Publicacion Historia


Capítulo I







Sección Primera

El regreso




Se lo que estas pensando.


¿Enserio?


Si. Piensas que no sé lo que estas pensando y que me seguirás la corriente.


Eso es muy obvio.


Dale, hagamos lo siguiente, yo te preguntare algo y tú pensaras la respuesta sin decírmela y luego yo te diré que pensaste. Ok?


Está bien, veamos.


Ok. Listo, Piensa en un color………..ya? mmmmm…..El color rojo.


Si. Pero eso era fácil, sabes que es mi color favorito.


El se río. Ok. Hagámoslo más complejo. Esa fue solo una prueba, ahora sí, piensa en un número de 1 a un millón y yo lo adivinare.


Ok.


Ahora! El número que estas pensando es el mmmmm…………… 35.271!!


De pronto la cara de ella se congeló y sus ojos crecieron enormes ¿Cómo supiste?


El se limitó a sonreír enigmáticamente.


Vamos, hagámoslo de nuevo, quizás solo fue suerte. Ahora me dirás de nuevo que número estas pensando.


Está bien. Pero me asustas.


Ok, piensa en un número nuevamente de 1 a un millón.


El número que estas pensando es el ………… 567.


Ella se levantó de su asiento de un salto y su cara estaba aun más pálida que la vez anterior. Se alejó un poco y preguntó; ¿Cómo supiste?


El volvió a sonreír enigmáticamente…. Mira, le dijo, tengo que contarte una larga historia, vuelve a sentarte y escúchame con atención.






Habían dejado de verse hace exactamente 3 años. Esa última vez se encontraron en el departamento que él ocupaba en el centro de la ciudad, era un día de primavera y desde el noveno piso por el ventanal de la terraza se podía ver los arboles floreciendo de una plaza y gente transitar. Ambos estaban abrazados en un sillón cuando él le dijo que ya no se verían más. Me voy de viaje, dijo él. Ella levantó su cabeza hacia atrás y preguntó ¿Cuándo? Hoy mismo respondió él. Partiré en la noche. Se abrazaron muy fuerte y aprovecharon cada segundo para registrar olores y caricias. Ella solo volvió a decir una frase, que ya era habitual en las conversaciones entre ambos ¿Por qué yo? Él solo respondió lo mismo de siempre; porque no podría ser de otra manera.




Te eh extrañado, y quiero que sepas eso antes de comenzar a contarte mi historia y quiero que no hagas preguntas hasta que termine de contarla, luego podrás preguntar lo que quieras y ahí veré yo que puedo contestarte o no.


Ella asintió con la cabeza y volvió a sentarse. El tomó sus manos y se puso en cuclillas frente a ella y comenzó……..




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Capítulo II






¿Recuerdas cuando me fui?


Si. Lo recuerdo claramente.


Bueno, después que nos despedimos abajo del edificio donde vivía y me pasó a buscar el taxi para irme al aeropuerto ¿te acuerdas?


Si, si me acuerdo.


Llegué hasta el aeropuerto para embarcarme cuando recibí un llamado en mi celular, y fue en ese momento en donde todo cambió, cambió radicalmente mi vida.


¿Qué llamado?


Te dije que me dejaras terminar, luego puedes hacer las preguntas. ¿Está bien?


Si, sigue, te escucharé atenta.


Bueno, salí del aeropuerto y tomé nuevamente un taxi de vuelta a la ciudad. El llamado me dejó pasmado y deje todo y me fui hasta el lugar que la otra voz en el teléfono me indicó….






Los ojos de ella se abrían no pudiendo disimular la intriga que le causaba el relato. Sabía que había algo distinto en él y que no solo se debía a los 3 años que habían pasado, además intuía que mucho de aquel cambio tenía que ver con lo que estaba escuchando ahora en boca de él, pues sus ojos tenían un brillo distinto y aquel relato también podría explicar lo que recién había ocurrido con el truco de adivinar sus pensamientos, pues ¿cómo había hecho eso de adivinar el número que había pensado entre 1 en un millón? Y ¿Quién había hecho esa llamada?






Cuando llegué al lugar un hombre me esperaba en el punto señalado, tú me conoces hace muchísimo tiempo y sabes que nunca eh tenido miedo a nada ni nadie, pero nunca sentí más miedo que en ese momento, y no me refiero al miedo típico si no realmente miedo, pánico de la situación….


De pronto la voz de él cambio, se puso más grave y se notaba la tensión en ella, mira, dijo él, no sé bien cómo explicar esto aún para mi es extraño y complejo y hasta poco creíble, pero necesito contarle esto a alguien y nadie mejor que tú. Solo necesito que me escuches y no preguntes hasta que termine, sin cuestionamientos, se que te estás preguntando quien fue aquella persona que me llamó por teléfono cuando estaba en el aeropuerto y más cosas, solo te diré ahora que sabrás todo a su tiempo.






Bueno, cuando llegué al lugar estaba un hombre esperándome en la esquina que me habían señalado, me baje y camine hasta él. Me dio la mano a modo de saludo de manera firme pero no violenta, sin decirme nada, ni una palabra y sus ojos brillaban, si supieras como……


Luego comenzó a caminar y solo supe que debía seguirlo, como si alguien me lo hubiera dicho pero nadie a la vez, estaba en mi cabeza fuerte y claro, “sígueme” y caminé detrás de él casi automatamente, el hombre entró en una casa y yo detrás de él. Entramos a una habitación levemente iluminada pero en la cual era posible tener absoluta claridad de su espacio, sus muebles, pocos pero finamente labrados, un cuadro en el fondo de la habitación de un rojo intenso que si lo mirabas de lado tomaba un color violeta, en donde se podía ver a un hombre con los brazos extendidos que estaba de pie y su rostro miraba al cielo. En eso apareció una mujer que me invitó a sentarme en uno de los sillones que había en la habitación y me senté casi hipnotizado, ambos, el hombre y la mujer se sentaron cerca de mí y me dijeron….. que bueno tenerte aquí Luciano y ambos sonrieron…….






Ya discúlpame, no entiendo nada, sé que me dijiste que no preguntara nada hasta que terminaras tu relato, pero esta situación es absurda y estoy enredada en mi cabeza, no logro comprender tu relato, no entiendo nada, ¿quién era esa gente Y cómo es eso de que no te fuiste ese día? no entiendo nada, estoy confundida. Ella se levantó de su asiento y fue hasta su bolso y sacó una cajetilla de cigarrillos y prendió uno y girando su cabeza en dirección a él preguntó ¿y si no tomaste ese avión cuando lo tomaste? pues no estuviste aquí durante tres años y solo recibía cartas extrañas y postales de ti desde distintas partes del mundo cada cierto tiempo ¿es cierto eso? El se quedó mirándola con cierta compasión, sabía que tenía mucho que explicar, solo salió un leve no, nunca me fui de aquí.


Ella abrió sus grandes ojos cafés con rabia en ellos y a quema ropa preguntó ¿donde mierda estuviste entonces estos 3 años?


Es lo que intentare explicarte esta noche, sé que es complejo, se que te mentí, ahora solo quiero que escuches y que comprendas cuales fueron las razones por las cuales tuve que mentirte y escribirte esas cartas haciéndote creer que estaba en otra parte del mundo cuando no era así y estaba más cerca de lo que pensabas y todo tiene que ver con lo que pasó esa noche en la que me fui, con lo que te estaba relatando, sé que es extraño, enredado, pero es la verdad…. Mi vida cambió, ya no soy el mismo que conociste, o sea, sigo siendo el mismo, pero ya las cosas no son las mismas y yo cambie con ellas. Por favor, termina de escuchar y luego intentaré aclararte todo, y tomando su mano con suavidad clavó sus ojos en ella…….






Ella tomó una bocanada de humo y caminó hasta el sillón y volvió a sentarse esperando que él terminara el relato y lograra explicar lo de los últimos tres años, las mentiras, la lectura de mente y aquella mirada extraña en los ojos de él.






Bueno, continuaré, tomó un suspiro y comenzó de nuevo…


Cuando estaba en aquella casa, con aquel hombre y aquella mujer ellos se dirigieron a mí y me dijeron; Luciano, te estuvimos esperando mucho tiempo y ahora por fin estas aquí, ya llegó el momento de que nos encontráramos, yo respondí que solo estaba allí por el llamado que había recibido en el aeropuerto justo antes de que me embarcara en el avión, lo sabemos, me dijeron ambos, por lo mismo te llamamos, pues tú no te moverás de aquí, tu no viajaras. ¿Por qué? Pregunté yo, Porque si lo haces morirás.


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Capítulo III






“….Un día en una calle la muerte y la vida se encontraron, no se saludaron.”






Luciano, cumplía ya los 30 años, de estatura normal, ojos color pardo, poseedor de una inteligencia respetable, con una personalidad llamativa para el ojo observador más no era extrovertido sino más bien de personalidad introvertida, alguien quien por necesidad se relaciona con los otros para subsistir como varias veces se le oyó decir de su propia boca. Soltero, por opción más que por condición, una vez estuvo a punto de casarse, no resultó y nunca quiso referirse al tema. Fue un buen estudiante, algo inquieto, pero no al nivel de ser alguien “recordable” para sus profesores y probablemente podría ser catalogado como “uno del montón”. Sin embargo, en algún momento eso cambió, nadie recuerda bien porque ni cuando exactamente pero el cambio fue notorio para su círculo cercano. Fue por ahí como a los 25 años, debido a su personalidad introvertida no pareció muy extraño que esto se acrecentara y sus encierros y viajes constantes tampoco generó mayor preocupación en su entorno, que por lo demás era muy reducido. Pero sí algo había sido llamativo para algunos, era una especie de doble personalidad que aparecía en algunas ocasiones, como si de pronto Luciano fuera otra persona y no aquel Luciano que algunos conocían.






¿Moriré?


Sí. Si te subes a ese avión morirás y tú no puedes morir, no ahora, no es tu momento.


Luciano no comprendía nada y comenzó a experimentar dentro de sí un cierto malestar, poco a poco el miedo desaparecía y era reemplazado por una cierta sensación de rabia, porque al parecer le estaban tomando el pelo. Sin embargo algo lo detenía allí y no tenía que ver con él, era algo más allá de su voluntad, no obstante su inmovilidad involuntaria, la que lo detenía en ese lugar, no afectaba a su capacidad verbal y preguntó mirando a ambos anfitriones; ¿es cierto lo que me dijeron por teléfono?


Sí, absolutamente cierto. ¿Quieres una prueba?


Sí, la quiero.


Bueno, entonces la tendrás.






¿Recuerdas bien lo que te dije por teléfono?, dijo el hombre sentado frente a él.


Sí, por eso estoy aquí.


Bueno, como veras pensamos mucho en la decisión de llamarte, pero no nos dejaste otra opción. Sabemos más de ti que tú mismo, lo sabes, por lo mismo no esperamos que comprendas todo en la primera conversación, pero comprenderás, de eso estoy seguro. Pero necesitamos acordar algo primero, como amigos ¿está bien? Tendrás lo que te dije por teléfono y todas las respuestas que quieras, solo bajo la condición de que nos des 3 años, ni más ni menos. Puedes pensarlo tranquilamente si quieres tenemos toda la noche, pero antes quiero que mires ese libro que esta a tu lado en aquella mesita de luz. Luciano vio que a su izquierda, en la mesa contigua al sillón donde estaba sentado, había un libro, grande, no muy ancho, de un intenso color rojo y lo quedo mirando fijamente y luego giró su cabeza hacia aquel hombre quien le extendió la mano apuntando hacia el libro con un ademán como queriendo decir, tómalo es tuyo. Luciano estiró su brazo izquierdo y tomó el libro en sus manos y lo llevó hasta su regazo, lo tocó suavemente y pasó sus dedos por la tapa del libro que era completamente roja, tan solo con una inscripción en la parte inferior derecha de la tapa la cual decía con letras doradas de no más de 2 centímetros de espesor Luciano Nonderaf ¡¡era su nombre!!


Luciano era observado detenidamente por la pareja enfrente de él quienes parecían estar estudiando y registrando cada movimiento, frase o gesticulación que Luciano hacía, cuando de pronto la mujer rompió el tenso silencio de la habitación y dijo; Sí, es tu nombre, abre el libro y entenderás porque está ahí.


Luciano sintió como su pulso se aceleraba y como ya ni siquiera podía saber que le estaba ocurriendo físicamente, menos mentalmente, era una sensación de ansiedad extrema como si supiera lo que vendría pero su cabeza no era capaz de procesarlo mucho menos racionalizarlo y tomó la tapa del libro y lo abrió y quedó impactado.


Sus dedos comenzaron a hojear una a una las páginas de aquel libro como si tuvieran vida propia, independiente de su voluntad y a medida que leía y veía pasar imágenes su cara se desfiguraba completamente, estaba completamente aturdido. Luciano levantó su cabeza con los ojos desorbitados sin poder dar crédito a lo que estaba viendo y como pudo balbuceo…. ¿esto es cierto?


Sí, es muy cierto.


Tan cierto como la primera vez que nos comunicamos contigo ¿recuerdas? Fue hace exactamente 5 años 3 meses y 1 día.


Luciano asintió aun desconcertado. El silencio volvió a apoderarse de la habitación una habitación que ahora era totalmente distinta para Luciano quien posó sus ojos en aquel cuadro grande que había visto a su entrada en la habitación y ese mismo cuadro le era ahora totalmente distinto y muy familiar y pensó ¿Cómo no me di cuenta antes? Entonces y manteniendo la vista en aquel cuadro les dijo; Soy suyo por 3 años, mientras cerraba el libro.


Bueno, dijo el hombre frente a él levantándose de su asiento y la mujer siguió el mismo movimiento y quedando ambos frente a Luciano el hombre dijo: Entonces se bienvenido. Solo hay una condición que implica una decisión que deberás tomar ojala de la forma más sabia que puedas. Deberás elegir a una persona, una sola y nada más. Y solo podrás mantener comunicación con dicha persona en base a un estricto control y nunca de manera verbal y sin jamás contar en dichas comunicaciones el lugar en donde te encuentras ni lo que haces. Puedes tomarte tu tiempo si quieres.


Teresa!! Luciano planteó sin pensarlo, de forma automática pero con plena convicción. Si hay alguien en el mundo con quien pueda comunicarme será con ella.


Entonces que así sea.


¿Y cómo hare para que no sepa, tanto ella como las pocas personas que me importan y les importo y que se preocuparan si no aparezco?, pues si bien no es raro que viaje nunca lo eh hecho por tanto tiempo y menos sin dar alguna señal.


No te preocupes, nosotros nos encargaremos de eso.


Luciano, hoy solo has estado en el umbral de una puerta y hay mucho tras de ella y son muchas las puertas que cruzar.


¿Es cierto eso de que si viajaba moriría?


Si, muy cierto. Hemos cambiado el curso del destino solo por que debía ser cambiado.


¿Y cómo iba a ser?


El hombre lo miró como diciendo no es bueno que lo sepas, pero de igual modo le dijo:


Cuando llegaras a tu destino y salieras del aeropuerto alguien te abordaría y te dispararía. No morirías inmediatamente, y puso sus ojos en Luciano, luego te llevarían a un lugar y allí morirías irremediablemente.


Ok, dijo Luciano. Y quien sería quien me asesinaría.


Suficiente por hoy. Todo a su tiempo y hoy es tiempo de otras cosas. A cada momento lo que a cada momento es necesario.






Teresa, tienes aquellas postales en tu bolso, muéstramelas. Ella lo miró desconcertada


¿Cómo sabes que las traigo en mi bolso?


No importa, solo sácalas y deja mostrarte algo, ella ya no entendía nada, en su cabeza pensaba y daba vuelta a lo que había escuchado, sonaba extraño, misterioso sin mucho sentido lógico ¿Qué había pasado con Luciano? ¿Sería realmente cierto todo aquello que escuchó? Pero Luciano jamás le había mentido, pero esta noche había reconocido que la había engañado durante 3 años haciéndole creer que estaba al otro lado del mundo cuando eso no era cierto. Teresa ya no sabía que pensar. Sin embargo tomó su bolso y sacó un atado de cartas y postales y las puso encima de una mesa. Luciano se puso a un costado de la mesa y tomo dos de ellas con sus manos, sonrió y dijo; Mira ves aquí, si dijo ella, ahora observa detenidamente y dime que ves. Teresa se acercó a las postales puestas en la mesa y cerro un poco los ojos para tratar de ver mejor y más de cerca y salió de ella una sola frase; que mierda……


Mirando a Luciano con los ojos muy abiertos y completamente pasmada preguntó; ¿Qué es esto? Es lo que quiero tratar de explicarte, mira lo que está escrito, si lo veo dijo ella, bueno ahora desfragmenta esas frases y lee lo que allí sale, ¿Cómo desfragmentar? Dijo ella, Luciano la miró y dijo, si, como un anagrama…… y ella comenzó a hacerlo y a medida que iba leyendo iba entendiendo y de pronto exclamó……………. ¡Por dios!


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Capítulo IV






¿Cómo dormiste?


No lo sé, creo que bien. ¿Y tú no dormiste?


No. Hace mucho que no duermo en las noches, además, me quede cuidando tu sueño……… y sabes, sigues viéndote bella cuando duermes.


¿Fue cierto todo lo que ocurrió anoche?


Si. Tan cierto como que ahora estoy aquí a tu lado. El tomó su mano y la apretó con delicadeza y la llevo hasta su pecho. Quiero que escuches muy bien, ahora debo irme, debo resolver algunas cosas de mi regreso.


¿Volverás aquí? Preguntó ella.


Si, lo hare. Pero dame tiempo. El se acercó y la besó delicadamente en la frente, se levantó y caminó hacia la puerta. Ella lo observaba irse cuando se levantó rápido de la cama y le dijo que esperara, el se giró hacia ella y ella dijo; Sabes, estoy con otra persona ahora. El la miró y con un rostro solemne le dijo; Lo sé. Y volvió a girarse hacia la puerta, caminó hasta ella, la abrió y salió de la habitación.






La cabeza de Teresa era un torbellino, dentro de ella las imágenes y voces daban vuelta sin parar, su cerebro hacía el máximo esfuerzo para tratar de dar lógica y coherencia a toda la información que había alojado en tan solo 24 horas. Pensaba en Luciano, pensaba en ella, pensaba en todo y de una u otra forma en lo que se venía. Teresa tenía sin embargo certeza de una cosa y cuya conclusión seguía siendo tan perturbadora para ella, carente de toda lógica formal, esta era que Luciano ya no era el mismo, pero a la vez lo seguía siendo, ¿Cómo era eso posible? De pronto su celular sonó, miró la pantalla de su teléfono y su mente reaccionó, lo tomó y contestó; Aló, hola amor, lo sé, pero estuvo prendido mi celular y no tengo llamadas perdidas tuya, si es extraño, bueno, en la tarde estoy allá.








Los pensamientos pueden leerse solo si sabes observar. ¿Cómo es eso? Tu lo has hecho antes solo que no sabes el cómo ocurrió, ¿no es así? Luciano asintió con la cabeza. Dime, ¿cuándo fue la primera vez que te ocurrió? No lo sé, creo que a los 13 años. ¿Y cómo fue?


Luciano se sentó en un sillón y comenzó a hacer memoria y en ello empezó a relatar;






A los 13 años estaba en la casa de un compañero de colegio, nos fuimos algunos allí después de clase, creo que éramos 5, debíamos hacer una tarea en conjunto, todos estaban muy animosos porque aprovecharíamos de ver una película de terror en casa de Camilo, así se llamaba el compañero que prestó su casa, bueno, estábamos comiendo una pizza en un alto que hicimos de la Tarea que hacíamos y Camilo comenzó a hablar de una tía, así de la nada, la verdad no recuerdo por que salió, el tema es que de pronto estábamos hablando de brujas y esas cosas, pues Camilo decía que su tía era bruja y que la iban a visitar muchas personas pidiéndole ayuda, por una módica suma de dinero claro está, el tema es que Camilo decía que ella podía leer la mente de las personas y todos reímos, allí estaban, Claudia, otro chico que no recuerdo su nombre y Loreto, ella era la chica más bella en ese entonces y claro, yo no era más que un compañero mas del curso, y jamás me atreví a decírselo. El punto es que comenzamos a charlar y reírnos del tema cuando estamos en eso y Camilo planteó un juego, que le habría enseñado su Tía, la curiosidad nos mató así que ordenamos la mesa y comenzamos. Camilo puso una Tabla algo extraña sobre la mesa, nos dijo que se llamaba Ouija la verdad estábamos algo excitados y todos reíamos en ese momento, pusimos todos una mano, la derecha, en una tabla más pequeña que tenía un orificio sobre la tabla más grande que tenia inscripciones de letras del abecedario y un sí y un no, y al medio había un Tal vez. Comenzamos a mover la tabla más pequeña sobre la Tabla mayor esperando, lo que nos dijo Camilo; Una conexión. La verdad no ocurrió nada anormal, solo un pequeño movimiento que pronto descubrimos que había sido Camilo tratando de asustarnos. Dejamos el cuento de la Ouija y fue allí en donde Loreto, era tan hermosa…… bueno, Loreto dijo que había visto en una revista que había gente que podía leer la mente o algo así, y ya que estábamos en eso y lo de la Ouija no había resultado dijo que hiciéramos una prueba. Así ella tomo un cuaderno y un lápiz, lo abrió y dijo; Hare algo en el cuaderno y deberán tratar de adivinar que puse, ¿está bien? Todos aceptamos, los 4 que estábamos frente a ella y entonces comenzó; Bueno, hice una figura geométrica ¿Quién adivina cual es? Camilo levanto la mano y dijo; un Triangulo. Loreto negó con la cabeza. Claudia dijo; Un círculo, Loreto negó nuevamente con la cabeza. El otro chico, que aun no logro recordar su nombre dijo; Un rectángulo, Loreto volvió a negar con la cabeza y mirándome dijo y tu Luciano, ¿no adivinaras? Yo solo atine a sonreír y con cierto nerviosismo le dije; Un trapecio. Ella levantó el cuaderno y dijo; Si. Adivinaste! Todos reclamaron por que quedaban pocas opciones y que así no era gran merito. Así que Loreto planteó hacerlo de nuevo pero esta vez comenzaría yo y luego el resto, todos estuvieron de acuerdo. Loreto escribió en su cuaderno y dijo; Bueno esta vez será un color y mirándome nuevamente me dice, ¿Qué color es Luciano? Yo casi embobado mirándola dije; Rojo Bermellón! Loreto me miró sorprendida y contenta y dio vuelta el cuaderno el cual tenía escrito rojo bermellón y todos los demás me miraron sorprendidos. Ese es el color de mi casa, dijo Loreto. Camilo dijo que lo hiciéramos de nuevo por que pudo ser pura casualidad. Loreto volvió a escribir en su cuaderno solo para mí, yo en el fondo estaba contento por eso. Loreto termino de escribir y dijo; ¿Que eh escrito? Claudia le dijo si no diría de qué tema se trataba si era un país o algo parecido. Loreto dijo no, solo lo pensare para que Luciano pueda leerlo si es que puede. Todos quedaron en silencio y el comedor, en donde estábamos, pareció un teatro por un par de segundos. Vamos Luciano dijo Loreto, adivina que estoy pensando y lo que está en el cuaderno. Yo la quede mirando fijamente y mi boca se abrió sola y salió de ella solo una pequeña frase; “Mi abuelita Clara es la más linda”. Todos quedaron mirando a Loreto para saber si era cierto y Loreto me quedo mirando sorprendida diciéndome ¿Cómo supiste? Dime, ¿cómo supiste? Y Camilo tomó el cuaderno de Loreto rápidamente y lo dio vuelta y en aquella hoja estaba escrito; “Mi abuelita Clara es la más linda” Camilo se dio vuelta mirándome y dijo, Oye dime como lo hiciste poh. Desde ese momento siempre me miraron distinto, yo llegué a mi casa esa noche y tuve un sueño muy extraño, que cada cierto tiempo se repite, y solo pensaba que ojala eso nunca hubiera pasado. Loreto jamás me vio de la misma forma y siempre me miraba extraño, de hecho comenzaron a hacerme bromas ese año, con el tiempo todos se olvidaron del tema y en cierta medida, por sanidad mental, yo también.






¿Y qué sentiste en ese momento Luciano?


No lo sé, fue una sensación muy extraña, la eh vuelto a tener en algunas ocasiones pero trato de suprimir esa sensación rápidamente.


Bueno Luciano, en estos 3 años que nos quedan por delante esa sensación volverá y por el contrario, se acrecentara.


¿Por qué se comunicaron conmigo hace 5 años la primera vez y nuevamente anoche, porque no antes, o después?


Porque todo tiene su tiempo, su forma o su razón de ser. Nada es azaroso todo ocurre por algo que lo detona. ¿Has escuchado hablar del Tercer principio de Newton?


¿Eso es acción y reacción?


Si. O sea, es una manera elegante y científica de establecer un principio que es antiquísimo. Nada se mueve por que si, los tres principios de las leyes de Newton establecen un saber que es conocido hace mucho tiempo y que consiste en ver el mundo con cierta lógica, nada se mueve por sí mismo, Ley de Inercia hay un algo, otra fuerza que le da movimiento, la segunda Ley establece que el movimiento es proporcional a la fuerza impresa y la tercera establece la reacción de esa fuerza en movimiento. Si miras bien no es algo muy complejo de comprender y eso le tomó al hombre muchísimo tiempo. En otra ocasión profundizaremos en ello, como en otras cosas, hoy nos centraremos en lo inicial, lo importante y eso hoy, mi estimado Luciano, es limpiarte, pues todo lo que sabes y que conoces es tan solo una ilusión por lo que será largo el camino que nos queda.


Suenas como un gurú de una secta que establece una verdad.


Jajaja, puede ser. Pero no. De partida, la verdad no existe Luciano, todo lo que se establece así mismo como verdad ten por seguro que es mentira. La verdad ha sido ofrecida no solo en las religiones, si no en general desde que el mundo es mundo. Y en base a ella, o a lo que se plantea como verdad, se suprime a otra. Además si la verdad es tan obvia no hay necesidad de adornarla ¿no te parece? Y el negocio consiste en adornarla y luego, aquello que supuestamente es tan obvio, se nos vende. Pero…… ¿tú sabes que significa Gurú?


No, no lo sé.


Significa profundo. No te parece que suena bien eso, si profundizáramos lo que pensamos y hacemos todos seriamos nuestros propios gurú. Pero al parecer eso es casi imposible hoy.


Bueno, volvamos a esa sensación tuya cuando te ocurría aquello de leer lo que los otros pensaban, además solo nos quedan dos días más en esta casa. Luego viajaremos a otro lugar en donde estarás 6 meses y debemos avanzar en ello.


¿Puedo hacerte una pregunta?


Si, por supuesto.


¿Cómo te llamas? Es que aun no lo sé.


¿Y te importa eso?


En cierta medida si, por ejemplo tu sabes que me llamo Luciano y al parecer sabes mas de mí que yo mismo, ¿no te parece justo que yo sepa, por lo menos tu nombre?


Tienes razón. Con una sonrisa cálida se acercó a Luciano y al oído le dijo; Me llamo Miguel.










Teresa estaba en la habitación aun en la cama pensando en Luciano, nada más había en su cabeza ahora, solo la noche anterior y el rostro de Luciano.


Había sentido esa sensación hace años, cuando su cabeza aceptó de una vez por todas y no sin dar fiera batalla, de que estaba enamorada de Luciano, se había resistido por mucho tiempo a aquello pero así era y no había nada que hacerle contestó su cabeza en aquella ocasión. Eran amigos hace ya 7 años y recién se había dado cuenta, confesándose en un bar con una copas en el cuerpo en unos de esos encuentros que tenían de cuando en cuando.


Un amigo de él los había presentado en una fiesta en la que como siempre, Luciano, se había apartado a un rincón con un cigarro en la mano ido de aquel lugar, Luciano era muy alegre pero disfrutaba más de la soledad que de las grandes aglomeraciones. Sentado en las afuera de la casa en donde se efectuaba la fiesta miraba al cielo de modo pensativo, ella por su parte salió buscando aire y alejándose de un insistente chico que la acosaba y la miraba como presa para cazar. ¿Puedo sentarme aquí contigo? Le pregunto a Luciano, él la miró y sonriendo le dijo, no hay problema, esta parte es un lugar público. Ella sintió la indiferencia y eso le agrado, claramente en contraste con el acoso que estaba sufriendo hace ya buen rato, era justamente lo que necesitaba. ¿Me das un cigarro? Luciano metió su mano en uno de los bolsillos de su chaqueta y sacó una cajetilla y la extendió hacia ella. Ella sacó uno y le pidió fuego, Luciano volvió a meter su mano en uno de los bolsillos de la chaqueta y sacó un encendedor, todo en absoluto silencio. ¿Por qué no estás adentro? Preguntó Teresa. Luciano, sin mirarla respondió; Porque aquí estoy mejor. ¿Y tú? Replicó Luciano. Teresa sonrió… También, dijo ella tomando una bocanada de humo. Esa noche hablaron hasta que amaneció, de todo y de nada, a ella le sorprendía el conocimiento que ese chico tenia para su edad, de tantas cosas muchas intrascendentes, pero aun así se escuchaba sabio pero sin gravedad y se reía de los malos chistes que ella hacía, tenían además gustos musicales similares y miraban al resto de los mortales con la misma ironía, desde ese momento comenzaron a ser amigos, intercambiaban cartas, libros, música, alegrías y penas solo con una condicionante, siempre solos, no frente al resto. Y nunca ninguno de los dos intentó sobrepasar ese límite de amistad autoimpuesto por ambos, no solo por respeto, si no porque realmente había una conexión de la cual ninguno de los dos quiso romper.


12 años habían pasado desde esa noche en la cual se conocieron y allí estaba ella, en la habitación de su departamento pensando en él y sintiendo un millón de sensaciones incontrolables y una angustia que la carcomía. Por segunda vez en su vida…..






Han llamado por teléfono y dicen que ya está en la casa con Miguel. ¿Quién?


Él.


¿Sí?


Y ha aceptado. Su nombre es Luciano, con él ya tienen al último que necesitábamos. Dicen que en dos días vienen para acá.


Tenemos que preparar algunas cosas entonces, empezamos a trabajar contra reloj.


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Capitulo V






Luciano pensaba en la conversación con Miguel, ese hombre extraño que se le hacía ahora tan familiar, pensaba además en lo que vendría, en la transformación que empezaba a sentir dentro de él mismo, y en alguna parte de su cabeza, entre todo lo que se agolpaba ahora en sus pensamientos refugiada en un rincón estaba Teresa. Así Luciano trataba de conciliar el sueño que no acudía, la excitación que provocaban los eventos era altísima, sus ojos rodeaban la habitación en la que estaba y miraba, desde la cama los distintos objetos que tenía la habitación hasta en un momento se durmió.






Vienen en dos días, lo traerá Miguel así que……….?


¿Qué?


¿Por dónde empezamos entonces?


Sabes muy bien lo que hay que hacer. Así que comienza por el principio y déjame sola un momento.


La muchacha se retiró de la habitación algo confundida y la dejó a ella sola en una habitación. Su estudio, así le llamaba ella, lugar en donde se tomaban decisiones y llegaban personas extrañas de muchos lados, cuando ella no estaba en casa la habitación quedaba con llave, nadie más que ella tenía la llave de aquella habitación y nadie más que ella podía decidir quién entraba en ella o quién no.






Sofía tenía 33 años, su nombre fue puesto por su Padre, significaba “Sabiduría”, así su padre le repetía todas las noches; te llamas “Sabiduría” y tu vida tendrá sentido por ello y algún día comprenderás el por qué. Según su padre el nombre de una persona determinaba la personalidad en una parte importante, pues siempre importaban una serie de contextos y circunstancias, además de tu carta astral, pero en gran medida el nombre que llevas determina tu vida, además, así te llamara la gente y tu alma responderá a ese llamado. Sofía no sabía porque ese recuerdo se había convocado en su cabeza, quizás por las circunstancias o porque en estos momentos su padre, aunque fuera en recuerdo, le confortaba. Lo necesitaba, sabía que su consejo hoy sería más oportuno que nunca, hoy más que nunca.


Sofía tenía en sus manos una carpeta y encerrada allí en “su estudio” leía la primera hoja de la documentación que allí había y todo comenzaba con un nombre, Luciano Nonderaf, que iba acompañada de una fotografía y una contundente documentación agregada. Sofía miraba aquella fotografía y podía leer en aquella mirada la certeza, que mas allá de la documentación, necesitaba. Con su mano derecha pasaba sus dedos por sobre la fotografía que mostraba el rostro despreocupado, mirando hacia el infinito de aquel joven, el mismo que en dos días más llegaría hasta su casa para dar curso al principio del gran proyecto, en donde tantos tenían puestas sus esperanzas, sus esfuerzos y sus vidas.






Luciano despertaba tratando de recordar el sueño que había tenido, en donde se veía a sí mismo rodeado de personas en un lugar extraño que era una casa y a la vez un bosque y que de pronto era ya una playa. La verdad no importaba mucho que es lo que era si no la sensación que lo embargaba en aquel sueño, quería volver a sentirla pero no sabía cómo definirla, ¿cómo volver a sentir algo que ni siquiera sabía cómo definir? Miró el reloj que había a su lado en un pequeño velador al lado de su cama, eran las 8:01am. Se levantó de la cama y caminó hasta el baño que estaba contiguo a la habitación, la casa estaba en silencio y la luz del sol comenzaba a colarse por varia de las habitaciones, entró al baño y se miró en el espejo y algo le parecía distinto, aunque no era eso algo tan extraño para él, era como ese ejercicio que hacía de niño, de estar frente al espejo el suficiente tiempo como para verse a sí mismo como una persona distinta y alienado de sí. Pero sin duda algo distinto había en él, quizás no en la apariencia pero allí estaba, por lo menos claro para él. Salió del baño y caminó por un pasillo relativamente largo y llego hasta una habitación grande y muy amplia y allí en una mesa estaba sentado en su cabecera Miguel quien leía el diario y sin levantar la vista le dijo; ¿dormiste bien Luciano? Luciano respondió con un sí sin mucha convicción. Miguel levantó su cabeza mirando a Luciano ¿quieres desayunar? Ángela está haciendo café, y te lo recomiendo, ella hace un exquisito café. Luciano pensó rápidamente sobre Ángela, se refería Miguel a la mujer que estaba con él anoche, era ese su nombre, cosa que no se había cuestionado anoche, pues nunca supo su nombre. Ángela, posiblemente seria la esposa de Miguel o algo parecido.






Bueno muchacho partiremos hoy en la noche y prepararemos en estos 3 años que nos quedan Tu regreso.


¿Mi regreso?


Si. Tu regreso. Mira. Cuando una persona se va hacia un largo viaje no es el viaje lo importante, todo tiene sentido en el regreso, se puede disfrutar de volar por las alturas pero todo lo que sube en algún momento baja, es algo natural, aunque no siempre exacto. Entonces, hoy en la noche viajaremos, será un viaje largo y es mejor hacerlo de noche, llegaremos en la mañana a nuestro destino allá te esperan algunas personas, así que terminaremos de aclarar algunas dudas hoy para que tu estadía allá sea lo más grata y fructífera posible.






Luciano vio aparecer a Ángela por una puerta con el café en su manos el que dejo encima de la mesa y mirando a Luciano le dijo; Bueno Luciano disfruta el café que ya te traigo las tostadas por que deberás alimentarte bien pues hoy partirás con Miguel, no a un viaje si no al comienzo del Regreso.






Luciano cayó en cuenta de que ya se había mencionado varias veces la palabra Regreso no entendía bien porque, pero todo tenía razón en torno a eso.






Sofía revisaba una por una las páginas de aquella carpeta, ya lo había hecho antes pero esta vez era distinto, esta vez lo hacía con la premura de quien se prepara para un examen al día siguiente y no quería pasar por alto nada, pues nada podía quedar al azar, pues nada en el mundo ocurría por azar.






¿Te gustó el café?


Si, está muy bueno, gracias Ángela.


Qué bueno Luciano.


Luciano, después del desayuno continuaremos nuestra conversación, dijo Miguel mirándolo con suma amabilidad.


Luciano asintió. Como tú digas Miguel.








¿Como estas mi amor?


Bien.


No te ves bien, ¿dormiste anoche?


No mucho, tuve mala noche.


¿Por alguna razón?


No, no te preocupes, no es nada.


Teresa, quiero decirte algo y no sé bien como. Su risa nerviosa armonizaba la situación, solo desentonaba el rostro de Teresa que estaba presente pero su cabeza estaba en otro lugar.


¿Te pasa algo mi amor?


No, te escucho, disculpa, es solo que como te dije no tuve buena noche.


Bueno, quizás esto te anime y te ilumine el rostro. Teresa…. Llevamos ya un tiempo y eh sido realmente muy feliz contigo, creo que ambos lo hemos sido, y por eso y por mil cosas más quiero decirte……… si quieres casarte conmigo.


Teresa reaccionó con la última frase y algo atónita quedo mirando a Alberto. Mira Alberto, me haces muy feliz pero ¿no te parece que es muy pronto?


No, dijo Alberto, por que esperar si ambos nos amamos, así además pasaremos más tiempo juntos, podríamos vivir en mi departamento.


A mí me gusta mi departamento y mi independencia.


Bueno, eso lo podemos solucionar ¿no te parece? Y tomando su mano le dijo; Teresa solo quiero que lo pienses y acercándose a ella la beso delicadamente.


Teresa dijo; Lo pensare, te lo prometo, pero discúlpame, me tomaste por sorpresa.


Esa es la idea Teresa, que haya sido una sorpresa.


Bueno, déjame pensarlo. Te quiero, lo sabes ¿cierto?


Si, lo sé.


Ha sido bueno este último tiempo, has sido una agradable sorpresa en mi vida, pero casarse creo que es apresurado, déjame pensarlo veamos qué pasa.


Está bien. Démosle tiempo al tiempo






Alberto había sido un accidente en la vida de Teresa, un grato accidente según ella. Hace 8 meses, sin saber bien como, lo conoció en casa de una amiga, intercambiaron números de teléfono y correo electrónico, ella lo había encontrado guapo y sus profundos ojos negros no pasaban desapercibidos para nadie, tampoco para ella. Sus amigas la incitaban para que “probara suerte”, de todos modos no ocurrió esa noche. Hasta que un día recibió en su facebook una solicitud de amistad con un pequeño mensaje “me recuerdas?” Y la foto de aquel muchacho. Obviamente aceptó y comenzaron a intercambiar mensajes en sus respectivos “muros” y paralelo a ello a escribirse correos. Cosas como; ¿Qué tal estuvo tu día? o ¿saldremos algún día? así fue escalando la incipiente relación y extensión en la comunicación hasta las llamadas telefónicas que con el transcurso del día se hacían más extensa. Él era el hombre ideal, atento, sensible, no al extremo pues tenía un carácter a toda prueba, además era guapo que si bien no era algo de suma importancia para Teresa, se agradecía de todos modos y para nada la incomodaba. Él era todo un hombre, de esos que ya no quedan le comentaban sus amigas y en estos 8 meses se había hecho importante en su vida. Respetaba además su espacio y no hacía preguntas incomodas, no le interesaba su pasado si no su presente con él. 8 meses en que por fin lograba proyectarse sin temores con alguien y casarse no se veía tan lejano, tampoco algo urgente, mas allá de que los 30 se acercaban y cierta paranoia tonta, como tanta veces en la soledad se repetía así misma, la acosaba. 8 meses idílicos, sin mayores contratiempos solamente perturbados hasta anoche por el regreso de Luciano. Su cabeza daba vueltas, no solo por la emoción, si no por la intriga, por el halo de misterio en torno a Luciano y la extraña situación de la noche anterior.










Miguel, ¿puedo preguntarte algo?


Ya lo estás haciendo Luciano, dime que te preocupa.


Luciano Sonrió. Sabes, anoche tuve un sueño extraño, no lo recuerdo del todo bien, pero sí recuerdo la sensación que sentí. De hecho, no eh dejado de sentirla todo el día.


¿Y cuál es tu pregunta?


¿Por qué ocurre eso, o que significa?


Haber Luciano. Los sueños, como los conocemos, son imágenes de nuestro subconsciente, información que se procesa en una parte de nuestro cerebro y que si la logramos interpretar, o sea, comprender bien nos puede ser muy útil. Por otra parte la frecuencia de los sueños, que es una dimensión distinta, como esta que vivimos ambos aquí y ahora, pero es otra dimensión y se nos revelan cosas, eventos, del pasado, del presente y del futuro, allí no existe el tiempo y espacio, las formas son un mosaico de nuestra dimensión, de la información que recopila nuestro cerebro. Ahora, lo que tú me dices sobre la sensación es algo si bien complejo, no lo es tanto si vas comprendiendo algunas cosas básicas, pero intentare explicarlo de modo simple. Nuestro cerebro registra cosas durante el día, durante nuestra experiencia diaria, pero también lo hace nuestro cuerpo ¿no te ha pasado que despiertas de un sueño y te sientes muy cansado, o bien adolorido por que en el sueño te caíste o algo así?


Si. Si me ha ocurrido ¿Por qué pasa eso?


Bueno, porque además de nuestro cerebro nuestro cuerpo también registra. La gente tiende a creer que descansa, y nuestro cuerpo, sus células, el proceso cerebral, jamás descansa, está en otra frecuencia, más baja quizás, pero vivo al fin y al cabo, y los sueños que tenemos son experiencias, si bien no tan racionales, como por ejemplo, estas en una casa, luego en un bosque y das la vuelta y estas en una playa, eso no es lógico ¿no es cierto?


Los ojos de Luciano se abrieron con sorpresa y dijo; ¿Cómo sabias que soñé?


Miguel miró a Luciano con una sonrisa enigmática y se calló unos segundos……… bueno Luciano, hay cosas que iras sabiendo con el tiempo, pero lo importante es lo importante. La sensación de tu sueño se debe a que tu cuerpo te está ayudando a registrar, recuerda que mente y alma no son separadas, que tu cuerpo y cerebro no van separados, por lo que tu cuerpo registrará y tu cerebro deberá procesar aquella sensación. Por lo tanto aquella sensación deberás procesarla, saber qué significado tiene para ti, y ya debes saber que no todo lo que uno siente es posible categorizarlo verbalmente o racionalmente, pero si debe encontrar el significado tu mismo, y luego buscarlo y reconocerlo cuando lo sientas en esta dimensión. Allí estará todo el sentido de aquel mensaje que tu subconsciente está dándote.


Luciano miró a Miguel y guardo silencio, algo le decía que todo estaba respondido.


Bueno muchacho en 3 horas más partiremos, recomiendo que comamos algo y preparemos las cosas para partir.


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Luciano repasaba esos recuerdos en su cabeza, aquella noche en que partieron con Miguel con rumbo desconocido para él hasta ese momento. Y lo que encontró allá, lo que aprendió, lo que supo y debió haber sabido siempre pero las cosas se dan cuando tienen que darse y nada es al azar como bien aprendió en aquel lugar. Todo viaje es importante porque es el preámbulo de un regreso. Cada camino es importante no en su destino si no en su trayecto. Sentía como retumbaba la voz de Miguel, de Sofía y de muchos y muchas que hoy eran parte de él y él era parte de ellos. Ahora estaba de Regreso, y había sido necesario empezar con Teresa, era el preámbulo necesario, para él, necesitaba verla mas allá de todo, era la única real amiga que tenía, la única persona en la que confiaba ciegamente de su antigua vida, sin embargo lamentaba perturbarla y sabía que con su visita lo había hecho, pero era necesario. Volver al punto donde comenzó todo. Cuando se marcho la última persona con la que estuvo fue Teresa, a su regreso debía ser la primera, se lo debía.






Ahora comenzaba el principio de todo y el término de algunas cosas. Todo lo que él era ahora, todo lo que ahora él representaba, tenía sentido en uno y cada uno de las personas que en estos 3 años conoció, aprendió a querer y amó profundamente. Todos y cada uno de ellos en base a una Conjura, la cual él no estaba dispuesto a defraudar.


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Capítulo VI






Sección Segunda




La Conjura








En la oscuridad de la carretera Luciano miraba por la ventana del automóvil mientras Miguel conducía en el más absoluto silencio. Pensó en dormir pero el sueño no llegaba hasta él, hasta que Miguel abrió la boca ¿no puedes dormir?


No. No puedo.


El viaje es largo, así que es mejor que trates, llegaremos en la mañana a nuestro destino, vuelve a intentarlo, ya verás como el sueño vendrá a ti.


Luciano volvió a cerrar los ojos y se imaginó en una casa, de pronto apareció un bosque y a su espalda vio una playa……






Despierta Luciano. Estamos llegando.


Luciano abrió los ojos, ya estaba claro, mientras el auto avanzaba inmerso en un camino de tierra rodeado de arboles a sus costados, el olor era intenso, Luciano bajo la ventanilla y tomó una bocanada de aire que entró por su nariz hasta su pecho e inflamo sus pulmones, olía a bosque y sintió la misma sensación que en su sueño.


Estamos ya muy cerca. Pero tú ya lo sientes ¿no?


Luciano se giró hacia Miguel y sabía que ya no necesitaba decir nada.


Miguel de pronto desaceleró la marcha del automóvil y giró hacia la izquierda en un pequeño acceso casi imperceptible a la mirada desatenta. Luciano se vio de pronto dentro de un bosque, en un angosto camino en el que parecía caer justo la medida del auto de Miguel, luego de casi 5 minutos Luciano divisó una casa detrás de una cerca…. Miguel, dijo Luciano, esa casa no es……… ¿la casa de mi sueño?


¿Lo sabes o lo sientes?


No lo sé. Ambas creo.


Bueno, entonces es la casa de tu sueño. Miguel detuvo el auto sin parar el motor frente a la cerca que resguardaba la entrada de la casa, de pronto una persona salió de la casa hacia ellos, era una muchacha joven y abrió el pestillo de la cerca e hizo un ademan para que el auto entrara.


Estacionaron el auto al costado de la casa, una casa grande en la cual más allá de su imagen rupestre se notaba que estaba bien diseñada y con comodidades evidentes. Como para vivir allí sin necesidades extremas.


Ambos, Miguel y Luciano descendieron del auto y Luciano observó con una mirada panorámica la casa y su entorno.


Se acercó la muchacha hasta Luciano y dijo Hola; soy Soledad. Puedes decirme “Sol” si te acomoda. Miguel sonreía al otro lado del vehículo, hola Sol dijo Miguel, hola Miguel, respondió ella, tanto tiempo sin verte por aquí.


Hola, dijo Luciano, yo me llamo…….


Luciano, ya lo sé, respondió rápidamente Soledad. Te esperábamos.


Luciano la quedó mirando pero ya no le parecía extraño, sentía como poco a poco iba perdiendo la capacidad de asombro frente a ciertos hechos que hace solo un par de días le hubiese parecido descabellado. Los ojos azules de aquella muchacha tan vivaces le parecían atractivos y penetrantes llenos de vida e inocencia.


Pasemos adentro dijo Miguel. Luciano lo siguió y la muchacha detrás de los dos. Llegaron a una sala grande con muebles muy acogedora y cálida, aunque la mirada de Luciano reparó en un cuadro que había en una de las paredes de aquella habitación, era exactamente el mismo que en casa de Miguel y Ángela, el de un hombre con los brazos extendidos y su rostro hacia el cielo, del mismo rojo intenso y que se volvía violeta al mirarlo desde otra perspectiva. Soledad se adelantó a ellos y girándose en 180° se puso frente a ellos y dijo; en el estudio los aguarda Sofía.


Miguel hizo un gesto de agradecimiento a Soledad y caminaron por un pasillo hasta una puerta entreabierta, en el fondo de la habitación detrás de un escritorio sentada en un sillón estaba una mujer, joven, muy bella de una presencia imponente.


Bienvenido Luciano, dijo ella levantándose de su asiento. Miguel hizo pasar a Luciano a la habitación y Luciano vio la mano de aquella mujer estirada para saludarlo, el respondió al gesto estirando su mano y acercándola a la de ella. Hola, dijo.


¿Todo tranquilo en el viaje Miguel?


Si Sofía, ningún contratiempo.


Ok. Bueno, imagino que Miguel ya te ha interiorizado en las razones del por qué estás aquí y has aceptado los términos.


Si, así es.


Y se te ha entregado los antecedentes, me parece que en un libro rojo ¿no es así?


Sí.


Bueno, entonces no demoremos más, pasemos entonces a ver lo importante. Antes, por favor Miguel, puedes cerrar la puerta.


Miguel caminó dos pasos y tomó la manija de la puerta abriéndola y salió por ella cerrándola tras de sí.






Soledad esperaba a unos metros y Miguel la miró con candidez, caminó hacia ella diciendo, soledad, no es bueno escuchar conversaciones ajenas y abrazándola la llevo consigo hacia afuera de la casa.


¿Miguel?


Dime Sol


¿Estás seguro de él?


Si, completamente seguro.


Sabes, eso me conforta, o sea, que tu lo digas. Aunque Sofía estaba algo nerviosa, por eso te lo pregunto, porque ella no tiende a estar nerviosa, bueno tú la conoces bien.


Si, lo sé Sol. Pero su nerviosismo no era por dudas sobre él, si no por ella misma. Bueno pequeña, vamos, aún hay mucho que hacer en la tarde tenemos que celebrar este encuentro.






Sofía abrió su carpeta con Luciano sentado frente a ella y levantando su cabeza le dijo; Tú has tenido una carpeta parecida a esta, digo parecida porque esta es un poco más completa que la que viste hace algunas noches en casa de Miguel. ¿La recuerdas?


Si, por supuesto, como no hacerlo.


Bueno. Entonces te diré lo que haremos ahora. Estaremos un par de hora aquí en el estudio, es muy importante que revisemos algunas cosas y charlemos sobre ellas. Luego, en la tarde se celebrara tú llegada acá y conocerás al resto de las personas que viven aquí en la casa ¿te parece?


Sí. Está bien para mí.


Muy bien. Comencemos.






Luciano Nonderaf González, edad 29 años. Naciste el viernes 2 de abril de 1982. A las 16:45hrs GMT de este hemisferio. Tu madre Emilia Anastasia González Smith y tu padre, en el registro, Ángel Fernando Nonderaf. De quien no hay muchos antecedentes. Tu madre, profesora, agnóstica, proveniente de una familia de 5 hermanos, de los cuales ella era la tercera. Dos hombres, el mayor y menor y tres mujeres. Sus padres eran originarios de un pueblo llamado Montaña Blanca en el sur del país, quienes llegaron a la Capital en 1955. Tu abuelo Carlos González Mena fue un esforzado y prospero comerciante en la zona norte de la capital. Quien con mucho sacrificio logró levantar un negocio de abarrotes, el que con el tiempo logro hacer crecer hasta que…. Bueno. Carlos González Mena casado con Ernestina Mercedes Valles Silva. Tu abuela materna. Ambos llevaban 40 años de matrimonio hasta que un martes 23 de julio de 1985 sufrieron un grave accidente automovilístico y fallecieron ambos instantáneamente. Tu madre, quien nació el 25 de febrero de 1960, fue una mujer de temperamento, estudió su básica y secundaria en uno de los mejores colegios municipales de niñas de la capital gracias al esfuerzo de toda la familia y ella respondió muy bien. Ingresó a la mejor Universidad Estatal a estudiar pedagogía, cosa que hizo también con éxito y realizó un magister también. Te tuvo a los 23 años de edad. Fue complejo para la familia, el que apareciera embarazada de un desconocido para ellos como lo era Ángel Fernando Nonderaf. Personaje enigmático, que asumieron todos que había conocido en la Universidad, pues se había presentado en casa de los González Silva como compañero de Universidad. Luego de tu nacimiento desapareció, se supo al tiempo que había sido detenido y hecho desaparecer, mas nunca se hablo del tema ¿no es así?


Luciano miró los ojos de Sofía y guardo silencio unos segundos. Hasta que apareció el habla. No sé mucho de mi padre, solo se su nombre y algunas cosas que logre escuchar…. Mi madre no hablaba de él, pero tampoco demostraba rencor hacia él. La verdad, hasta hace un par de días pensaba que me conocía a mí mismo, pero me eh dado cuenta que ustedes saben más de mí que yo mismo, ahora me doy cuenta que nada y poco sé, mucho menos de mi padre.


Eso puede solucionarse y Sofía sacó una subcarpeta dentro de la que tenía encima del escritorio y la acercó hasta Luciano poniéndola delante de él sobre la mesa. Luciano la miró y dijo; ¿Qué es esto?


Bueno, ahora sabrás quien fue tu padre.


Luciano abrió la carpeta y había una fotografía que le parecía familiar pero que jamás había visto pero en una segunda fotografía contigua no cabía duda, podía reconocer a ese rostro en cualquier lado, era su madre con un hombre a su lado.


Ese es tu padre, sentencio Sofía.


Te dejare unos momentos solo, lo suficiente para que revises con atención lo que te estoy entregando, luego continuaremos. Y levantándose nuevamente de su asiento Sofía se retiro de la habitación.


Luciano no sintió cuando se retiró Sofía, quien había cerrado al salir con llave la habitación, no le importó o no dio cuenta de eso, estaba absorto en los documentos y allí se quedo.






Sofía caminó hacia el comedor de la casa y vio que afuera estaba Miguel junto a Sol y caminó hasta ellos. Ambos la quedaron mirando y Sol pregunto; ¿y Luciano?


Luciano esta encontrándose consigo mismo, paso a paso, de a poco. Y tú preocúpate de que todo esté listo para la tarde y no seas tan curiosa. Soledad sonrío y asintió con la cabeza.


Miguel creo que ya ha comenzado.


Lo estás haciendo bien Sofía, muy bien y puso su mano derecha en el hombro de Sofía como para reafirmar sus palabras y confortar el nerviosismo casi imperceptible de Sofía, solo un ojo entrenado como el suyo podría darse cuenta que Sofía era un mar de nervios.






Bueno aún no ha jurado, dijo Sofía.


Miguel la miró y contestó; En su interior ya lo ha hecho. No te preocupes, solo faltan los ritos, pues los ritos son necesarios, solo eso.


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Capítulo VII











Luciano repasaba con su mirada los documentos que ahora tenía en sus manos en donde veía el nombre de su padre y también una serie de documentos que le revelaban cosas que siempre quiso saber y ahora estaban allí en sus manos, frente a sus ojos. En su cabeza leves y lejanos recuerdos se reunían ahora en su mente. Su madre, su infancia, el secretismo que ahora comenzaba a comprender entorno a su padre. Sentía como su vida, en cuestión de días se revolvía y parecía llevarlo a una senda, a un camino que él jamás pensó recorrer, como si las piezas comenzaran a ajustarse dentro de sí y en el entorno. ¿Eso explicaba todo en su vida, su personalidad, su vida, la forma de relacionarse con los demás? ¿Eso explicaba el por qué esa sensación que siempre lo acompaño en su vida, la de no encajar, de ser un “ser incompleto” de desadaptado? ¿Pero era todo esto real? El sentía, dentro de sí que no cabía duda, y se sentía crédulo, pues todo le decía que si, y dentro de sí mismo sentía que ahora todo tenía sentido.






Dentro de los documentos encontró unas cartas, muy bien guardadas en una lámina plástica, había 5 dentro de ella. Escrita por puño letra de su padre, salvo una, en la que el lograba reconocer la letra de su madre. Entre ellas una, de dos hojas, unidas por corchete la que lo sorprendió enormemente e hizo que sus pulsaciones se aceleraran y un calor intenso inundo su ser. La carta comenzaba con, “para mi hijo Luciano”;


Luciano;






Hijo, si estás leyendo esta carta seguramente ya no estoy contigo y quiero que me perdones de antemano por ello. Tampoco sé bien cómo escribirte, perdóname también por eso, pues a uno no le enseñan a ser padre, muchas cosas en la vida se aprenden, esta creo que no. Quiero que sepas que te amo y nunca creí que podría sentir algo así, te quiero desde el primer día que tu madre me contó que tu vendrías y que riendo y llorando juntos ya hablábamos de ti. No sé qué edad tendrás ahora, espero que la suficiente como para comprender, pero asumo que habrá gente que se encargara bien de ello.


Bueno, es extraño, no se me da lo epistolar ahora, y no por qué no sepa cómo hacer una carta, si no porque nunca hice una carta tan importante como esta y ¿sabes? Siento una emoción grande al hacerlo, pero también una gran responsabilidad.






En fin, la idea de esta carta es contarte quien soy por si las circunstancias no permiten que estemos juntos y eso hare;






Mi nombre es Ángel Fernando Nonderaf y soy tu papá, lo que para mí es un orgullo. Porque tú serás el principio de algo importante algo que hemos esperado muchos por muchísimos años. Yo no soy más que una pieza en este proyecto, y eh intentado hacer todo lo posible para estar a la altura. El mundo, hijo mío, se ha convertido en un lugar complejo para vivir y para muchos en un lugar doloroso, en donde muchos sufren y unos pocos son felices, o por lo menos dicen serlo. Algunos, hemos tomado parte y acción en ello, quizás no de la forma más ortodoxa, pero es un preámbulo necesario. Y estamos dispuestos a dar el pellejo por ello, por cambiar lo que haya que cambiar y por tratar de hacer este mundo un lugar mejor, en armonía con todo y con uno mismo, pues uno no es parte de nada si no es parte de todo, eso debes comprenderlo siempre Luciano.






Así, tu madre y yo hemos abrazado la causa y el proyecto, en el cual mucha gente ha dado su vida y su esperanza, y tú eres parte de esa esperanza. Por lo mismo debes llegar en algún momento, en una encrucijada de tu vida, decidir, pues siempre, por más que todo este escrito para muchos, por más que todo sea por algo, siempre está en medio la capacidad de decidir, nuestro libre albedrío es el principio por el cual se rige nuestra vida y el universo, aunque a veces no logremos comprenderlo del todo. Es por ello hijo que procuraremos, si todo va bien, entregarte las herramientas necesarias para que puedas tomar tus propias decisiones, pero a la vez, ser responsable con tu deber, y tu deber es ser quien eres, tu deber es ser.


De no ser nosotros, y esto es una posibilidad latente, por ello esta carta, serán otros los que ayuden en tu camino, nuestros amigos, nuestros hermanos, nuestros compañeros de camino.


Bueno, no quiero aburrirte, y fíjate que una sonrisa emocionada se esboza en mi rostro mientras escribo, a ti, que hoy eres solo un recién nacido con los ojos grandes y abiertos mirándome mientras escribo para ti y que eres el causante de la mayor alegría de mi vida, alegría que nunca creí llegar a tener y creo, sin equivocarme, que para tu madre también.






Por ello quiero que sepas sin más rodeos la verdad, nuestra verdad………………………….;








¿Miguel?


Dime Sofía.


¿Qué crees que hubiese pensado mi padre?


¿Pensado sobre qué?


Sobre mi actuar, sobre este día.


Miguel sonrío y volvió a abrazar a Sofía, ¿sabes? El estaría muy orgulloso de la bella y sabia mujer que eres hoy y diría algo como, y poniendo voz grave Miguel dijo; Sofía, ¿sabes que Sofía significa sabiduría?, y tu eres la expresión perfecta de ella mi pequeña y hermosa niña.


Sofía sonrío y dijo; Gracias Miguel, necesitaba escuchar eso, y más viniendo de ti que fuiste el mejor amigo de mi padre. Bueno, entrare a la casa a continuar con Luciano, ya ha pasado un tiempo razonable, espero que este tomando bien toda la información que está recibiendo.


Ve tranquila, yo iré a ver a Sol y a los demás para preparar las cosas para la tarde.


Sofía camino hacia la entrada de la casa y enrumbó hacia el estudio.






Sofía abrió la puerta del estudio y al entrar vio a Luciano, él estaba sentado en el escritorio con la mano derecha apoyando su cabeza y sollozando. Camino despacio y se puso tras Luciano y puso su mano de forma suave en su cabeza ¿estás bien? Preguntó ella. El levantó su cabeza y vio a Sofía y compuso nuevamente su cuerpo, tratando de reaccionar. Sofía le dijo; no te preocupes puedes confiar en mí, y estiró sus brazos hacia Luciano, él se dejo llevar, como si hubiese estado contenido y se hubiese soltado de sí mismo y abrazó a Sofía. Sofía permanecía de pie con Luciano abrazado a su regazo y podía sentir la emoción que embargaba a Luciano dentro de sí misma, como energía que emanaba de Luciano y también lograba afectarla a ella, pero aun así mantuvo la compostura, asumiendo el rol que le correspondía, que en ese momento era de contener a Luciano.


Luciano por su parte estaba ido, ya no pensaba, sentía la ausencia de años, las millones de veces que pensó en la falta de sus padres, uno que nunca conoció, y otra que murió cuando mas comenzaba a necesitarla. Además el de sentirte de esa forma, extraño, y que siempre atribuyó a eso. Ahora sabía que sus padres siempre estuvieron allí, que los descubría en sí mismo, los sentía, y que además todo tenía un sentido, una razón de ser. Por eso su llanto era una mezcla de muchas cosas, era de tristeza y felicidad al mismo tiempo de que si bien necesito a su padre, este había estado, de una u otra manera completamente ligado a su vida, y hoy se había reencontrado con él, no de forma física, pero si de una manera que completaba su ser y su comprensión.






Sofía sintió que era momento de proseguir y rehaciéndose nuevamente alejo delicadamente a Luciano de si, y tomo su rostro y lo miró fijamente con sus hipnotizantes ojos color almendra. Luciano, necesitamos proseguir ¿te sientes mejor?


Luciano quedo mirando los ojos de Sofía y asintió con la cabeza, y haciendo un suspiro dijo; Esta bien, sigamos. Sofía caminó hasta su asiento quedando frente a Luciano y tomó nuevamente la carpeta que estaba en su lado sobre el escritorio.


Luciano verbalizó un “gracias” desde lo más profundo de sí. Sofía lo miró, algo sorprendida y esbozando una sonrisa cálida dijo; De nada.


Bueno sigamos, entonces, ya no quedan dudas en mi cabeza, tan solo necesito el tiempo suficiente para digerir las cosas, solamente eso.


Muy bien Luciano, ya has visto algunas cosas y no te preocupes, tendrás el tiempo necesario para leer todo y revisarlo con más detenimiento, esa carpeta es tuya.


Gracias.


Nuevamente, de nada.










Bella Sol, necesito que me hagas un favor.


No hay problema Miguel, dime cual.


Necesito que traigas a dos de los muchachos y que ambos vengan armados y les dices que se presenten ante mí, estará en el invernadero.


Muy bien Miguel, lo hare de inmediato.






Miguel caminó desde la cocina hacia una puerta que daba salida a un patio fuera de la casa y camino hasta el final del patio en donde estaba la entrada del invernadero, ingresando allí pudo sentir los olores de las distintas plantas y vegetales que allí se cosechaban ocupando un muy inteligente sistema de riego y fertilizantes naturales, preparados por ellos mismos, en donde se permitían experimentar y desarrollar nuevas formas y tratamientos, era un lugar que estimulaba a Miguel, no solo por el agradable olor que de allí emanaba y que no era más que una mezcolanza de vida, como a él le gustaba decir, si no porque era el lugar más silencioso de la casa, y no porque la casa fuese ruidosa, si no porque el invernadero era su lugar, en el cual podía estar sin que le molestaran, solo ingresaba allí cuando quería estar solo o hablar con alguien sin que nadie más interrumpiese. De pronto dos jóvenes de contextura fuerte pero de vestimenta muy “casual” se pusieron en la puerta del invernadero y llamaron a Miguel.


Miguel contesto desde adentro que ingresara, ambos jóvenes lo hicieron y se pusieron frente a Miguel y dijeron; Sol nos ha dicho que nos necesitabas.


Si, así es.


Bueno, dijo uno de ellos, tú dirás.


¿Ambos traen consigo lo necesario?


Si, Sol nos dijo que eso habías solicitado.


Bueno. Entonces bien, es muy simple muchachos, desde hoy ustedes velaran por la vida de Luciano, quien ahora está con Sofía y a quien conocerán personalmente en la tarde, en una ceremonia que se celebrara en el comedor con toda la gente de la casa. Y la orden es muy simple, cuidar su vida, si algo le ocurre a Luciano ustedes pagaran con su vida. Solo con una precaución, Luciano no debe saberlo, ya habrá tiempo para aquello. ¿Han comprendido?


Ambos muchachos asintieron con su cabeza y miraron fijamente a Miguel, bueno, si así lo dispones Miguel así será.


Bueno chicos, comenzaran desde ahora mismo, ustedes ya saben cómo desarrollar su tarea. Vayan ahora y nos vemos mas tarde.


Ambos muchachos algo excitados se despidieron de Miguel y se retiraron del invernadero.


Miguel miró a su alrededor completamente el invernadero y suspiró. Bueno, tantos años y aquí estamos, se dijo a sí mismo, listos y dispuestos.


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VIII Capítulo




¿Aló?


Soy yo.


Un silencio recorrió la línea telefónica.


¿Dónde estás?


En tu puerta. Y sintió dos golpes suaves tocando la puerta.


Se congeló por espacio de tres segundo y reaccionó saltando de su cama, tiro el celular y camino rápidamente hacia el comedor y se dirigió hacia la puerta, abrió y allí estaba parado mirándola.


¡Luciano! Y lo abrazó.


¿Puedo entrar?


Claro, pasa.


Luciano avanzó hacia el interior de la habitación y se quedó parado en medio de la habitación.


¿Quieres tomar algo?


Un café, ¿puede ser?


Si, déjame poner el agua. Caminó hacia la cocina que quedaba a unos metros. ¿Cargado con dos y medio de azúcar, cierto?


Luciano sonrió mirando el suelo y se sentó en un sillón, y dirigiendo su voz en dirección a la cocina dijo; Veo que aun lo recuerdas. Ella saco la cabeza apoyada de la pared de la habitación mirando hacia el comedor y sonriendo dijo; Jamás lo olvidaría.


El miraba por la ventana, hace un par de noches que había estado allí, que había regresado y le parecía que hubiese pasado mucho tiempo.


Teresa salió de la cocina con una bandeja en la cual traía dos tazas humeando oliendo a café, un cenicero y unas galletas en un plato pequeño.


Puso la bandeja en la mesa de centro y sentándose en el suelo miró a Luciano. Sírvete, le dijo.


Luciano dijo gracias, y mirando a Teresa se sonrió. Bonito pijamas, le dijo él.


Ella se sonrojo, cayó en cuenta en que había salido con un simpático pijama, el que consistía en un buzo de color blanco con estampados de florcitas rojas y una camiseta con la cara del gato cósmico, pero llena de dignidad le dijo ¿te gusta? Ambos rieron no solo por la situación del pijama, si no por la necesidad de distender la tensión, que aunque imperceptible, se encontraba entre ambos una tensión que venía de hace un par de noches, cuando el regreso y la visito.


¿Estás bien?


Si. Respondió Luciano. El sabía perfectamente en que tono venía esa pregunta, sabía con exactitud a que venía esa pregunta por parte de Teresa.


Y dime, dijo Teresa, ¿a que viene esta visita tan temprano?


Necesito un favor.


¿Un favor? ¿Mío?


Si, tuyo.


Necesito que me guardes esto. Y Luciano abrió su chaqueta y saco del bolsillo izquierdo interior de su chaqueta una libreta.


Teresa lo miraba fijamente, sabía que no podría preguntar mucho, y que nuevamente quedaría atrapado por el misterio que rodeaba a Luciano.


Luciano tomó con ambas manos la libreta y la detuvo entre sus manos y dijo; Teresa, esto es muy importante, en estos momentos es lo más valioso que tengo y quiero que lo tengas tú. Con una condición.


¿Otra condición?


Si. Otra condición. Discúlpame, pero si no fuera necesario no te haría ninguna condición.


Lo sé, pero debo ser honesta contigo. Además, siempre hemos sido honestos entre nosotros, espero que no hayas olvidado eso.


Luciano la observaba en completo silencio.


La otra noche, cuando viniste no fue tan fácil para mí.


Lo sé. Dijo Luciano.


Ella lo interrumpió, espera dijo Teresa, ahora quiero que tú me escuches a mí.


Luciano asintió, sabía que se lo debía, que era lo mínimo que podía hacer por ella y guardo silencio pero sin quitar los ojos en ella.


Hace tres noches viniste, y yo estaba muy feliz de verte de nuevo, pasaron tres años, ¡tres años! En los cuales te asumía muy lejos. Me costó asumir algunas cosas, que te fueras, que me dijeras en una ocasión que no querías verme más, que ni siquiera tendría tu amistad. Tú eres a única persona en este mundo a quien quiero más allá de todo, más que como pareja, como persona, como amigo, como aquel que me conoce, realmente.


Pero la otra noche en un momento no se quien eras, o sea, se que eres tú, pero también había algo distinto. Y sabes, ¿quiere saber qué me pasa?


Luciano bajo la cabeza, asintiendo la situación y dijo, volviendo a levantar su cabeza, y enfrentando los ojos de Teresa, Sí, quiero saber.


Teresa quedo con la mirada fija en Luciano.


Estoy cansada, eso es lo que pasa. Y también han pasado cosas en mi vida, no ha sido fácil, pero eh ido ordenándome, tratando de ir haciendo una vida a mi modo…. discúlpame, han sido muchas cosas en pocos días, sabes que puedes contar conmigo. Además, no creas que me ah sido fácil digerir lo de la otra noche, llegue a pensar que había sido un sueño y cuando desperté allí estabas tú, a mi lado.


Luciano seguía en completo silencio, escuchando atento a Teresa.


No te preocupes, guardare lo que quieras que guarde y no hare preguntas.


Luciano salió de su silencio y con una voz muy calmada pero segura dijo; Teresa. Sé lo que estas sintiendo y lo comprendo. De hecho, pensé mucho antes de venir hace tres días, así como lo hice también hoy, mi intención no es desarreglar tu vida solo que no tengo a nadie más en quien confié, como lo hago contigo y como ha sido siempre y esto no solo quiero que lo guardes por razones de seguridad, si no porque quiero que tu lo tengas. Y estiró su mano izquierda en la que tenía la libreta agachándose ligeramente hasta donde estaba Teresa sentada en el suelo al lado de la mesa de centro, Teresa lo quedó mirando y lo tomó con su mano derecha y ambas manos se encontraron allí, en torno a la libreta, y cierta conexión, cierta memoria táctil se activó. Teresa sintió el roce y la tensión que iba desde su mano e irradiaba, Luciano también lo sintió y reacciono a la situación colocando la libreta en manos de Teresa y retirando su mano.


¿Puedo fumar? Dijo Luciano.


Si, sabes que aquí puedes, el “pucho” ha sido el único amigo leal que eh tenido en estos tiempos.


Luciano sintió el golpe. ¿Quieres?, le dijo a Teresa.


Veo que sigues fumando aquellos cigarrillos fuertes, dijo Teresa, bueno, dame uno, qué más da.


¿Por qué no te quedas a almorzar?


Luciano, estuvo a punto de decir que no, pero reflexiono su respuesta y volviendo la sonrisa a su rostro dijo, sí, hoy comeremos juntos.


Ella lo quedo mirando y dijo, bueno, entonces aprovechemos de conversar, por ejemplo hay cosas que tú debes aun contarme, y yo también tengo mucho que contarte de estos 3 años en que no estuviste. Si es que te interesa, claro está.


Por supuesto que me interesa. Por ejemplo podrías hablarme de Alberto.


Teresa miró a Luciano, ya no le causaba tanta sorpresa, pero se sentía desnudada, niña frente a un adulto que ya sabía la respuesta. Si, te contare de él, y de mí.


¿Sabes? Me propuso matrimonio.


¿Y qué respondiste?


Lo preguntas por cortesía o realmente quieres saber, pues seguramente ya lo sabes, ¿o no?


Luciano guardo silencio.


Le dije que me diera tiempo para reflexionarlo, no hay que apurar las cosas.


¿Lo amas? Preguntó Luciano.


Sí. Respondió Teresa, lo amo, en cierta medida es un amor que me ha hecho muy bien. Si bien es distinto, me ha hecho volver a hacer sentir cosas que pensé que ya no volvería a sentir, pero tampoco creo que es bueno ir muy rápido.


¿Y tu Luciano, qué me dices de ti?


Luciano seguía fumando, y tomó un sorbo de café, respiro y pareció que hubiese suspirado y dijo; Yo me casé.


Teresa quedo perpleja.


¿Enserio?


Si, en serio.


¿Y donde esta ella?


Luciano miró nuevamente hacia la ventana, una sección del ventanal que daba a la terraza del departamento de Teresa. Ella está muerta, dijo, secamente.


Teresa quedo congelada, atinó a decir un lo siento.


Yo también, dijo Luciano.









Luciano, cuando terminemos aquí, tendrás unas horas de descanso en la que será tu habitación, dijo Sofía. Lamentablemente no será mucho, por lo que espero haya podido dormir algo durante el trayecto hasta acá.


Luciano asintió, y dijo; si, lo hice, quien no ha dormido mucho es Miguel.


No te preocupes, dijo Sofía, Miguel está acostumbrado y ya tendrá su descanso. Bueno, podrás descansar un par de horas, y dejar tus cosas en aquella habitación, que será tuya por un bien lapsus de tiempo, espero sea de tu agrado, pero hoy, a las 8 de la noche, te despertaran pues a las 9pm te presentaremos al resto de las personas que habitan este lugar.


No hay problema, dijo Luciano.


Bueno, terminemos aquí para que descanses, ya tendremos más tiempo para trabajar todo lo que sea necesario trabajar en esto. Sol te acompañara a la habitación para que puedas descansar, y levantándose de su asiento Sofía y poniendo ambos brazos en el escritorio extendió su mano a Luciano y le dijo; se bienvenido entonces a tu hogar.


De pronto se sintió golpear la puerta del estudio y se abrió la puerta, era Sol. Quien se quedo parada al lado del Umbral de la puerta, mientras Luciano le daba la mano Sofía y ambos se despedían momentáneamente.


Vamos Luciano, dijo Sol.


Luciano caminaba junto a Sol por los pasillo de la Casa y la muchacha no para de hablar y de decirle que le enseñaría toda la casa durante los días que vinieran y las instalaciones y alrededores de la casa, la que según ella era de una vasta extensión. Luciano la escuchaba y le parecía encantadora aquella chica, vivaz y llena de energía, era como una niña, pero se notaba claramente que era ya toda una mujer, pero había algo etéreo en ella. Luciano guardaba silencio dejándose guiar por aquella chica. De pronto llegaron a unas escaleras, subieron al segundo piso y en el final de un pasillo se detuvieron. Sol saco una llave del bolsillo y abrió la puerta frente a ellos, bueno, dijo ella, esta es tu habitación, espero te guste, yo ayude a decorarla, dijo, y además propuse el color de cortinas y algunas cosas que espero te gusten. Bueno, hasta aquí llego yo, y poniéndose frente a él le tomo su mano derecha y le hizo entrega de la llave con la cual ella recién había abierto la puerta de la habitación. Esta es tu habitación, dijo, aquí será tu lugar, nadie que tu no quieras podrá entrar en ella. Esa es la regla general de la casa.


Luciano agradeció a Sol, y cuando le iba a dar la mano, como ocurrió con Sofía, esta lo sorprende rápidamente con un beso en la mejilla, chao, nos vemos más tarde le dijo, y se dio media vuelta y se fue cerrando la puerta tras de sí.


Luciano echó un vistazo alrededor de aquella habitación y era completamente acogedora y bien decorada. Se notaba sí que la mayoría de las cosas en la habitación eran nuevas, salvo por unos muebles que se encontraban uno frente a los pies de la cama, el velador, que notaba sus años de madera y color caoba intenso y un escritorio, al costado de la cama. La habitación no era grande en cuanto a dimensiones, pero tampoco pequeña, era precisa para él, según su pensamiento. Sus cosas las habían ya bajado y estaban ya en la habitación, Luciano quiso revisar las cosas de la maleta, pero decidió mejor tirarse a la cama y dormir, cosa que no ocurrió muy tarde, pues a los pocos minutos que quedo tendido en la cama, encima, así mismo como había llegado, se durmió placida y profundamente.






Despierta Luciano. Luciano abrió lentamente los ojos y vio al lado de la cama a Miguel. Hola, Dijo Luciano ¿Qué hora es? Son las 8 de la noche. Debes despertar. Te traje algo para comer. Gracias, dijo Luciano. Y poco a poco fue despertando e incorporándose en la cama. Bueno, te dejo con esto, come tranquilo, a la salida de la habitación hay un baño y te esperamos a las 8:45 abajo. ¿Estás bien?


Si, dijo Luciano, allí estaré.


Luciano caminó hasta el baño para darse una ducha, que sintió como la mejor ducha en años, además sentía que había dormido una eternidad y aquella ducha lo había reparado. Se vistió y comió con muchas ganas lo que Miguel le había dejado en la habitación. Miro un reloj que estaba colgado en una de las paredes de la habitación y vio que quedaban 5 minutos para las 8:45, que era la hora que le había señalado Miguel. Se apuro, tomó la bandeja con las cosas y salió de la habitación cerrando con llaves y caminando por el largo pasillo hacia la escalera, bajo por ellas y caminó por otro pasillo hasta el comedor, a su paso salió Sol y le dijo dame la bandeja yo la llevo y Luciano dijo que no había problema, él la llevaría hasta la cocina, Luciano, te esperan ¿Quiénes? Dijo Luciano. Y Sol tomo su mano y lo llevo por un pasillo, con una mano llevaba la bandeja y con la otra a Luciano, entraron al comedor y cruzaron dicha habitación. ¿A dónde vamos? Confía en mí, respondió Sol. Y de pronto llegaron a una pared. ¿Qué hacemos aquí? Sol lo miró como diciendo, ¿pero no es obvio? Y Sol estiro una mano y la pared se abrió como una puerta corrediza y Luciano vio frente a él una imagen que nunca iba a olvidar.


Alrededor de una veintena, por lo que lograba especular él, frente a él todos vestidos de la misma forma. Sol lo hizo entrar y le dijo al oído, hoy es tu juramento, y todos ellos están aquí para verte.


Luciano ingresó a dicha habitación con sol y la puerta se cerró detrás de ellos, era una habitación muy amplia, muy grande y Sofía que estaba junto a Miguel se acercó a él.


Bueno, dijo Lucia con voz fuerte, este es Luciano!




Luciano sintió aumentar las pulsaciones de sus latidos y una adrenalina comenzó a recorrer su cuerpo, sentía que ya era hora……….


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Capítulo IX

¿Estás bien Luciano? Preguntó Sofía…. ¿Estás bien? Volvió a preguntar.

Si, respondió Luciano volviendo en sí.

Bueno, entonces te presentare a todos los habitantes de la casa, y volviéndose hacia todos Sofía dijo; Este, como bien ustedes saben es Luciano, a quien esperábamos. El vivirá desde hoy en esta casa y espero sea bien recibido, recibido como corresponde.


Luciano podía observar sonrisas y jubilo frente a su presencia. Si bien es cierto esto le causaba cierta sorpresa su sensación era mas de incomodidad, de un repentino ataque de timidez que lo embargaba completamente. Sin embargo no sentía ni una pizca de temor, por el contrario, se sentía cohibido de la situación, abrumado por la reacción que podía leer y sentir en sí de la mirada de los presentes pero una sensación agradable también recorría su cuerpo.

Miguel, observaba detenidamente a Luciano, parecía leer sus reacciones y analizarlas detalladamente, de pronto Luciano volvió su mirada hacia Miguel que se encontraba a unos pocos metros de él y le sonrío, sabiendo ya lo que Miguel estaba haciendo. Miguel respondió la sonrisa en la certeza de que Luciano veía, leía y observaba las cosas de manera distinta desde que lo vio por primera vez allí parado frente a él hace algunas noches.

Bueno Luciano, creo que es tiempo de dar comienzo a la ceremonia, dijo Sofía volviéndose hacia él. Luciano asintió con la cabeza y dijo; Estoy listo y dispuesto.

Una mujer, de unos 50 años, avanzó hasta Luciano con una pequeña caja entre sus manos y se paro justo frente a él.


La habitación se encontraba iluminada por varias lámparas puestas estratégicamente en las cuatro esquinas que se formaban, lo que permitía que la visibilidad fuera muy buena dentro de la habitación, pero no lo suficientemente potente como para molestar a la vista, generando también, con el contraste del color rojo terracota de la habitación, lo que le daba cierta calidez, una amplitud y un escenario propicio para el acontecimiento que allí estaba ocurriendo. Espontáneamente se comenzó a desarrollar un círculo entorno a Luciano. Sofía lo tomo del brazo y juntos avanzaron unos pasos, quedando en medio del círculo que se había formado con las personas de la habitación. La mujer que llevaba la caja entre sus manos bajo su cabeza y estiró sus brazos quedando estos con ambas manos sosteniendo la caja frente a Luciano en posición servicial para que él la tomara. Luciano estiró sus manos tomando la caja de las manos de aquella mujer y llevando la caja hacia si agradeció el gesto con un ademán de su cabeza. Sofía se acerco unos centímetros al oído izquierdo de Luciano y dijo muy bajo;

Abre la Caja.

Luciano sosteniendo la caja con su mano izquierda ocupó la mano derecha para abrir la caja. La excitación y ansiedad era propia en toda la habitación que parecía, en ese momento, caber dentro del cuerpo de Luciano. Podía sentir no solo su palpitar si no el de toda la habitación, todos los pensamientos que allí había eran suyos. Luciano sentía como una energía recorría toda su espalda y llegaba hasta su cabeza y continuaba por el resto de su cuerpo de manera constante y persistente. Abrió la caja y dentro de ella se encontraba un pergamino sellado por una cinta color violeta y bajo el un paño que cobijaba un objeto.


Luciano tomó el pergamino y quitó la cinta y abrió frente a sus ojos el pergamino.

Terminado de leer el contenido del pergamino, la emoción lo había embargado y sus ojos brillaban y se notaban emocionados, levanto su cabeza y mirando hacia el frente se dirigió hacia todos los presentes y dijo;

Hermanos, Juro y prometo antes ustedes y ante este documento dar mi vida completa, tratar de ser sabio y justo en mis reflexiones, decisiones y acciones. Y transformar cuanto haya que transformar para lograr nuestro objetivo....

Y tomando el objeto que estaba cubierto por un paño lo alzo con su mano izquierda y lo coloco delante suyo a la altura del pecho y mostrándolo hacia los demás giro en 360° mirando a cada uno y una de aquella habitación.

La emoción era una y toda dentro de la habitación, no había separaciones solo unidad de emociones, un uno y un todo conviven sin problemas aprendería Luciano, esa noche sería la primera vez que comprendería aquello mas allá de los razonamientos y entendimientos de la lógica.

El circulo paso a desarmarse, y uno a uno comenzó a avanzar hasta Luciano y cada cual lo abrazo dándole la bienvenida y también diciendo sus nombres.

Luciano cayó en cuenta que en la habitación había personas de todas las edades, personas muy jóvenes y otras muy adultas, de diversas estaturas y formas físicas, pero todas ellas tenían algo que les hacía muy similar, un cierto brillo en los ojos que los iluminaba mas allá de lo normal, cada uno expendía confianza y una empatía que llegaba hasta él como algo propio y familiar.

Bueno, dijo Sofía. Como todos ya saben debemos pasar a trabajar ya en lo que nos convoca, así que nos encontramos todos luego en la cena, por que imagino que todos deben ya tener hambre. Algunos rieron en la habitación. Entonces, dijo Sofía. Quedan todos liberados salvo las 6 personas que deben quedarse.

Todos comenzaron a retirarse, muchos de ellos pasando a despedirse de Luciano de manera muy amena y amigable y poco a poco la habitación paso a quedar mas desocupada, solo quedaron 6 personas, 3 mujeres y 3 hombres. Además de Luciano, Miguel y Sofía.

Miguel se puso al lado de Luciano y poniendo su mano derecha por sobre el hombro de Luciano le dijo, sin mirarlo si no que poniendo su mirada en el centro de la habitación le dijo; Tremendos días que has tenido Luciano.

Luciano esbozo una sonrisa cómplice de aprobación, por lo demás era muy cierto. Hace días si alguien le hubiese dicho lo que iba a experimentar y saber en tan poco tiempo hubiese dicho, con toda seguridad, que se trataba de una buena historia hecha de una cabeza muy imaginativa, pero con la misma certeza hubiese quitado cualquier crédito de verdad a la misma. Ahora, no solo le parecía plausible, creíble y razonable, si no que encontraba respuestas a muchas de sus preguntas, muchas de ellas existenciales, muchas de ellas que lo hicieron sentirse extraño durante toda su vida, diferente, distinto al resto. Un sicólogo al que tuvo que ir luego de la muerte de su madre le dijo que aquello era normal, que todas las personas se sentían así, pues todos éramos distintos, además, la falta de su padre y la muerte de su madre con obviedad lo hacía sentirse deudo de los demás y separado del resto, culpable de sentirse como se sentía buscando en su dolor la diferencia con los otros. Quizás el sicólogo tenía razón, o la tiene aun, pero la verdad es que el sicólogo no tenía todos los datos, probablemente hubiese variado en algo su apreciación clínica si hubiese experimentado lo mismo que él durante estos días. Pero aquello ya no importaba para Luciano, ahora sentía con una fuerte convicción emocional y racional que lograba comprender muchas cosas de sí, que hoy podía auto explicarse a si mismo muchos de sus comportamientos o sensaciones que en su vida lo llevaron a ser lo que era. Pero hoy era quien tenía que ser porque así todo calzaba en perfecta simetría y armonía dentro de sí y en su entorno, por lo menos, su entorno inmediato.

Sofía hizo traer una mesa y sillas para que todos pudiesen sentarse en torno a ella. Los 9 que quedaban allí en la habitación.


Bueno, creo que ahora es tú turno Miguel, dijo Sofía convidando a todos a sentarse en torno a la mesa. Luciano quedo en la cabecera, a su derecha Luciano y a la izquierda Sofía y el resto consecutivamente en los puestos restantes de la mesa. Era esta una mesa rectangular firme y solida de una madera noble con un color caoba fuerte, y las silla eran de un diseño hermosamente labrado lleno de detalles y texturas, lo que no solo las hacia cómodas si no que también imponentes, sin embargo Luciano reparo en el hecho de que en cada respaldo había una especie de inscripción y dibujo distinto, todo era igual en las sillas salvo esa inscripción que parecía un pequeño símbolo puesto en cada respaldo de las sillas pero en cada uno era uno distinto.

Miguel, poniendo sus manos juntas en la mesa y echando ligeramente su cuerpo hacia delante comenzó a hablar.

Muchachos, veo que la noche ha estado llena de emociones pero las emociones no tienen ningún sentido sin la acción que la secunda, pues como sabe la mayoría de los aquí presentes, si a las emociones se les reprime esta ilógica acción de no acción es respondida por nuestro cuerpo y obviamente ninguno de nosotros queremos eso. Por eso es momento de la acción.

Luciano escuchaba atento la voz de Miguel y reflexionaba en cada frase que este lograba terminar.

Y nuestra acción, prosiguió Miguel es la guerra.

Todos asintieron a la última frase de Miguel con profunda seriedad, incluido Luciano.

No hay guerra más importante y difícil que la que tenemos por delante, de perder allí nada de lo que conocemos y amamos tendrá sentido ni existencia. Por alguna razón, por alguna extraña lógica, y esperemos que sabia lógica, nos ha tocado a nosotros estar dentro de este plan, en el que afortunadamente no solo somos nosotros pero cada pieza es vital e importante, y desafortunadamente irremplazable. Luciano, quien ha jurado hoy y se suma a nosotros en nuestra conjura es el último de este equipo que nos faltaba. Hijo de dos grandes y queridos amigos y hermanos que tuve la dicha de conocer y querer profundamente. Y a quien hemos esperado pacientemente para llegar hasta el día de hoy en el que estamos ahora reunidos aquí.

Las razones, de nuestra lucha no son distintas a otras que se han dado en la historia, con distintos nombres y consignas, pero siempre detrás de si bajo la misma causa. Cada uno es hijo de su tiempo y nosotros somos hijos de este, el que nos toco, y con ello la responsabilidad que implica estar a la altura de las circunstancias. Además, queridos hermanos ya está escrito y anunciado, el tiempo ya se cumple y la razón por la cual tiene existencia este mundo y todo lo que en el habita junto con nosotros mismos exige que hagamos las cosas lo suficientemente bien. Ya no somos los que éramos en un principio pero seguimos siendo, sin embargo antes de entrar a una guerra debemos prepararnos y por cierto, transformarnos, pues no podemos, bajo pretexto de ganar a toda costa, abrazar las mismas emociones y prácticas de aquello que queremos derrotar.

Ahora mi estimados, dejare que hable Luciano, ya ha sido mucha mi intervención por esta noche, creo.

Todos los ojos se posaron en Luciano y este sintió la demanda de responder a las miradas y como si algo se hubiese soltado dentro de él su voz tomo un tono grave, solido pero seguro y certero y comenzó a hablar como si lo hubiese estado esperando siempre ese momento, con una convicción que cautivaba y con conocimientos que Luciano jamás pensó tener.

Miguel observó a Luciano y mirando luego a Sofía esbozo esa imperceptible gesticulación de satisfacción y alivio que esperaba. Pues frente a ellos había aparecido Luciano, al que esperaban.

Teresa, dijo Luciano.

Dime Luciano, respondió Teresa aún pasmada por la información que recibió de Luciano, de que este se había casado, y que su mujer había muerto, era demasiado para ella en tan pocos segundos y aunque hubiese sido digerido en una semana sintió el impacto y una mezcolanza de sensaciones dentro, desde una pena inmensa hasta una sensación culpable de sentir rabia contra Luciano por haberla olvidado, aunque sabía que ya eran amigos hace mucho tiempo ya, y que antes de él que viajara su amor se había convertido, para ambos, en un amor sin limitaciones de pareja, si no de amigos, fraternos, mas allá de lo que cada cual quisiese sentir o sentía. El pasar abrazados horas sin importar nada, o de esos encuentros, que las parejas de Teresa siempre odiaban cuando se enteraban, pues sabían todos que la conexión entre ambos no solo era extraña, si no que nadie más importaba, con las restricciones auto impuestas tácitamente por ambos.
Quiero que me prometas algo.

¿Qué cosa? dijo Teresa.

Que guardaras esa libreta con tu vida. Y que nunca la sacaras si yo no estoy presente.

Teresa respondió con un sí. Te lo prometo.

Solo eso necesitaba escuchar de ti.

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Capitulo X




¿Puedes darle volumen al televisor?


…….Las informaciones que nos llegan desde el lugar hablan de un acuerdo sin precedentes en la historia, en unos minutos más tendremos un contacto directo con nuestro periodista en el lugar en vivo y en directo……..Al parecer ya tenemos contacto con nuestro enviado especial desde la cumbre de líderes mundiales, nos escuchas?


Sí, bueno, hemos estado desde temprano en la mañana reporteando la llegada de los distintos líderes mundiales a esta cumbre extraordinaria que tiene razón de ser por el desconcierto mundial que ha provocado la serie de eventos acontecidos este último mes y la preocupación mundial que esto ha despertado…..


¿Está bien ese volumen?

Si, gracias.

¿Qué crees que estén viendo allí?

No lo sé con certeza, pero me lo puedo imaginar.

¿Y qué es eso que imaginas?

Que tendremos que salir de las sombras. Debemos ubicar a Luciano, avísale a la gente de la ciudad que este atenta y disponible para que Luciano disponga de ellos. El esta donde Teresa.

Lo haré inmediatamente.


Luciano sabes que siempre contaras conmigo.

Lo sé, pero hoy necesito de las certezas.


El celular de Luciano comenzó a sonar. A Teresa le sorprendió el hecho, recordaba perfectamente que la noche que Luciano volvió lo primero que hizo fue apagar su celular y le pareció extraño que hoy lo tuviera prendido, como si esperara esa llamada.


¿Aló?............. Comprendo. Me comunicare en unos minutos.


Teresa ¿puedes prender tu televisor?


Si, ¿Qué pasa?


Nada, solo debo ver una cosa.

Bueno, vamos a mi habitación sabes que tengo el televisor allí. Ambos se levantaron de donde estaban y partieron al dormitorio de Teresa y ella prendió el televisor. Toma ahí tienes el control remoto, ve que quieres ver.

Luciano puso el canal de Noticias y allí apareció…….


El secretario general de las Naciones Unidas se dirigirá en vivo y en directo, y por lo que se saben a más de 120 países que estarán mostrando en directo las declaraciones del secretario general ante la expectación mundial……


Luciano miraba en silencio el monitor de la televisión mientras Teresa se sentaba en la cama tratando de comprender la magnitud de lo que estaba viendo y oyendo y mirando a Luciano preguntó ¿Qué es lo que está pasando?

Luciano, a medida que escuchaba brillaban mas sus ojos y volviendo su cabeza hacia Teresa respondió; Ha comenzado el fin del mundo, solo eso Teresa.


Teresa quedó pasmada con tamaña afirmación. ¿Me estas jodiendo Luciano?

No. Respondió de manera rápida y seca, es la verdad.


……Hemos estado toda la mañana deliberando sobre las acciones a desarrollar frente a los eventos que nuestra humanidad está comenzando a vivir. De informar que no hay consenso en las opiniones y decisiones de esta instancia organizativa. Representantes de los 5 Continentes hemos estado evaluando y diagnosticando las distintas consecuencias que han devenido de los últimos acontecimientos. Parte de los países encarnados en sus distintos representantes han planteado que los hechos que están ocurriendo y que se prevén ocurrirán con mayor intensidad y magnitud trayendo consecuencias y efectos sociales en gran parte de la población mundial se debe a la forma de desarrollo mundial que ha imperado estas últimas décadas por lo que la acción debería ser puesta en ir en ayuda de los sectores afectados y dar un cambio radical a la forma de desarrollo de nuestra economía mundial. Por otra parte, otro grupo plantea también como grave los hechos que están aconteciendo, pero esto se debería a una autorregulación natural de nuestro planeta y que si bien se debieran ajustar ciertos mecanismos en cuanto al modelo de desarrollo global, este debe ser regulado, más no cambiado. Como ven, hay consenso en lo medular, en que lo que está ocurriendo es responsabilidad de nuestras manos y nuestra gestión como humanidad, pero no existe consenso en las acciones a desarrollar y esto nos pone en una grave y terrible encrucijada, en donde como representante de esta asamblea siento una profunda impotencia y quiero manifestarla y evidenciarla en este momento. Creo que la humanidad espera que sus líderes respondan a los intereses generales de la humanidad en su sobrevivencia y esperaremos lograr a cabalidad aquello.


Desde que saliera el informe de nuestro organismo para el cambio climático mundial en el que se señalaba que la serie de eventos climatológicos, sismológicos y otros tenían directa relación con nuestro actuar como humanidad y que no se debía a cambios “naturales” hemos recibido y recopilado una serie de informes que nos han hecho llegar un sinfín de equipos científicos de todo el mundo en esta misma línea……


Luciano, no comprendo, que está pasando, ¿cómo es eso del “fin del mundo”?


Mira Teresa, hace ya varios años vienen ocurriendo una serie de hechos que son difíciles de explicar pero que son eventos que tienen un sentido y razón de ser. ¿Recuerdas el terremoto o lo que paso en ese otro país que quedo bajo un huracán?

Si, lo recuerdo.

Bueno, podría decirse que estos eventos son aislados y totalmente naturales, pero no lo son.

¿Cómo que no lo son?


Se supone que hay explicaciones geológicas, climatológicas y hasta cíclicas que supuestamente explican los últimos eventos, pero jamás se han dado como en esta última semana y como lo que vendrán a partir de la próxima. Ellos lo saben y ante los últimos eventos están, como se diría “poniendo el parche antes de la herida” saben que habrá una reacción, será demasiado evidente, ya no se podrá culpar a dios y sus desafíos ni a la naturaleza y sus “naturales” cambios cíclicos.

¿Pero esto es por lo del calentamiento global y eso?


Sí y no. Si, por que esto es……….haber, como te lo explico….

Como a un niño, ya sabes que de ti nada me sorprende pero me cuesta procesarlo.


Ok. Esto es como una respuesta natural de nuestro planeta a la intervención sobre si, en términos de explotación de su tierra, agua y recursos, como también, ahora ultimo, a su manipulación.

¿Cómo que manipulación, a que te refieres con eso?

A eso mismo, a manipulación, deliberada. Al intento de manipular sus ritmos, su clima, su cambios.


Sabes bien que yo no veo mucha televisión, a lo mucho veo películas, no me gusta ver la televisión, así que no se mucho de últimos eventos y esas cosas, claro que el terremoto si, obvio si lo viví recuerdo perfecto como fue, pero eso fue hace casi tres años, luego de que te fuiste, ya lo había olvidado. Y respecto a lo del huracán en ese país, obvio que lo vi, quien no las imágenes era impresionante en internet era imposible no verlo.


Recuerdas que te envié una postal a la semana del terremoto, que creo que te llego días después. Bueno, la otra noche te mostré esas mismas postales y lo que decían.

Si, quede helada cuando descubrí lo que decían.

Bueno, todo esto, lo que está ocurriendo tiene que ver con mi desaparición de tres años y elementalmente con mi regreso. Pero creo que eso ya lo intuyes.

Teresa lo miro y ya no iba a tratar de descifrar ni de conflictuar su cabeza, prefería a estas alturas dejar fluir lo que pensaba y lo que procesaba dejando de sorprenderse y asumiendo los hechos consumados frente a sí.


Por eso necesito que guardes esa libreta. Dame un segundo.


Luciano tomo su teléfono celular y marcó un botón y a los pocos segundos comenzó a hablar, como si alguien al otro lado estuviera esperando esa llamada.

Luciano camino saliendo de la habitación, Teresa lo miro salir pero aquello no impedía escuchar la voz de Luciano hablar con otra persona a través del celular;


Sí, estoy viéndola. Necesito un equipo aquí…… siempre te adelantas a todo. Entonces espero los 5 minutos y bajo. Gracias un abrazo.

Debo irme.

Lo sé respondió a Luciano Teresa. Pero dime antes de que te vayas. ¿Debo preocuparme?


¿En qué sentido? Respondió Luciano.

En lo que ocurrirá.

Luciano se quedo unos segundos en silencio y tomando la mano de Teresa le dijo; Un poco, y no solo tú. Bueno, debo irme, gracias por el desayuno, lamento no poder quedarme a almorzar, me hubiese gustado comer contigo, enserio.


No te preocupes, para otra ocasión será, ¿cierto?

Espero mi niña, en verdad no te prometo nada, solo que espero que haya una oportunidad.

Bueno, debo irme ahora, me esperan abajo. Y terminaba de decir eso sonó el celular de Luciano, él tomo el teléfono y dijo ya bajo.

Caminó y se puso frente a Teresa y la abrazo, bueno, cuídate mucho si necesitas algo solo piénsalo y allí estaré.

Como siempre, respondió ella.

Y avanzó hacia la puerta Luciano y antes de salir ella lo llamo. El giro su cabeza y ella le dijo; Te quiero.

El sonrió y dijo; Lo sé, y sabes que yo también. Él abrió la puerta y se marcho.


En la recepción esperaba un hombre joven la salida de Luciano del ascensor, cuando este se abrió Luciano caminó hasta él.


Miguel te envía saludos dijo el hombre a Luciano cuando este llego hacia él. Bueno, vamos dijo Luciano y ambo salieron del edificio y subieron a un auto azul que los esperaba con dos personas más en el interior, una mujer en la parte de atrás y un hombre que estaba en el lugar del conductor.


Miguel nos espera en su casa. Esta todo preparado.

Luciano le respondió a la mujer que le hablaba, no se puede esperar menos de Miguel ¿o sí?

La mujer asintió con un ademan suave con su cabeza.


Luciano apoyo su cabeza en el vidrio del auto sentado en la parte trasera y observaba el paisaje y los edificios que pasaban delante de sus ojos y pensaba en todo lo que venía por delante y por lo cual se había preparado todo este tiempo. Ahora comenzaba todo y sentía que estaba listo.


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Tercera Sección
"Teorías"











Capítulo XI




¿Habrán escuchado?

Esperemos que si, además, es su trabajo hacerlo.

Luciano siguió con su cabeza en la ventana observando todo, mientras escuchaba a las voces dentro del auto, sus pensamientos se hacían profundos y fijos enfocados en un punto muy distante de ahí.




Muchas cosas ocurren sin que necesariamente nos demos cuenta, a eso muchos, cuestión que se ha naturalizado con el tiempo, se le llama azar, que no es más un factor X, o sea, desconocido que funciona como un detonante de sucesos y que hacen que cosas ocurran. Mi intensión es enseñarles y demostrarles que el azar no existe, por lo menos como lo conocemos. Con esto no quiero decir ni mucho menos insinuar que uno puede predecir todo, o bien hacer que la suerte o azar no exista. Si no que por el contrario, hacerles conocer el azar, la suerte, y enseñarles cómo funciona y en qué consiste, para que lo tengan como un factor con el cual puedan trabajar y con ello lograr comprender la lógica que rige el todo.

¿Usted nos está diciendo entonces que la suerte no existe?

Haber muchacho, defíneme suerte.

Eh, bueno, suerte es aquello que es extraño asociado a la fortuna, ehhh no sé, alguien que se saca la lotería o bien que le va bien en la vida es un tipo suertudo.

¿Por qué?

Bueno, porque…… o sea, por suerte….. Porque no hay una razón lógica, hay gente que tiene suerte y otra que no.

Mmmmmm, bueno te concedo que hay gente que tiene lo que tú dices “suerte” todos quisiéramos ganar la lotería ¿o no?

El salón soltó una carcajada general.

Bueno, han existido varias teorías en la historia que han intentado explicar lo que no se puede explicar, establecer un patrón de orden de las cosas, del universo y del Todo. La Filosofía con sus profundas reflexiones y la ciencia con su arrogancia y decisión. También las religiones, que sin duda establecen un orden natural de las cosas, mas de alguno aquí habrá escuchado el término “bueno, todo pasa por algo” o “dios tiene sus razones incomprensibles para nosotros” con la cual se pretenden explicar fenómenos y eventos que no son explicables bajo la lógica racional establecida.


Pero, y llegando al principio de este curso y su razón de ser, mi tesis y la pauta que trabajaremos será establecer que todo es explicable de manera lógica, el problema es que la lógica para tal o cual evento cambia, no todos razonan bajo una misma lógica, lo que es lógico para nosotros, aquí, seguramente sería ilógico para un pueblo al otro lado del mundo. Sin embargo existe un enigma, que con el paso de los años, y sobre todo en este último siglo pasado, debido a una serie de descubrimientos hemos ido encontrando. Que muchas de las culturas y civilizaciones milenarias habían llegado a un cuerpo teórico y filosófico y hasta de organización político social similar, sin necesariamente encontrarse puntos de unión entre una y otra. Así por ejemplo los Incas y los mayas no tenían demasiadas diferencias con los egipcios y hasta los griegos. Podemos llegar a establecer varios puntos en común entre ellas. Agrego, para generar la expectación necesaria en esta clase y motivarlos en el intertanto una discusión profunda sobre las teorías del 2012 que muchas culturas y pueblos establecen como un año de cambios profundos, otros, en su interpretación la establecen como el fin del mundo o como una fecha con halo de misterio en torno a ella. Bueno, les dejo la bibliografía y el programa de trabajo de este ramo en mi escritorio, cuando se retiren por favor retírenlo. Y para finalizar les deseo mucha suerte a todos ustedes en este ramo.


Las risas soltaron nuevamente, esta vez más homogénea que la anterior y como salida a la expectación y atención que el conjunto del salón ponía en las palabras de aquel hombre delante de ellos que sentado sobre una mesa hablaba y parecía hipnotizar a sus oyentes.


Bueno, es todo por hoy, pueden retirarse.

Muchos se levantaron de su asiento rumbo hacia él con consultas y acosando a uno de los profesores más influyentes de la Universidad mientras otros retiraban en silencio la bibliografía y programa del curso. De pronto su celular comenzó a sonar. Disculpen chicos está sonando mi celular y debo atenderlo, espero verlos tan animados la próxima semana. ¿Aló?

Imagino que acabas de terminar tu clase y debes tener a los chicos abalanzados sobre ti ¿no es así?

¿Sofía?

Si. Veo que aun me recuerdas.

Como no hacerlo. Pero imagino que no me estas llamando por qué me extrañas.

Imaginas bien. Te llamo por otra razón. Y creo saber cual.

¿Has visto las noticias?

Si, obvio para apostar hay que ver las variables, para presionar a la suerte.

Entonces como ya sabes porque te llamo necesito que vayas a la dirección que te enviare 1 minuto luego de que corte esta llamada.

Allí estaré Sofía y……. me alegra que me hayas llamado, aunque fuera por aquella razón.

Gracias Daniel. Te esperamos allá.


Daniel cortó su celular y quedo pensando ya solo en la sala de clases. La última parte no le parecía extraña “Te esperamos allá” pero abrigaba la esperanza de que pudiese haber sido un encuentro algo mas intimo. Pero sabía perfectamente que existían razones y lógicas poderosas para aquel encuentro. Y ni siquiera su meteórica carrera académica le producía tal excitación como la propuesta que sabía escucharía de boca de Sofía y quien sabe quien más. Su celular sonó, era un mensaje de texto; “ultimo restorán. Mesa 3 en el fondo. en 1hr”. Corto y muy preciso, mensaje que solo él podía comprender. Allí estaría.




El auto en el que iba Luciano entro a una casa en los bordes de la ciudad, una casa muy grande la cual quedaba en toda una esquina de una cuadra. Las puertas del auto se abrieron y todos salieron de él en rumbo a la casa. Alguien esperaba en la puerta su llegada y abrió con premura para que entraran los que llegaban ahora a la casa. Miguel apareció en un pasillo rumbo a la Puerta.


¿Como estas? Pregunto Miguel a Luciano.

Bien. Creo que listo y dispuesto.

Me alegra escuchar eso Luciano. Te pondré al tanto de lo que está pasando. Algunos ya nos esperan adentro, vamos.

Caminaron ambos por un largo pasillo hacia un salón que estaba casi al final del mismo.


Luciano, en 40 minutos partirás con Sofía a una reunión, así que estaremos aquí alrededor de media hora. Entraron a un salón en donde los esperaban 6 personas más, además de Luciano, Miguel y Sofía.


Bueno estamos todos y cada uno tiene una carpeta en su lugar de la mesa. Yo expondré algunas informaciones que tengo las cuales son más recientes y daremos comienzo de la forma más operativa y efectiva que nos sea posible. Demos comienzo entonces.






Daniel camino desde el tercer piso del edificio de la Facultad de Ciencias Sociales y mientras bajaba por las escaleras desconecto su celular, no quería mas llamada, ya tenía la información que necesitaba y todo lo demás seria una “interrupción” observaba el movimiento del patio central y podía constatar que el mundo seguía sin alteración, y pensó en sus teorías y como la ignorancia de los sujetos terminaba en una extraña esencia de “felicidad” sin serla, pues la gente es feliz porque no quiere saber que no lo es, aunque todos guardan en su interior una depresión profunda que no logran comprender, y la gente se siente inadaptada, convive pero no vive con aquello, el mundo estaba comenzando a sacudirse y hacer un giro sin retorno, pero el conjunto vivía como si nada de eso ocurriese, le parecía en el fondo, algo no tan malo quizás es como debiera ser, pues lograba de una u otra manera dimensionar cual sería la reacción de la gente si supiera lo que realmente estaba ocurriendo en su entorno inmediato, en su casa, y que por primera vez no era un fenómeno global si no que implicaba a toda nuestro planeta.

Alejó esos pensamientos tan profundos y académicos, mas allá de lo cierto de ellos se sintió siútico, cuestión que lo hacía odiarse en cierta medida pues siempre le pareció una actitud patética de los académicos, profesores universitarios que necesitaban ponerse en pedestales para que no se notaran sus miserias y asumir, que en el fondo, todos estamos constituidos en el mismo principio instintivo.


Llegó al patio central, lo detuvo un colega que lo invito a tomarse un café al casino, pues quería discutir algunos temas con él para una publicación, rápidamente respondió que iba apurado a una cita, por lo que al regreso o tal vez mañana aceptaría gustoso el café y la propuesta, el otro académico pareció decepcionado pero aceptó las condiciones y le dijo que le enviaría los documentos a su correo electrónico para avanzar en algunos puntos. El se despidió y salió de la Universidad rumbo a su cita.







Miguel, ¿tenemos confirmación de que ellos escucharon?


Si. Y han puesto en marcha su protocolo, estamos monitoreando aquello, el ratón vigilando al gato. Todos sonrieron con esa última frase.


Luciano estará a cargo de las operaciones y decisiones que impliquen respuesta inmediata. Echaremos manos de todos nuestros recursos y relaciones, además que todos comprenden que somos un eslabón más de una cadena muy grande que intenta a toda costa lograr una misión que convocará a todo lo que sea necesario llamar para evitar lo que hasta ahora parece inevitable.


Cada cual aquí tiene ya comprendido e internalizado sus tareas, no hay más que decir, nos vemos en la noche y les deseo a todos muchísima suerte.


Luciano se quedo sentado mientras el resto de los que estaban en la sala iban uno a uno saliendo, despidiéndose todos con un fuerte abrazo y un beso en la mejilla, señal de hermandad y cariño profundo que cada uno profesaba por el otro. En la habitación quedaron Sofía, Miguel y Luciano.


Bueno chicos es su turno. Luciano acompañaras a Sofía a visitar a una persona que nos será muy útil y es preciso que tú participes en ese encuentro.



No tengo problemas con aquello, bueno, dijo Sofía, vamos Luciano.

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Capitulo XII




“Cuando el principio del final anuncia un nuevo principio lo que queda en juego es única y exclusivamente establecer si lo que sobreviven tienen principios”








Sofía caminaba con plena convicción en sus pasos, se veía una mujer segura e imponente en su caminar, Luciano caminaba al lado de ella y podía sentir que detrás de esa figura imponente en el caminar Sofía parecía levemente alterada, sus pulsaciones estaban alteradas, pero aun así Luciano sentía cierta admiración por Sofía y su capacidad de no evidenciar externamente su situación interna.


Luciano, dijo Sofía sin mover su cabeza si no que seguía mirando fijo hacia adelante mientras caminaba.


¿Qué? Respondió Luciano.
No me es escanees.
Está bien Sofía.


Sofía empujó una de las dos puertas del restaurant para entrar y ambos ingresaron y avanzaron hasta el final de un pasillo hacia una mesa que quedaba en el fondo especialmente reservada para ellos. Una persona del interior salió al encuentro de Sofía.


Señorita Sofía está todo listo y a su disposición.
Muchas gracias, dijo ella. Bueno esperemos, en 10 minutos debiera llegar Daniel.


¿Desean tomar algo?


Yo un Café, dijo Sofía.
Expreso, cortado, simple o cappuccino?
Cortado, con un vaso de agua mineral, gracias.
¿Y usted?
Lo mismo, gracias.


Bueno, regreso en un momento.


¿Estás bien? Preguntó Luciano a Sofía.
Sofía lo quedo mirando. Sabes Luciano hay ciertas cosas que deberías saber. Una de ellas es que no puedes saberlo todo. Y hay ciertas cosas que es mejor dejar ahí como están. Por lo mismo no quiero que indagues en mí. Quiero que respetes la intimidad de mis pensamientos, ¿está bien?


Luciano asintió con un; está bien. Te pido disculpa, tan solo me preocupe por ti.


Lo sé, y te lo agradezco, pero estoy bien y si no, lo estaré pronto. Además es parte de mi trabajo resolver este tipo de cosas. ¿No es así?
Si, lo es. Y por eso te admiro y tienes mi cariño y respeto.
Gracias Luciano.


Aquí esta su café. ¿Azúcar o sacarina?
Azúcar, gracias. ¿Tú?
También.
Muchas gracias.
De nada.


¿La extrañas?
Mucho.


Nunca conversamos mucho de aquello Luciano me gustaría que un día lo hiciéramos, ella para mí también era muy importante y aun me cuesta asumir que no está.


¿Sabes? A veces siento como si estuviera a mi lado, el otro día mientras dormía la sentí sentada en la cama, cuando desperté no había nadie pero estaba su olor que para mí es inconfundible…… no sé Sofía es como si me acompañara la siento, no la veo, se que está ahí. En fin, no quiero pensar en aquello ahora.


Ya tendremos tiempo Luciano, no te preocupes, a cada momento lo que cada momento es necesario.
¿Frase de tu padre?
No. Del tuyo.


De pronto el celular de Sofía sonó, ella lo tomó y contestó; Aló…… ok.
¿Quién era? Preguntó Luciano.


Nuestra gente. La persona que esperamos entrara en un minuto aquí.
Bueno, es hora de trabajar.


El restaurant se encontraba con muy poca gente, solo dos parejas sentadas en distintas mesas Ubicadas en el primer salón que estaba directamente luego de la entrada al establecimiento, un par de trabajadores del lugar, dos mozos que hacían distintas tareas, y otra persona que parecía ser el dueño del Local quien había recibido a Sofía y Luciano cuando estos llegaron. El lugar mostraba su atractivo todo muy bien cuidado en su decoración completamente de madera, tanto la estructura como la decoración, lo que le daba un aire rústico y elegante. El sol entraba a través de grandes ventanales en la parte frontal del local y unas muy bien colocadas luces de neón daban el contraste justo a un ambiente acogedor y propicio para el encuentro que allí se iba a efectuar.


Una de las puertas de entrada fue empujada hacia dentro del local y un hombre ingreso al local. La cabeza del sujeto se movió y sus ojos buscaban algo que no lograban encontrar a primera vista. Uno de los mozos salió a su encuentro, usted es el señor Daniel ¿cierto?


Sí, yo soy.


Acompáñeme, lo esperan.


Daniel no cuestionó y caminó detrás de aquel hombre. Mientras caminaba le parecía tan de Sofía ese halo de misterio, propio de ella contestaba su cabeza que había comenzado con esa llamada telefónica hace una hora. Mientras avanzaba logro divisar a Sofía y alguien más sentado con ella. ¿Quién sería? Sintió cierta decepción en su interior había pensado y previsto que estarían solos. Pero como reacción instantánea se asumió con la situación y además le intrigó la presencia de aquella persona con lo que le quedaba claro que la situación que enfrentaría no sería solo de camadería si no que las enigmáticas palabras de Sofía a través del teléfono cobraban sentido y develaban la magnitud de aquel encuentro.


Hola Daniel, gracias por venir.


No te preocupes, me quedaba una ventana de tiempo pero te aviso que debo volver a las 16hrs a dictar una clase.


No te preocupes, se cuáles son tus tiempos y estarás allá a la hora que corresponda. Daniel te presento a Luciano.


Daniel se giró hacia Luciano y estiró su mano en señal de saludo.


Luciano respondió de manera firme y amable, hola Daniel.


Bueno Sofía aquí me tienes tú dirás.


¿Quieres un café?


Preferiría algo más contundente, la verdad esta es mi hora de almuerzo.


No te preocupes, pide lo que quieras yo invito y sonrió.


Luciano vio aquella sonrisa en Sofía y quedo observándola con cierta detención pues era un evento. Sofía no regalaba sonrisas, no era algo común en ella si sumaba esta sonrisa con otras que había visto de Sofía no sumaban más de tres, pero no quiso indagar ni armar las piezas que su cabeza también comenzaba a ordenar e inferir, además no quería perturbar ni incumplir su palabra con Sofía, así que solo se quedaría con el enmarcar la sonrisa de Sofía.


Gracias Sofía.


Sofía levantó su mano y llamo a un mozo y este presurosamente se acercó a la mesa.


¿Puedes traerme la carta?


Por supuesto, respondió el hombre.


Y Sofía agradeció rápidamente.


Bueno comencemos, los escucho, dijo Daniel.


Sofía comenzó los fuegos. Daniel.


¿Has visto noticias?


Si, ya te dije telefónicamente.


Entonces ya debes imaginar de lo que se trata.


La verdad tengo muchísimas hipótesis pero no quiero especular ni dar por sentado cosas que no solo nos harían perder mi tiempo y el suyo. Así que, Sofía por el tiempo que nos conocemos ve al grano.


Como quieras, tan solo quería ser diplomática.


Vamos que ambos sabemos que la diplomacia no es tu mayor don, si el ser directa y recalcitrantemente honesta entre otras.


Lo que ha anunciado el secretario general de la ONU hoy en la mañana, con toda la ambigüedad política de siempre es la punta del Iceberg así como también un anuncio poco claro para la mayoría pero preciso y certero para algunos, desafortunadamente no todos ellos con las mejores intenciones.


Mira, lo que se ha anunciado, y sin más rodeo es el fin del mundo.


Daniel quedo observando a Sofía en un silencio sepulcral.


Luciano sacó una cajetilla de cigarros de su bolsillo derecho y sacando uno de ella dejo la cajetilla sobre la mesa y procedió a encender su cigarro.


Daniel volvió de su silencio y saco su voz. Sabes, me lo imaginaba, mejor dicho lo sabía, y comienzo a comprender algunas cosas.


¿Entonces?


¿Entonces qué?


Sabes bien a lo que me refiero.


Se a que te refieres, pero déjame decirte algo, primero; desapareces por 5 años, de los cuales no supe nada de ti, jamás un llamado, una carta, un puto aviso de nada. Me abandonaste sin siquiera haberme dicho o dado alguna señal de que te irías, hoy me llamas me haces venir y me dices que se ha anunciado el fin del mundo, en un lenguaje extraño que solo comprenderán y lograran dimensionar unos cuantos en el mundo y lo único que me dices es ¿entonces????????


Sabes a lo que me refiero. Es por lo que has trabajado toda tu vida y en lo que has establecido tu prestigio académico. Por lo mismo que estuvimos juntos.


Luciano intervino en lo que se estaba convirtiendo en una discusión tensa y dirigiéndose a Daniel le dijo;


Daniel, quiero que escuches lo que te voy a decir. Primero necesitamos tu ayuda y para que aquello ocurra, me parece necesario sepas algunas cosas y quiero que abandones primero la fecha 25 de noviembre, porque no es tu culpa.


Daniel quedo congelado mirando a los ojos de Luciano y Sofía miró a Luciano con una mirada fulminante.


Discúlpame Sofía. Pero necesitamos ordenar bien las cosas y para hacer eso se debe comenzar desde la honestidad más recalcitrante.


¿Cómo sabes eso? Pregunto casi balbuceando Daniel.


Lo sé porque puedo leer tu mente. Por eso mismo, quiero que me escuches, mejor dicho que nos escuches y luego de aquello juzgue si nos ayudas o no, porque desde hoy jugamos contra el tiempo ¿comprendes?


Si. Comprendo, dijo Daniel.
Bueno, creo que Sofía tiene algo para ti. Sofía saco de su bolso un documento anillado que extendió a Daniel y se lo entrego.


Queremos que publiques esto. Obviamente lo podrás leer, darnos tu parecer, y pasado mañana deberás publicarlo, nosotros daremos todas las facilidades y correremos con los gastos que sean necesarios.


Daniel miró el documento era un fajo de hojas impresas y en su tapa se leía un nombre de: “Pandora”.


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Capítulo XIII









¿Qué es Pandora?

No te asustes, creo que es mejor que lo leas y luego te hagas un juicio de él.

Daniel comenzó a hojear el documento. De pronto colocó una cara muy seria y se detuvo en una página.


¿Qué quiere decir esto?

Lo que dice allí, nada más.
¿Y quieren que yo publique esto?

Queremos que primero lo revises y obviamente le hagas adaptaciones y modificaciones que a ti te parezcan. Aunque este documento ha sido hecho por mentes muy brillantes Daniel. Pero no tienen tu “toque” ni el prestigio que en poco tiempo te has hecho.


Disculpen, Aquí tiene su platillo.

Muchas gracias dijo tímidamente Daniel.

¿Algo para beber?


Tráigame una botella de vino.


¿Alguna marca en especial señor?

Me da lo mismo, solo tráigalo.


Como guste, permiso.


¿Vino? Replico Sofía.

Si, vino, es lo que necesito ahora, una copa de vino.

¿Y no vas a comer?
No Sofía, el apetito se me cerró. Yo soy humano, ¿recuerdas eso Sofía? No soy como tú o uno de tu grupo. Aun no eh perdido la capacidad de asombro.


¿Pero tú ya no bebías?


¿Tienes miedo que retome mi alcoholismo y arruine en parte sus planes?

No. No temo eso Daniel, tan solo que me preocupa que no comas.

Gracias, pero ya es tarde como para que vengas a controlar lo que hago y lo que no hago, ¿no te parece?

Dime tu Luciano ¿así te llamas cierto?

Si Daniel, Luciano es mi nombre.


Bueno, dime Luciano, ¿qué mierda es lo que pretenden hacer? Porque eso no sale en este documento que leí.


Es muy cierto, no sale. Y te lo diré.


Queremos ya no evitar lo que ya es inevitable, creemos que ya es tarde para eso. Por lo cual queremos restaurar nuestro propio origen.
¿Origen?

Si, origen. En tu cátedra del año pasado, la de “comparación de culturas y capitalismo”, la que dictaste en dos Universidades planteabas un problema, que tiene que ver con la desfragmentación del hombre y la pérdida de este mismo en la propia sociedad que este ha construido.
Veo que te has informado….


Ese es nuestro trabajo. Por eso, concordamos contigo en la tesis central, de que la posibilidad del hombre de autodestruirse completamente es inevitable al ritmo que avanza y se desarrolla, y que en comparación a todas las sociedades que el hombre construyó para sí mismo esta, en la que vivimos actualmente, es la única que incuba en sí mismo la autodestrucción y la única que ha sido capaz de convencer con su discurso, de manera hegemónica, que su forma y estructura no solamente es la única posible y viable, si no que otra forma no es factible ni posible y que cualquier cambio comienza desde las bases establecidas sin alterar sus estructuras.

- Que ¿lo memorizaste?
Si. Lo hice.
No sé porque no me sorprende.


Pero discrepamos en la inevitabilidad de la autodestrucción. Si creemos que es inevitable lo que ocurrirá, pero no creemos que el desenlace este determinado por los hechos. Sabemos, a ciencia cierta que han comenzado a darse sucesos que establecen el comienzo de esto, y que traerá consecuencia que ya muchos han comenzado a ver. Por lo mismo trabajamos contra reloj.
Creo que no me respondiste Luciano, me planteaste el problema, no veo la solución. Me has recitado de manera casi perfecta mi cátedra, o parte de ella, me has dicho que lo inevitable, y valga la redundancia, es inevitable, pero me planteas que quieren volver al origen ¿A qué origen te refieres?
Obviamente no queremos volver a las cavernas, es más, si sigue el curso de los eventos seguramente lo que quede no sea más que eso, o menos que eso. No somos un grupo de locos primitivistas ni secta que quiere vivir aislados con tapabarros. Lo que creemos es que podemos y debemos resolver esta encrucijada, que por lo demás no ha comenzado ahora, si no hace mucho tiempo y nos hemos preparado para aquello. No solo nosotros si no muchísima gente en todo el mundo.


¿y tú quieres que piensen que no son una secta?

Luciano sonrío.
O sea, hablas como miembro de una secta, actúan como alguién de una secta y profetizan como una secta, ¿Qué crees que debo pensar entonces?


Piensas que tenemos razón, y lo sabes, sabes quién es Sofía, viviste muchos años con ella, sabes que lo que te eh planteado es cierto, el problema es que estas pensando cómo explicar esto a otros sin que te llamen loco. Piensas que lo que te dije hace un rato, sobre aquella fecha es algo que si bien pudo haberme dicho Sofía, aunque sabes que ella jamás lo hubiera hecho, es un dato que te intriga y te asusta y ahora piensas que estoy leyendo lo que piensas y……. me estas maldiciendo.
Daniel quedo nuevamente congelado.


Aquí esta su botella de Vino.
Gracias, dijo Sofía.


El hombre asintió con la cabeza y se retiró.
Daniel siguió impávido observando a Luciano.
Deberás reconocer, por último que somos una secta muy profesional e informada, concédeme eso.

Daniel salió de su impavidez y sacó el habla; además de que quieren que yo publique ¿Qué más quieren de mí?


Queremos que trabajes con nosotros. Mira Daniel, y diré esto y me iré, porque creo que tú y Sofía se deben una buena conversación. Sabes muy bien que lo que decimos y no decimos y callamos es cierto, es como tu sueño repetido de la última semana, ¿no es así? Por lo mismo queremos que estés con nosotros, porque aquí está tu lugar y bien sabes que es cierto. Sofía arreglará los detalles. Por mi parte me despido, ha sido un gusto conocerte Daniel. Y extendiendo su mano nuevamente busco la mano de Daniel, quien como acto reflejo estiró su mano y se encontraron en un apretón de manos. Te aconsejo beber solo una copa, te necesitamos sobrio, y le guiño un ojo en señal cómplice.


Sofía, te esperare en el auto tienes 15 minutos. Miguel no tiene por que enterarse. Sera un secreto entre los dos, perdón, entre los tres. Y Luciano camino hacia la salida del restaurant y observo su entorno, una de las parejas que estaba en una de las mesas en el salón principal de la entrada movieron su cabeza cuando Luciano paso en señal de complicidad. Y Luciano salió del local y caminó hacia la esquina donde estaba el auto. Allí lo esperaba un hombre en la parte del conductor.


Detrás de Luciano salió la pareja que estaba sentada en la mesa y camino a cierta distancia de Luciano. El se subió al auto y se sentó, puesto al costado de la puerta mirando por la venta. La pareja se acercó al auto y se separaron, la muchacha subió al auto y el otro tipo siguió caminando hacia la esquina por la vereda y giró al llegar a la esquina perdiéndose.


¿Todo bien?

Si Luciano. Todo tranquilo.


¿Quien quedó adentro?

La gente suficiente.

Muy bien. ¿Y ustedes como están? Preguntó dirigiéndose a la muchacha y al conductor.

Muy bien Luciano, respondió la chica, y el conductor asintió con la cabeza.
Esperaremos unos minutos a Sofía y nos iremos, pues ella debe terminar de resolver algo.





¿Qué fue todo eso Sofía?

Tú ya lo sabes, ¿para qué me preguntas?


Es que no es justo, quedo indefenso, vulnerable frente a ustedes, tú sabes bien que más allá de todo lo que pasó entre nosotros y tu abandono imprevisto lo que me pidas yo lo haré. Pero necesito que me digas algo.


¿Qué? Preguntó Sofía.


¿Por qué te fuiste?


Sofía bajó su mirada y volviendo a subirla, como tomando fuerzas le respondió; Por esto. Te deje por esto.


Daniel sintió una mezcolanza de sentimientos dentro de sí, decepción y alivio, rabia y descanso. Sabía que de una u otra forma el siempre lo supo, pero el tiempo en que ocurrió era el más difícil y complejo que él había vivido y justo cuando necesitaba de ella, ella se esfumó. Pensó en un momento que había sido su culpa, o tenía que ver con esa fatídica fecha o con su escepticismo frente a las convicciones de ella. Quizás había sido todo, pero ahora se daba cuenta que era eso y eso le daba, mas allá de todo, cierta tranquilidad.

Bueno, estoy con ustedes, ya está. Brindemos por eso, no me negaras eso.

No, no lo hare, te lo debo.


Quiero saber un poco mas de tu vida, bueno, quedan unos diez minutos, aprovechemos de charlar lo que podamos, de todos modos, nos seguiremos viendo.


Ambos se quedaron charlando, riendo de cosas que en otra oportunidad no hubiese causado gracia alguna, pero el tiempo genera esas cosas, la nostalgia, la necesidad y las deudas.







Luciano sacó un libro de un bolso y comenzó a leer en una página marcada con un apunta libros, el cual era muy bello que tenía un escrito, hecho a mano en una superficie de una lamina de madera. Que decía; “Las noches se iluminan cuando los seres se despiertan y abren los ojos, Luciano, te amo. Tu Sol”.


Luciano se quedó mirando el apunta libros y pensó en Sol. En su mirada, en su ausencia, en la sonrisa que siempre traía consigo, en su inocencia y en su extrovertida forma de observar y amar al mundo. Sintió un dolor en el pecho un ahogo, tomo el apunta libros con delicadeza y lo dejo en la parte final del libro y se puso a leer.





Toma, te traigo un regalo.

¿Qué cosa, preguntó Luciano?


Algo para que no te pierdas en los viajes que haces cuando lees, pues siempre parece que no estás aquí, de esa forma no te perderás en la lectura, y si te pierde yo te encontrare.

Luciano sonrió.

Y ella, como si fuera una niña pequeña estiró su brazo y en su mano entrego el obsequio balanceando su cuerpo como las pequeñas que le regalan una flor a su noviecito del jardín.
El tomó el obsequio y adelantando un poco su cuerpo tomó la mano de ella y con fuerza pero delicadamente la arrimo hacia él. Ella se río con estruendo y ambos cayeron al pasto.



Luciano, ha pasado mucho tiempo, debemos irnos.


Ok. Respondió él, Avisare a Sofía. Y pensando la llamó con el pensamiento.




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Capitulo XIV











¿Estás bien?

Si. Y gracias por lo que hiciste.


De nada, sabes que puedes contar conmigo.


Bueno, entiendo entonces que Daniel está adentro.

Si, así es.

Ok. Ahora iremos hasta la casa con Miguel y analizaremos la situación actual.


Ok Luciano.


El vehículo avanzaba imperturbable con los 4 ocupantes en él, Carlos el chofer, María como copiloto y en la parte de atrás Sofía y Luciano, todos sumidos en un silencio que impregnaba un solo pensamiento; el futuro inmediato en base al “Plan” como se le llamaba familiarmente entre ellos, nada mas cabía nada mas importaba todo era parte del “Plan” por lo que todo se articulaba en virtud de ello, en cada conversación y en cada acción que cada uno desarrollaba ya fuera solo o colectivamente era parte de ese diseño en la cual cada uno era parte de un engranaje mas allá del rol lo importante era hacer las cosas bien.








Daniel caminaba rumbo a la Universidad para su clase, estaba ligeramente atrasado pero al paso que iba creía llegar a tiempo, aunque su cabeza aún procesaba toda la información recibida de sopetón en el encuentro reciente, en su bolso, el cual llevaba colgado de su hombro derecho, guardaba el texto que le fue entregado el cual ansiaba poder leer tranquilo lo que pensaba hacer una vez terminara la latosa clase que le quedaba por hacer. Soportar a un grupo de estudiantes que creían que sabían algo y que esperaban solo una palabra de aprobación por parte de él para las teorías y tesis más locas o para las pedanterías más increíbles, era algo que le comenzaba a incomodar en su vida, pero era su trabajo, el mismo que lo había situado en una posición cómoda dentro del mundo académico, por lo que entendía que el tener que soportar aquellos berrinches y caprichos estudiantiles era parte del negocio, el mismo que lo situaba entre los más prestigiosos académicos del país, y los últimos años del continente, lo que le acomodaba muchísimo, lo que implicaba ser un tipo muy requerido académicamente y le hacía sortear el mundo académico, el cual no soportaba del todo con mucho agrado, pero esos pensamientos se cruzaban con el reencuentro con Sofía y sabia que todo eso, que tenía que soportar, valían la pena y había desencadenado en volver a Sofía, de otra manera no hubiese sido necesario para Sofía y su grupo-secta. Y eso, a pesar de todo le mejoraba el día.

Buenas Tardes muchachos, ¿que saben de las teorías de fin del mundo? Disparó a la clase a quemarropa


Bueno, hoy trabajaremos aquello y discutiremos largamente sobre ello.


Los que habitaban la sala en ese momento y algunos que iban ingresando quedaron medianamente sorprendidos, pues no les parecía extraño ese tipo de intervenciones viniendo de él pero si notaban una cierta excitación y brillo en la mirada del profesor.


¿Cuales teorías del fin del mundo conocen?


Eh, ¿los mayas? Dijo uno.


¿El apocalipsis de la biblia? Lanzó una chica desde el fondo.

¿Quien más? Convido Daniel a sus estudiantes……………. Bueno, comencemos……….










Los hemos detectado hoy en la mañana


¿Cómo fue eso?

A través de un llamado telefónico que hicieron entre ellos.


¿Se transcribió?

Si, por supuesto ¿quiere que se lo traiga?


No, lo leeré después con todo el informe. Bueno, perfecto, gracias por avisarme.

De nada señor.


Levantó el Teléfono y pidió que le marcaran el número directo. Eso bastaba para darse a entender, cada vez que hacia ese ritual ya casi mecánico implicaba que al otro lado del teléfono responderían con ansiedad frente a la peculiar tarea que le habían encomendado.


Se suponía, que en primera instancia era un trabajo de rutina, una investigación mas como tantas otras, una más de cientos de grupos que eran monitoreados constante y sistemáticamente para mantener a raya cualquier problema que en un futuro pudiesen causar grupos de las más diversas índoles, políticos, drogas, sectas entre otros, con la finalidad de entregar los informes correspondientes como parte del monitoreo constante del “gran hermano” como le decía su hijo ironizante con su trabajo a las instancias respectivas, o cuando era requerido por alguna investigación en curso por parte del poder judicial o requerida por el mismísimo equipo político del gobierno. Pero esto era distinto, se había auto-convencido en un momento que era una tarea más de su trabajo, mas allá del interés particular que algunos manifestaban. Una vez el encargado de enlace con el gobierno, un ministro, le había dicho que la prioridad que de pronto se le daba a este grupo en particular era porque una pariente muy cercana del presidente estaba dentro de esa secta y la familia había pedido hacer todo lo posible para averiguar de qué trataba esta secta. Y bueno, el llegaba a comprender que cuando familias de ese nivel pedían hacer “todo lo posible” implicaba un nivel de influencia altísimo que él no impediría ni se negaría a cumplir. Pero eso había sido hace más de 6 años, el gobierno había cambiado y la prioridad de monitorear persistía, es más se había acentuado. Una vez ironizando telefónicamente se atrevió a decir “¿a que también hay una sobrina en esa secta del nuevo presidente?” la respuesta no hizo lugar a dudas, es tú trabajo y solo hágalo bien no se inmiscuya en lo que no le compete. Así lo hizo, no se inmiscuyo más de lo que le competía, pero a partir de ese momento hizo ejercer su cargo, más que mal era el Jefe de la Institución, su cara visible, aunque el sabia, al igual que algunos, que el poder y real ejercicio de este está en las sombra y no siempre se ve claramente quien jala de las cuerdas. A partir de ese momento leía detalladamente los informes y procuraba guardar una copia para él.


¿Aló?

Sí, señor ministro.

Dígame Eduardo, que tiene para mí.

Le informo que hemos interceptado una llamada telefónica hoy en la mañana del grupo Omega y que ya se encuentra transcrita, además de que se tiene reactualizada la nueva información que poseemos de ellos ¿quiere que se la envíe?


Si. Hágalo por el conducto regular.


Muy bien señor ministro, le llegara al finalizar la tarde en su despacho junto con lo habitual.


Ok Eduardo, yo estaré llegando a eso de las 20hrs a la capital de mi viaje con el presidente por lo que me iré directamente al despacho y lo leeré, cualquier cosa lo llamaré.
Como quiera señor ministro sabe que de no encontrarme aquí puede ubicarme en uno de los dos números que usted posee, estoy disponible las 24 hrs.


Lo sé Eduardo, bueno nos contactamos, que estés muy bien y salúdame a Carla tu esposa.

En su nombre señor ministro.

Adiós.


Una vez cortado el teléfono Eduardo Santander, director de la Policía Civil del país se sentía como un buen perro ladrando y moviendo su cola a su amo. Si bien a veces aquello lo incomodaba sabía muy bien que aquello tenía también implícito sus propios beneficios y privilegios.


El recordaba que el nombre “Omega” fue puesto por él hace muchos años, le pareció un nombre adhock siendo que la información que habían recabado inicialmente sindicaba a una secta de carácter apocalíptico, lo poco y nada que sabía de religión, mas por desidia que por conocimiento, pues muchas veces lograba sorprender a sus subordinados y a mas de algún poderoso del país le había parecido un tipo brillante, no por nada había sobrevivido a varias administraciones políticas y era el Director Nacional de la Policía Civil del País. Pero aun así, la religión siempre le pareció una pérdida de tiempo, de muy joven tuvo esa posición, agnóstico declarado pero sutil en las relaciones respetaba, porque sabía que aquello implicaba cultura y un no molestar a ciertas esferas, participaba en liturgias en la envestidura de su cargo sin ningún problema y sabia moverse perfectamente en distintas aguas. Por eso en una reunión cuando se encargó investigar a dicho grupo denominado a priori como secta tuvo la ocurrencia de llamarle “secta omega” que, por las implicancias le pareció adecuada la denominación para lo que se suponía una secta apocalíptica argumentando que el omega es el fin y contrario al alfa, algo no muy rebuscado pero cumplía las características adecuadas para la designación. Con el tiempo se fue intrigando cada vez más en esta “secta” o grupo, cada vez dudaba mas sobre la denominación de secta, a la mirada simple lo parecía, pero ahora con más información y con el paso de los años no le parecía tan así. Lo que si le importaba hoy es que habían vuelto a detectarla, siempre le sorprendía con la facilidad con que los miembros de este grupo aparecían y desaparecían era como si de pronto se los tragara la tierra. Pero hoy habían vuelto a aparecer y se había detectado en la mañana una llamada en la cual participaba Miguel, uno de los que se sindicaba como líder con otro muchacho del cual habían tenido el nombre hace unos meses, Fernando Nonderaf.


Permiso señor, aquí tiene la carpeta con la actualización y la transcripción de esta mañana de la secta omega.


Muchas gracias Esther.


Ella se retiró sin más comentarios y dejo sobre el escritorio la carpeta.


Eduardo la quedo mirando y sin tardar más la tomo para leerla. Pensó y reflexiono sobre lo que era un breve llamado entre ambos, dos, puntualmente entre Miguel Y Luciano y le parecía que algo no le calzaba, paracía ser más un señuelo que un acierto de su gente. Analizó la situación pero pensó en que no era prudente señalar esto hasta que tuviera conjeturas con bases más concretas, pero su olfato y el conocimiento que tenia del grupo omega le hacían dudar de tamaño acierto, si le llamaba la atención que la transcripción y posterior análisis de este implicaban que estaban moviéndose en la ciudad y aquello sin duda traería consecuencias y pedidos de indagar mas y priorizar el monitoreo sobre ellos, pues no le perderían pista desde ahora.








Teresa miraba su celular y el número que allí había, era desde donde la había llamado Luciano en la mañana, observaba una y otra vez aquel número, sabía que tan solo con llamar podría escuchar la voz de él, luchaba contra ella misma contra su propia ansiedad y las ganas de llamar con cualquier escusa, pero sabía que debía aguantarse miró el celular y lo dejó en la mesa y caminó como queriendo alejarse de él y enrumbó hacia su pieza, estaba en eso cuando el celular sonó.


Cuando miró el visor era el número de Luciano. Su ritmo cardiaco se aceleró y su ansiedad también y rápidamente contestó:


¿Aló?


Hola, tengo un recado para usted, ¿teresa cierto?

¿Quién habla?


No importa. El recado es el siguiente. En lo que demoraste en terminar tu maqueta el fantasma volverá al espanto.


Y la llamada se corto. Obviamente ella percibió que era deliberado el término de la llamada. Quedo helada, era el número de Luciano pero no era él, era la voz de una mujer, se preocupó y comenzó a pensar tratando de dilucidar qué diablos era aquel recado, obviamente tenía que ver con Luciano ¿estaría bien? Su cabeza procesaba mil por hora hasta que como si estuviera ahí alojado en una parte de su cabeza apareció ¡Luciano!! Exclamo Teresa.


Ahora sabia que Luciano la visitaría y para eso debía esperar tres días. Era una anécdota que término por ser un juego entre ambos.


A Luciano cuando joven le decían fantasma, por el color de su tez y por que cuando caía en su ostracismo parecía un verdadero fantasma, él estaba pero no estaba. Así nació "el juego del espanto" que era cuando Luciano, concertado con Teresa se planteaban en afán de hablar en código frente a los demás, lo que siempre terminaba por molestar a mas de alguien de los presentes en ese momento, era la idea, por cuanto cuando ellos querían conversar comenzaban con el espanto, una forma sutil de lenguaje entre dos amigos cómplices que implicaba que algo importante querían decirse, por ejemplo ahora sabía que no podía llamar a ese número que era la primera señal que Luciano le daba, porque había dado comienzo al juego del espanto que era espantar al resto y ser fantasma, invisibles para los demás y lo otro, sobre la maqueta, lograba comprender. Cuando Teresa entro a estudiar Arquitectura en su primer año tomo el desafío contra otra chica de construir una maqueta para dos años más adelante que ella, que iba en primer año de Universidad, la apuesta que se estableció con un profesor de arbitro consistía en hacer en el menor tiempo posible una maqueta de ciertas características que implicaban poder participar en una bienal a la cual accedían solo estudiantes de tercer año hacia arriba, ella logro ganar y la logró hacer en tres días con la ayuda de Luciano. Tres días sin parara pero exactos, con reloj en mano. 72 horas exactas. Teresa miro su reloj, eran las 19hrs. y proyectó el cálculo, en tres días más, o sea, 72 hrs, Luciano vendrá. Logro imaginar ya, con lo de la mañana y esto que Luciano estaba en algo, que era tan importante y secreto que ni a ella se lo había confesado bien, aunque en su interior sentía que ya lo había hecho y que era ella quien no lograba juntar las piezas correctamente.






Luciano caminó junto a Sofía hacia el interior de la Casa para encontrarse con Miguel. Una mujer se acercó a Luciano y le dijo, ya eh hecho la llamada que me pidió.


Muchas gracias dijo Luciano ¿y el celular?


Aquí esta Luciano.


Ok. Muy bien. Luciano Tomó el celular y lo desarmó, luego sacó su batería y lo metió a un balde con agua que estaba a un costado en una pared externa de la casa y lo dejo adentro. Listo, se dijo a sí mismo.


Sofía lo miró y asintió con la cabeza, y dijo; Bueno vamos.



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Capítulo XV








¿Donde está Miguel? Preguntó Sofía al entrar a la Casa.


Una muchacha se encogió de hombros. No lo sé dijo ella.


Un hombre salió caminando a su encuentro por un pasillo y dirigiéndose a Sofía y Luciano dijo; Miguel ha salido, no dijo a donde iría, pero salió muy apurado.


Qué extraño pensó Sofía. ¿Qué piensas Luciano?


Pienso que Miguel tendrá sus razones para salir, vamos a lo nuestro tenemos mucho por hacer aún, luego veremos si hay señales de Miguel.


Ok. Dijo Sofía. Espérame voy a revisar unas cosas en el computador, tú adelanta algunas cosas con los demás.

Ok. Te espero adentro en la sala, dijo Luciano.





Hola, buenos días, ¿cómo han estado ustedes?


Muy bien Luciano, con mucho trabajo como ya sabes.


Si lo sé. Y cada vez será más al parecer.


Bueno, siempre dispuestos estamos para ello.


Y díganme, ¿cuál es el nuevo diseño?


El nuevo diseño esta aquí, y extendiendo el brazo le extendió una carpeta a Luciano.


Bueno, comencemos, falta Sofía que revisaba unas cosas y venía y Camile que llegara en unos minutos.


Kevin y Andrés era dos miembros de la red de apoyo de “Los Conjurados” como se les llamaba dentro de la organización. Ambos eran avezados hackers informáticos, ambos jóvenes y dedicados a sus labores. Era muy difíciles verlos “desconectados” como ellos decían, siempre estaban “conectados” y dentro de lo que era el “plan” actual ocupaban un rol muy importante en el diseño que estaba en marcha.


El mundo se había convertido en una aldea global, en la que el pasaje de entrada de un punto a otro de la aldea estaba en un “click” y habían algunos que tenían “freepass” y pasaporte diplomático para entrar y salir a su antojo. La dependencia al “estar en línea” se había convertido en una realidad social y política sin precedentes. La revolución tecnológica había generado precisamente eso “una revolución” en la forma de relacionarse y de vivir. La dependencia tecnológica que se iba internalizando en el diario vivir en casi todo el mundo generaba el planteamiento, como bien fue discutido hace mucho, que la clave de acceso a lo que vendría estaría escrito en lenguaje binario.


Era aquí en donde Kevin y Andrés, con su sequito de seguidores tenían un rol neurálgico en lo que tenía relación con el “plan” o como ellos le decían “el gran plan en línea y en marcha” que era casi una consigna de guerra que ellos ocupaban. Si algo había que hacer de lo único que no se podría prescindir hoy es de hacerlo también en línea. Y ya habían comenzado hace años, recopilando y sistematizando datos, los que luego eran entregados a otro grupo. Además habían generado diversas plataformas sociales en las cuales desarrollaban en todo su desarrollo “Ingeniería Social” así también como la creación de portales, páginas y un sinfín de etcéteras que eran solo ladrillos de una estructura que se levantaba.


Para aquello la organización dotaba de todo lo necesario a ambos, así como de todas las aéreas y labores que se necesitaban. Además, ambos, junto con otro grupo de personas habían desarrollado de forma bastante eficiente y rentable un par de empresas de seguridad informática.


Buenas ¿cómo están?


Hola Camile, bienvenida, dijo Luciano, siéntate ya estábamos empezando sin ti.


No hay problema dijo ella.


Hola Kevin, Hola Andrés. Como están los “Jockeys”


Hola Camile, respondieron ambos y le sonrieron.


Sabían que aquel apodo que ella les decía era una forma cariñosa de encasillarlos. Conocido era la denominación de hackers “sombrero negro” o hackers “sombrero blanco” entre el cyber espacio, pero ambas denominaciones quedaba corta para ambos, además de ser muy poco precisa, por lo mismo Camile tomo la costumbre de decirles “Jockeys” que son esos gorros “casual” y que justamente ambos tenían tendencia de utilizar.


Camile era una respetada socióloga y experta en redes sociales. Ella cumplía muchísimas funciones para la organización, era parte importante del equipo de los “Conjurados” aunque el último tiempo su foco estaba en el trabajo con Kevin y Andrés, en el desarrollo del “plan” que cada cierto tiempo implicaba modificaciones y nuevos diseños en pos de ir generando lo necesario para las necesidades. Ahora, todos los presentes sabían que las cosas habían cambiado, que el tiempo corrió con más premura que las veces anteriores, habían salido de las sombras y se planteaban echar luz en todo lo que fuera necesario desvelar, incluso en ellos mismos si era necesario, aunque todavía no se requería aquello.

Bueno, lo que me has entregado Kevin es bastante interesante dijo Luciano hojeando la carpeta que le había entregado Kevin.


Bueno Luciano, como veras allí hemos puesto un diseño bastante simple y comprensible de los avances que hemos tenido y de lo que proyectamos ir desarrollando. Camile aporto muchísimo en el.


Así es Luciano, de vez en cuando tiendo a hacer sinapsis y a dar mi humilde aporte en el trabajo de estos genios, dijo sonriente y de una manera delicadamente irónica.


Todos sonrieron con la frase de Camile.


Bueno, veo que han avanzado muchísimo, que han generado ya mucha solidad en las plataformas que han generado.


Así es Luciano, y nuestra seguridad sigue siendo óptima. Ellos sabrán lo que nosotros queremos que sepan.


Así es Andrés, respondió Luciano.


Así fue con la llamada de hoy en la mañana, esperamos que el mensaje haya llegado, esperemos que no sean tan torpes, se las dimos en bandeja.


Todos rieron en la habitación.


De pronto Sofía entro agitada en la habitación.


Luciano!!


¿Qué pasa Sofía?


Es Miguel!!!


¿Qué pasa?


Dicen que está muerto!!!


¿Qué? ¿Quién dice eso? Dijo levantándose de la silla Luciano.


Uno de nuestros equipos que mande a localizar a Luciano.


Estaba en el computador y encontré en el escritorio un documento, al abrirlo era una carta dejada por Miguel, o por lo menos eso hacia entender.


Decía que él se iba, que dejaba el “plan” que ya había hecho su rol y no sé que mas, necesito que la leas, aquí está impresa.


Luciano tomó el papel que le entregaba Sofía y la leyó. Una vez terminado de leer dicha carta se volvió a sentar como desplomándose.


¿Qué esto? Dijo Luciano.


El grupo que mande tras Miguel viene llegando a la casa.

Ok.


Chicos, lo siento seguiremos después.


No hay problema Luciano dijo Kevin, comprendemos las situación y dígannos si podemos hacer algo.


Ok, Lo haremos Kevin. Andrés, Camile, continuamos después. Siga ustedes en los suyo sin alteración y nosotros veremos esta situación.


Ahí llegaron!! Dijo Sofía.

Vamos.




Luciano, dijo uno de los que venía delante de un grupo de 3 personas. Hemos encontrado el auto de Luciano en un barranco a 4 kilómetros de aquí.

¿ y Miguel?


Íbamos a acercarnos pero ya estaba la policía allí además de algunos autos y curiosos detenidos. Solo sentimos una explosión cuando íbamos acercándonos, por lo que nosotros hemos regresado para informar directamente y hemos dejado a 2 personas allí camuflados entre los curiosos, que por lo que nos decían al parecer habían encontrado el cadáver del conductor.


¿Pero lo confirmaron o no?


No Luciano, es todo lo que sabemos ahora.


Kevin estaba detrás de Luciano y dijo; Nosotros podríamos entrar al sistema de la policía y ver el parte policial cuando este esté ingresado y monitoreamos desde allí, tenemos a unos amigos que trabajan en ello, les llamare.


Gracias dijo Luciano.

Bueno, ustedes vuelvan con las personas que quedaron allá y esperen mi llamado para ver los pasos a seguir.


Así lo haremos Luciano.


Sofía, dijo Luciano dirigiéndose hacia ella.


¿Si Luciano?

Tú debes continuar con lo que estábamos trabajando, no podemos detenernos ahora por nada.


Sofía quedo pensativa pero rápidamente reacciono, si Luciano, disculpa. Comenzare inmediatamente.


Sofía, gracias. Se lo que significa Miguel para ti.

No hay nada que agradecer Luciano, es nuestro deber y nuestra vida, Miguel haría exactamente lo mismo.


Por lo mismo. No descansaremos hasta saber qué es lo que está pasando Sofía, te lo prometo.






¿Aló?


Tenemos confirmación. Es Miguel!!




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Capítulo XVI







Nunca el silencio había inundado los espacios y los cuerpos como aquella noche en los “conjurados”. La muerte de Miguel se posaba sobre todos como un manto que todo lo cubría y caía como un balde de agua fría, y nadie dudaba de la importancia de esto tanto en la organización como en el “plan”.






Luciano se encontraba encerrado en la habitación que ocupaba Miguel como oficina. Sentado allí en silencio observaba la habitación y en su cabeza trataba de responder la artillería de interrogantes con la que su cabeza bombardeaba a su razón. Tenía sobre el escritorio la carta que había encontrado Sofía de Miguel. Al costado un vaso de whiskey y un cigarrillo prendido en un cenicero consumiéndose completaban la escena casi desoladora y evidentemente reflexiva de Luciano en aquella habitación. Su mirada se encontraba fija en la ventana y veía a través del vidrio al árbol que se encontraba afuera mientras los rayos del sol comenzaban a llenar los espacios oscuros de entre el follaje estableciendo un nuevo día, y con ello una extraña y leve sonrisa fue esbozada por Luciano, quien como si hubiese hecho un descubrimiento Iluminó su rostro con cierta satisfacción y solo salió de su boca con sonoridad solo audible para el mismo una frase;




Salud Miguel!!


Y tomando su vaso lo levanto y bebió.
















¿Cómo te sientes?


Bien, me siento bien.


Ha sido un día muy duro para ti.


Si, la verdad un poco.


Pero bueno, esto es solo el principio, espero que en estos tres años podamos prepararnos bien y prepararte para los grandes desafíos que tenemos, pero sé que así será.




Veo que tienes mucha confianza en mi Miguel, quisiera tener la misma certeza.


Tranquilízate Luciano, esto es un proceso no es algo automático, aunque esta noche creo que algo en ti cambio ¿lo sentiste?




Si. Lo sentí aunque no sé muy bien como procesarlo, aun no olvido que hace unos días mi vida era relativamente normal, que estaba a punto de tomar un avión y que mi cabeza estaba en otra cosa.




Lo sé Luciano, te aseguro que fue y es necesario, de otro modo no hubiésemos tenido necesidad y razón de haberlo hecho. Espero disculpes la forma pero bueno, aquí estas.


Quiero comprender algunas cosas Miguel, pero veo que tomara un buen tiempo, enserio, ha sido mucho para mí en tan pocos días. Pero quiero que me expliques algo ¿podrás?


Para eso estoy aquí Luciano.


Entonces dime ¿Qué viene para adelante?


Miguel sonrió y respondió con otra pregunta ¿Qué ha venido sucediendo hasta ahora?


¿Cómo? Pregunto Luciano.




Si, la pregunta que tú haces por el futuro esta respondida siempre en el pasado.




El futuro es incierto porque está compuesto de infinitas probabilidades que son definidas ahora en este presente en el que estamos y condicionadas por el pasado que hemos vivido.


No comprendo muy bien.


Mira Luciano, mejor sentémonos porque esto será para largo. Y ambos caminaron hacia una sala de estar con cómodos sillones, ambos se sentaron y allí continuarían su conversación, Miguel dirigiéndose a Luciano dijo; Bueno, haber…… nosotros a medida que vamos viviendo, tomando decisiones y en la medida de que el mundo avanza se crean condiciones y factores que van determinando el futuro. Por lo mismo, si de pronto te intriga el futuro, siempre es recomendable analizar el pasado.


Eso me suena muy filosófico Miguel, y disculpa que te lo plantee así, pero quiero que seas más preciso, ¿puede ser?


Entonces que tus preguntas sean más precisas Luciano.


Haber Miguel, dime, ¿que pasara en los años que vienen? Y por favor se especifico.




Bueno, te lo diré.


En los años que vienen sucederán muchas cosas, que tienen que ver directamente con lo que nos convoca, con lo que es parte de nuestro trabajo y “el plan” y que será producto de una serie de eventos que darán curso a nuestro accionar más abierto.


¿A qué tipos de eventos te refieres?




Bueno, me refiero a que ocurrirán cosas que harán que las personas en el mundo cambien su forma de pensar, que salga del letargo en el que se encuentran. Fenómenos climáticos, nunca antes vistos por sus sistematicidad y por su extrañeza que serán señal inequívoca de que algo está pasando en nuestro planeta. Lloverá en donde antes no había llovido, hará calor en donde antes no lo hacía, serán signos del cambio.




¿Pero acaso eso no ocurre siempre?


O sea, ha ocurrido, durante la historia, pero nunca de manera tan sistemática y continúa como lo será ahora, será notorio para cualquiera.


Además muchas cosas se revelaran, cosas que han permanecido ocultas durante mucho tiempo. Nosotros hemos trabajado mucho en ello. El siglo que paso fue el tiempo de desvelar el manto que mantenía los ojos tapados de la humanidad, fue un tiempo de intentos, de mucha convulsión y de exacerbado ímpetu adolescente si quieres, hoy será el tiempo de desvelar todos los mantos, ninguno quedara tras las sombras, será la única manera de que ante la evidencia podamos concretar nuestro objetivo, de lo contrario todo habrá sido en vano y todos seremos perdedores. Por eso, ningún segundo piso se levanta sin el primero, ningún gran viaje se comienza sin los primeros pasos.




¿Qué quieres decir con eso Miguel, de que me estás hablando?


Luciano, tú haces unos días vivías una vida, podríamos decir que normal y tu vida seguía el curso como el de millones de personas en este planeta, pero algo cambio. Por ejemplo, y para graficar, información fue puesta ante tus ojos y eso detono algo en ti que cambio radicalmente tu vida y a medida que has ido conociendo mas, tu vida, tu forma de pensar inclusive, de ver y observar al mundo es completamente distinta de la que tenías hace unos días atrás.




Hubo una vez un señor ingles que dijo “el conocimiento es poder” y de cierta forma, exigiendo un poco el elástico al planteamiento original de este señor, dicha frase es muy cierta. El poder está en quienes tienen el conocimiento y manejan la información y allí se conserva, el resto del mundo vive según las decisiones y pareceres de quienes ostentan ese conocimiento. Como diría Platón, solo vemos la sombra en la caverna. Algunos, desde muchísimo tiempo ya, hemos creído que se debe iluminar la caverna y mostrar que hay tras las sombra. Sera la única forma de poder revertir una serie de malas decisiones que algunos han tomado en nombre de toda la humanidad, de lo contrario la vida no tendrá mayor sentido.


¿Y qué rol cumplo en ello?


Uno importante, pero cuida a tu ego, todos somos importantes en medida que cumplimos una función dentro de un plan mas grande. Hay armonía en todo, en la montaña que sostiene al mundo pero también en el rio que la circunda, así como en el pequeño insecto que habita en las plantas y estas que oxigenan nuestro aire. En todo hay un sentido y cada cual cumple la función que le corresponde. Pero si preguntas por tu rol, te diré que este es importante en el sentido de que tendrás como misión trabajar y diseñar junto a otros, que en todas partes del mundo trabajan como nosotros, para preparar el momento propicio que de sentido al gran plan. Tendrás acceso a mucha información y debes ser justo, sabio y certero en lo que haces con ella, siempre en pos del plan y de entregar el conocimiento que se esconde tras la cortina.




Pero aquello implica que para poder quitar el manto que esconde las cosas nosotros mismos deberemos salir de nuestras sombras, así como muchos lo harán. Ha llegado el tiempo de que caigan las cortinas y no siempre los actores están preparados para que se muestre que hay tras bambalinas.


¿Y nosotros sacaremos las cortinas?


No mi estimado Luciano, nosotros ya las hemos sacado. Lo que hacemos ahora es montar otra obra una que estuvo escrita hace mucho y que ya pronto debe estrenarse.


¿Por qué me parece que me hablas en clave?


Porque de hecho te hablo en clave. Miguel se soltó una carcajada y Luciano que se había quedado mirándolo sin poder entender también echo a reír. A partir de aquella noche, la del juramento, ambos se volvieron inseparables, cómplices. Parecía que entre ambos había una comunión, secretos que solo ellos sabían, trabajan largas horas encerrados en el estudio. Salvo Sofía que completaba la tríada nadie tenía acceso a dichos diálogos. Trabajaban más que nadie, los únicos tiempos libres eran las de pocas horas de sueños que les quedaban. Solo Luciano lograba sortear y evadirse de vez en cuando, cuando escapaba del mundo conocido por los hombres y se sentaba en algún asteroide con Sol.










Pero Miguel ya no estaría, lo sabía muy bien Luciano, por eso sonreía y brindaba a su salud evocando los recuerdos y asumiendo lo que le iba a tocar hacer en ausencia de Miguel, ahora sabía que estaba preparado y como bien decía Miguel, nada ocurría por azar. La noche había pasado y un nuevo día quedaba para avanzar.






Luciano, ¿no has dormido? Preguntó Sofía entrando en la habitación. Luciano la observó desde su asiento, dejo el vaso de whiskey encima de la mesa pero guardó silencio.




¿Qué haremos?


Luciano la miró y dijo de manera seca y clara; Sabes bien lo que tenemos que hacer.


Ella lo miró y quiso decir algo pero prefirió callar y dio media vuelta y salió de la habitación.




El se quedó nuevamente mirando por la ventana y supo que el mundo recaía sobre sus hombros y se sentía cercano, solo, pero extrañamente había cierta satisfacción en su interior y una deuda y juramento que cumplir. Y  en su cabeza, Miguel y Sol se hacían presentes y potentes.
















¿Aló? Daniel soy yo, Sofía. Necesitamos juntarnos….


















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1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, creo que hoy es Jueves (lalala) ehh.. no? seguro??... :S XP bueno, haz de cuenta que si, y porfa, ya sube el otro capítulo, esperar tooooda una semana, no me está haciendo mucha gracias ¬¬

Quiero el capítulo XII, con sorpresa, gratis AAAAAAHOOOORAAAAAA, entiendes lo que te digo?? AAAHORAAAA!!
Gracias :)
Aps... adivina quién soy... lero lero (molesta, ahhh!!, molesta... Muahahaha)