas personas pidiéndole ayuda, por una módica suma de dinero claro está, el tema es que Camilo decía que ella podía leer la mente de las personas y todos reímos, allí estaban, Claudia, otro chico que no recuerdo su nombre y Loreto, ella era la chica más bella en ese entonces y claro, yo no era más que un compañero mas del curso, y jamás me atreví a decírselo. El punto es que comenzamos a charlar y reírnos del tema cuando estamos en eso y Camilo planteó un juego, que le habría enseñado su Tía, la curiosidad nos mató así que ordenamos la mesa y comenzamos. Camilo puso una Tabla algo extraña sobre la mesa, nos dijo que se llamaba Ouija la verdad estábamos algo excitados y todos reíamos en ese momento, pusimos todos una mano, la derecha, en una tabla más pequeña que tenía un orificio sobre la tabla más grande que tenia inscripciones de letras del abecedario y un sí y un no, y al medio había un Tal vez. Comenzamos a mover la tabla más pequeña sobre la Tabla mayor esperando, lo que nos dijo Camilo; Una conexión. La verdad no ocurrió nada anormal, solo un pequeño movimiento que pronto descubrimos que había sido Camilo tratando de asustarnos. Dejamos el cuento de la Ouija y fue allí en donde Loreto, era tan hermosa…… bueno, Loreto dijo que había visto en una revista que había gente que podía leer la mente o algo así, y ya que estábamos en eso y lo de la Ouija no había resultado dijo que hiciéramos una prueba. Así ella tomo un cuaderno y un lápiz, lo abrió y dijo; Hare algo en el cuaderno y deberán tratar de adivinar que puse, ¿está bien? Todos aceptamos, los 4 que estábamos frente a ella y entonces comenzó; Bueno, hice una figura geométrica ¿Quién adivina cual es? Camilo levanto la mano y dijo; un Triangulo. Loreto negó con la cabeza. Claudia dijo; Un círculo, Loreto negó nuevamente con la cabeza. El otro chico, que aun no logro recordar su nombre dijo; Un rectángulo, Loreto volvió a negar con la cabeza y mirándome dijo y tu Luciano, ¿no adivinaras? Yo solo atine a sonreír y con cierto nerviosismo le dije; Un trapecio. Ella levantó el cuaderno y dijo; Si. Adivinaste! Todos reclamaron por que quedaban pocas opciones y que así no era gran merito. Así que Loreto planteó hacerlo de nuevo pero esta vez comenzaría yo y luego el resto, todos estuvieron de acuerdo. Loreto escribió en su cuaderno y dijo; Bueno esta vez será un color y mirándome nuevamente me dice, ¿Qué color es Luciano? Yo casi embobado mirándola dije; Rojo Bermellón! Loreto me miró sorprendida y contenta y dio vuelta el cuaderno el cual tenía escrito rojo bermellón y todos los demás me miraron sorprendidos. Ese es el color de mi casa, dijo Loreto. Camilo dijo que lo hiciéramos de nuevo por que pudo ser pura casualidad. Loreto volvió a escribir en su cuaderno solo para mí, yo en el fondo estaba contento por eso. Loreto termino de escribir y dijo; ¿Que eh escrito? Claudia le dijo si no diría de qué tema se trataba si era un país o algo parecido. Loreto dijo no, solo lo pensare para que Luciano pueda leerlo si es que puede. Todos quedaron en silencio y el comedor, en donde estábamos, pareció un teatro por un par de segundos. Vamos Luciano dijo Loreto, adivina que estoy pensando y lo que está en el cuaderno. Yo la quede mirando fijamente y mi boca se abrió sola y salió de ella solo una pequeña frase; “Mi abuelita Clara es la más linda”. Todos quedaron mirando a Loreto para saber si era cierto y Loreto me quedo mirando sorprendida diciéndome ¿Cómo supiste? Dime, ¿cómo supiste? Y Camilo tomó el cuaderno de Loreto rápidamente y lo dio vuelta y en aquella hoja estaba escrito; “Mi abuelita Clara es la más linda” Camilo se dio vuelta mirándome y dijo, Oye dime como lo hiciste poh. Desde ese momento siempre me miraron distinto, yo llegué a mi casa esa noche y tuve un sueño muy extraño, que cada cierto tiempo se repite, y solo pensaba que ojala eso nunca hubiera pasado. Loreto jamás me vio de la misma forma y siempre me miraba extraño, de hecho comenzaron a hacerme bromas ese año, con el tiempo todos se olvidaron del tema y en cierta medida, por sanidad mental, yo también.

¿Y qué sentiste en ese momento Luciano?

No lo sé, fue una sensación muy extraña, la eh vuelto a tener en algunas ocasiones pero trato de suprimir esa sensación rápidamente.

Bueno Luciano, en estos 3 años que nos quedan por delante esa sensación volverá y por el contrario, se acrecentara.

¿Por qué se comunicaron conmigo hace 5 años la primera vez y nuevamente anoche, porque no antes, o después?

Porque todo tiene su tiempo, su forma o su razón de ser. Nada es azaroso todo ocurre por algo que lo detona. ¿Has escuchado hablar del Tercer principio de Newton?

¿Eso es acción y reacción?

Si. O sea, es una manera elegante y científica de establecer un principio que es antiquísimo. Nada se mueve por que si, los tres principios de las leyes de Newton establecen un saber que es conocido hace mucho tiempo y que consiste en ver el mundo con cierta lógica, nada se mueve por sí mismo, Ley de Inercia hay un algo, otra fuerza que le da movimiento, la segunda Ley establece que el movimiento es proporcional a la fuerza impresa y la tercera establece la reacción de esa fuerza en movimiento. Si miras bien no es algo muy complejo de comprender y eso le tomó al hombre muchísimo tiempo. En otra ocasión profundizaremos en ello, como en otras cosas, hoy nos centraremos en lo inicial, lo importante y eso hoy, mi estimado Luciano, es limpiarte, pues todo lo que sabes y que conoces es tan solo una ilusión por lo que será largo el camino que nos queda.

Suenas como un gurú de una secta que establece una verdad.

Jajaja, puede ser. Pero no. De partida, la verdad no existe Luciano, todo lo que se establece así mismo como verdad ten por seguro que es mentira. La verdad ha sido ofrecida no solo en las religiones, si no en general desde que el mundo es mundo. Y en base a ella, o a lo que se plantea como verdad, se suprime a otra. Además si la verdad es tan obvia no hay necesidad de adornarla ¿no te parece? Y el negocio consiste en adornarla y luego, aquello que supuestamente es tan obvio, se nos vende. Pero…… ¿tú sabes que significa Gurú?

No, no lo sé.

Significa profundo. No te parece que suena bien eso, si profundizáramos lo que pensamos y hacemos todos seriamos nuestros propios gurú. Pero al parecer eso es casi imposible hoy.

Bueno, volvamos a esa sensación tuya cuando te ocurría aquello de leer lo que los otros pensaban, además solo nos quedan dos días más en esta casa. Luego viajaremos a otro lugar en donde estarás 6 meses y debemos avanzar en ello.

¿Puedo hacerte una pregunta?

Si, por supuesto.

¿Cómo te llamas? Es que aun no lo sé.

¿Y te importa eso?

En cierta medida si, por ejemplo tu sabes que me llamo Luciano y al parecer sabes mas de mí que yo mismo, ¿no te parece justo que yo sepa, por lo menos tu nombre?

Tienes razón. Con una sonrisa cálida se acercó a Luciano y al oído le dijo; Me llamo Miguel.



Teresa estaba en la habitación aun en la cama pensando en Luciano, nada más había en su cabeza ahora, solo la noche anterior y el rostro de Luciano.

Había sentido esa sensación hace años, cuando su cabeza aceptó de una vez por todas y no sin dar fiera batalla, de que estaba enamorada de Luciano, se había resistido por mucho tiempo a aquello pero así era y no había nada que hacerle contestó su cabeza en aquella ocasión. Eran amigos hace ya 7 años y recién se había dado cuenta, confesándose en un bar con una copas en el cuerpo en unos de esos encuentros que tenían de cuando en cuando.

Un amigo de él los había presentado en una fiesta en la que como siempre, Luciano, se había apartado a un rincón con un cigarro en la mano ido de aquel lugar, Luciano era muy alegre pero disfrutaba más de la soledad que de las grandes aglomeraciones. Sentado en las afuera de la casa en donde se efectuaba la fiesta miraba al cielo de modo pensativo, ella por su parte salió buscando aire y alejándose de un insistente chico que la acosaba y la miraba como presa para cazar. ¿Puedo sentarme aquí contigo? Le pregunto a Luciano, él la miró y sonriendo le dijo, no hay problema, esta parte es un lugar público. Ella sintió la indiferencia y eso le agrado, claramente en contraste con el acoso que estaba sufriendo hace ya buen rato, era justamente lo que necesitaba. ¿Me das un cigarro? Luciano metió su mano en uno de los bolsillos de su chaqueta y sacó una cajetilla y la extendió hacia ella. Ella sacó uno y le pidió fuego, Luciano volvió a meter su mano en uno de los bolsillos de la chaqueta y sacó un encendedor, todo en absoluto silencio. ¿Por qué no estás adentro? Preguntó Teresa. Luciano, sin mirarla respondió; Porque aquí estoy mejor. ¿Y tú? Replicó Luciano. Teresa sonrió… También, dijo ella tomando una bocanada de humo. Esa noche hablaron hasta que amaneció, de todo y de nada, a ella le sorprendía el conocimiento que ese chico tenia para su edad, de tantas cosas muchas intrascendentes, pero aun así se escuchaba sabio pero sin gravedad y se reía de los malos chistes que ella hacía, tenían además gustos musicales similares y miraban al resto de los mortales con la misma ironía, desde ese momento comenzaron a ser amigos, intercambiaban cartas, libros, música, alegrías y penas solo con una condicionante, siempre solos. No frente al resto. Y nunca ningúno de los dos intentó sobrepasar ese límite de amistad autoimpuesto por ambos, no solo por respeto, si no porque realmente había una conexión de la cual ninguno de los dos quiso romper ni menos arriesgarse a perder.

12 años habían pasado desde esa noche en la cual se conocieron y allí estaba ella, en la habitación de su departamento pensando en él y sintiendo un millón de sensaciones incontrolables y una angustia que la carcomía. Por segunda vez en su vida…..




Han llamado por teléfono y dicen que ya está en la casa con Miguel. ¿Quién?

Él.

¿Sí?

Y ha aceptado. Su nombre es Luciano, con él ya tienen al último que necesitábamos. Dicen que en dos días vienen para acá.

Tenemos que preparar algunas cosas entonces, empezamos a trabajar contra reloj.

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Esta Historia Continúa el próximo Jueves en este mismo Blog....................

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