Capitulo XVIII
Disculpa el desorden, no te esperaba.
No te preocupes, ahora eso es lo de menos.
¿Ah que debo esta visita?
Necesito un amigo ¿te complica eso?
Para nada, sabes que puedes contar conmigo, eso lo sabes de antemano. Si me dejas ordenar un poco te podre atender de mejor forma, terminaba de revisar unos exámenes y el desorden que ves en este otro lado es porque trabajo en un documento que me entrego otro colega que extrañamente tiene que ver con “Pandora”.
¿Cómo así?
Si, ayer cuando nos juntamos en el restaurante antes de salir de la Universidad un colega me detuvo en el patio, quería que revisara unas cosas de él, como debía juntarme contigo le dije que me lo enviara y me fui. Bueno en la noche revise mi correo y había uno en la bandeja de entrada, uno de mi colega que me enviaba adjunto un documento. La verdad no sabía bien de que trataba, cuando comienzo a echarle una mirada recordé inmediatamente a “Pandora” y fui por él, y hay similitudes, o por lo menos coincidencias que son más que azarosas.
¿Puedo ver ese documento Daniel?
Si, lo tengo ya impreso, mira aquí esta. Daniel estirando su brazo acerco el documento hacia Sofía.
Los ojos de Sofía recorrían el documento de arriba abajo y poco a poco su rostro cambiaba.
¿Cuándo me dices que te llegó esto Daniel?
Ayer, estaba en la noche cuando llegue.
Y me dices que es un colega tuyo.
Si, el es algo extraño, es un Físico, una eminencia en su campo, no es muy sociable y extrañamente sus clases no son precisamente de física propiamente tal. Lo conocí en la facultad de ciencias sociales y me ayudo en una publicación sobre una investigación que realice hace algunos años. De hecho hoy quede de juntarme con él y tomarme un café en la Universidad con él para discutir con el respecto a una publicación que quiere hacer.
¿Lo veras hoy?
Si, es lo que acabo de decir. ¿Pero qué es lo que está pasando por tu cabeza Sofía?
No lo sé bien Daniel, pero te aseguro que muchas cosas.
¿Y fue por esto que viniste a verme hoy a si tan repentinamente?
No, no fue por esto, por lo menos inicialmente que vine hasta aquí.
¿y cuál fue entonces la razón por la que viniste? Digo, no me molesta a estas alturas ser utilizado, pero me gusta saber cuándo lo estoy siendo para tomar los resguardos correspondientes y poder tener la sonrisa adecuada a los momentos.
Lo siento Daniel. Te prometo que no había dobles intenciones hoy, es que me haces desayunarme con esta información y me descoloca un poco, pero esa no era la intención de mi visita, te lo aseguro.
Bueno y si lo fuera que mas da ¿no es así? De una u otra forma me alegra que estés aquí.
¿Quieres desayunar conmigo? Te aseguro que es mejor desayunarse con unos huevos revueltos, un buen café, unas tostadas y jugo de naranja que con el documento que leías recién.
Suena bien eso, y salió una sonrisa del rostro de Sofía.
Bueno, espérame aquí yo preparo todo, si quieres pones música, ahí hay un buen disco de Charlie Parker, ¿aun te gusta no es así?
Si, aun me gusta.
Bueno colócalo mientras preparo el desayuno.
Sofía se levanto de donde estaba y camino hasta el equipo de música y tomo el disco de Charlie Parker que había encima y lo puso. Luego volvió y se sentó en un sillón. ¿No quieres ayuda? Grito hacia la cocina.
Bueno, dijo Daniel, si quieres puedes colocar las cosas sobre la mesa para que desayunemos tranquilos.
Ok, ¿donde están las tazas?
Donde siempre han estado, respondió Daniel, como veras, pocas cosas han cambiado aquí desde que te fuiste. Aunque siempre hablamos de que todas las cosas cambian, hay algunas que no cambian tanto Sofía.
¿No crees que eso sea bueno?
Hoy me parece que lo es.
Bueno, ya estoy listo, voy con las cosas para allá.
Yo tengo todo listo aquí.
Entonces estamos listos para desayunar y para conversar, por que ha eso has venido. ¿No es así?
Te eh dicho ya como tres veces que solo vine buscando a un amigo, es más, no deberás comentar con nadie nunca este encuentro, nadie sabe que estoy aquí.
Ok. Sera nuestro secreto.
Daniel, ayer ha fallecido una persona muy importante para mí.
Lo siento Sofía, no lo sabía.
Gracias, se que eres sincero al decirlo. Y bueno está perdida ha venido a ponerme…. No lo sé, muy extraña.
Bueno, es normal cuando hay una perdida cercana.
Si Daniel, pero esto es distinto, es más que una pérdida de un ser querido, es como que con esta pérdida quedo todo suspendido en el aire, me siento vulnerable, zozobrando en alta mar. No lo sé, no sé bien que siento ahora, por eso vine hasta aquí, por que revise y no tenía ni un lugar donde ir salvo tú. Disculpa si sonó mal eso, se que podrías sentirte utilizado, y quizás sea así pero hoy quiero ser honesta, sin apariencias, sin engaños.
No te preocupes, comprendo perfectamente, y no me incomoda ser utilizado por ti, ese es el problema menor, dale comamos y luego charlamos todo lo que quieras, yo llamare a la Universidad para cancelar mi clase de hoy, le diré a mi ayudante que entregue las guías para la próxima prueba y soy todo tuyo.
No es necesario que hagas eso.
Bueno, yo quiero hacerlo y fin de la discusión. Ahora come estos huevos que están deliciosos y este café que esta buenísimo.
¿Sol?
Sí, soy yo. Quería despertaste.
No, no estaba durmiendo, solo pensaba.
Quiero que me acompañes.
¿Adónde?
Solo acompáñame.
Está bien, deja vestirme.
¿Te ayudo?
Luciano le lanzó una sonrisa, puedo solo, gracias.
Ok, como quieras, solo lo ofrecía con toda la amabilidad del mundo.
Lo sé, pero no demorare mucho.
Ok. Dame un beso y te espero afuera.
Aquí está tu beso.
Gracias príncipe.
Ahora espérame afuera salgo en un momento.
Bueno, ¿adónde vamos?
Dame la mano y solo sígueme.
Está bien, iré de todos modos, pero podrías decirme a donde vamos igual.
No, lo sabrás cuando lleguemos.
Ambos salieron de la casa silenciosamente, la noche cubría todo, solo la luz de la luna y el manto de estrellas lograban echar luz sobre los rincones hasta donde estas lograban llegar. Salieron por la parte trasera de la casa que daba hacia una zona abierta. Más allá se veía el Invernadero que ocupaba Miguel que se encontraba a unos Quince metros de la salida trasera de la casa, mas allá había una especie de bosque y la luna iluminaba con extraña claridad los rincones. Se internaron en el bosque y caminaron por él como si hubiese estado de día, Sol parecía conocer el camino de memoria y con su mano conducía a Luciano, quien caminaba detrás de ella sin dudarlo.
Ya pronto llegaremos, dijo Sol.
Luciano guardaba silencio, se dejaba ir ya sin dudas, solo con la ansiedad de la intriga de saber a dónde llegaría, que era lo que solo quería mostrarle.
De pronto en casi mitad del bosque Sol avisaba que quedaba muy poco para llegar.
¿Qué habría en mitad del bosque que Sol quería que él lo viera?
Bueno Luciano, ya llegamos.
Luciano asumía que estaban en medio del bosque y en un claro solo veía arboles, nada más y pregunto ¿Dónde estamos?
En un lugar especial Luciano.
¿Qué tiene de especial estar en mitad del bosque?
Sol sonrió con su habitual gesto que la hacía iluminarse completamente. Bueno Luciano es que aun no puedes verlo.
¿Ver qué cosa?
Ven te lo mostrare. Y ella caminó hacia un árbol que gigante que había enfrente, que mirándolo bien desentonaba con el resto de arboles y vegetación que había en el lugar.
Ven, dijo Sol, entra conmigo.
¿Entrar?
Si, entrar.
Luciano un poco desconcertado no comprendía del todo pero siguió a Sol como lo había hecho desde que salieron de su habitación.
De pronto Sol corrió algo de vegetación que cubría la base del árbol y se apoyo en la corteza del árbol que quedaba descubierta, puso ambas manos sobre ella y cerrando los ojos hizo fuerza empujando hacia adentro del árbol. Este de pronto se movió hacia adentro dejando una entrada. Luciano quedo observando la situación un poco más atrás de Sol.
Sol ingreso dentro del árbol y girándose en 180° se dirigió a Luciano y le dijo: Bueno, Entra.
Luciano avanzó hasta donde estaba sol y se metió dentro del árbol, por extraño que le pareciera, aunque cada vez su capacidad de asombro se asimilaba al nuevo contexto de su vida, por lo que ya era algo relativo.
Entraron a un lugar curiosamente amplio, Luciano no había dimensionado el diámetro de tal árbol, la luz de la luna si bien iluminaba el bosque, las sombras no dejaban ver del todo las formas y figuras, ahora sabia que el diámetro del árbol era muy grande, aunque no le había parecido aquello en primera instancia.
Dime Luciano, ¿quieres ver las estrellas, o quieres conocer mi refugio?
Luciano miró a Sol y respondió: ¿podrían ser ambas?
Está bien, solo porque eres tú.
Bueno, vayamos a ver las estrellas primero y luego bajaremos y te enseñare algo. Tenemos que subir por las escaleras, espero no te canses.
No lo hare, no te preocupes, te sigo.
Bueno subamos.
La escalera circundaba todas las paredes del árbol y en espiral iba subiendo en asenso constante. Al terminar las escaleras se llegaba un terraplén que escondido en lo frondoso del ramaje desde fuera no se veía pero dejaba una bóveda abierta que permitía observar todo alrededor y el cielo en su plenitud.
Vamos, sentémonos aquí un rato, dijo Sol. Y tomado la mano de Luciano ambos se sentaron allí a contemplar las estrellas.
¿Sabes?
¿Qué cosa Sol?
Te quiero desde antes que llegaras aquí.
¿Cómo es eso posible Sol?
No lo sé. Quizás por lo que eres, o porque nos conocemos en otras vidas, pero desde que supe que vendrías te eh querido. Y no me importa si lo haces tú también con la misma intensidad que yo a ti.
Luciano guardo silencio.
¿No dirás nada?
No sé qué decir Sol. Todo ha pasado muy rápido, te quiero, y de eso estoy seguro, no sé, tú me haces sentir algo que no logro explicarme muy bien, es extraño pero me siento bien estando contigo, además eres hermosa, y disculpa la frivolidad pero es cierto.
Regálame un beso Luciano.
Luciano la quedo mirando directamente a los profundos ojos azules que brillaban con la luz de la luna y se sonrojo de la situación.
¿Piensas en Teresa?
Luciano se sorprendió y quedo congelado frente a Sol.
Se quien es Teresa Luciano, no te preocupes, y sé lo que sientes por ella. Además yo no quiero reemplazar ni hacer olvidar a nadie en tu vida, solo quiero en este tiempo y espacio estar contigo, por que se que no me queda mucho tiempo y sé que viene por delante, mira, te mostrare algo.
Sol soltó la mano de Luciano y se metió una mano en uno de sus bolsillos y sacó de allí dos cosas que puso delante de si para que Luciano las viera. Mira, aquí hay un reloj y una brújula, quiero que las mires bien.
Luciano tomó ambas cosas y las miro con detención ahí se dio cuenta que la brújula giraba sin encontrar norte, sorprendió miro a Sol y pregunto ¿qué le pasa a esta brújula?
Nada, la brújula está bien, solo que al parecer no puede determinar el norte, pero mira el reloj.
Luciano miro ahora el reloj y este se movía muy similar a como lo hacia la aguja un poco más lento, era un reloj de puntero, no de eso digitales y era un poco extraño verlo como este se movía como si movieran con la cuerda sus manecillas.
¿Qué es esto Sol?
Esto es que estamos fuera del tiempo y espacio Luciano.
¿Cómo es eso posible?
Por el magnetismo del lugar y por otros factores.
¿Qué factores?
Todo a su tiempo Luciano. Veras, este lugar en el que estamos, en donde se ubica la casa, y donde estamos ahora no aparece en mapa alguno ni existe para el resto del mundo. Fue encontrado hace muchísimos años por un grupo de conjurados. Siguiendo datos que se tenían de mucho antes. Aquí hemos hecho lo que podríamos denominar nuestro refugio, y bueno, yo encontré este refugio dentro del refugio. Actualmente solo tres personas conocen este lugar, nadie más. Bueno, 4 contigo ahora.
¿Y quiénes son esas personas?
Mi padre, Yo, Tú, y otra persona que no conoces pero ya conocerás en alguna ocasión.
Dices que Miguel, tú y yo. Y la cuarta persona ¿dices que la conoceré?
Sí, pero no ahora, la conocerás mucho más adelante.
¿Y por qué me muestras este lugar?
Porque lo necesitaras. Y además porque es mi regalo para ti.
Luciano tomo las manos de Sol y las acaricio sintiéndose embargado por una emoción que lo sorprendía, se sentía un chico de 15 ahí sentado mirando las estrellas junto Sol.
¿Quieres abrazarme? Dijo ella.
Si, si quiero.
Y ambos se quedaron allí mirando las estrellas.
¿Sabes lo que ocurrirá Luciano?
No, no lo sé.
Bueno, yo si sé y te lo diré.
Nos enamoraremos, nos casaremos, yo moriré y tú cambiaras el mundo.
¿Por qué dices que te morirás Sol?
Porque yo sé que depara el futuro Luciano y así ocurrirán las cosas, seré tu mujer aquí, fuera del tiempo y el espacio.
El la abrazó fuerte hacia él, y ella tomó su cuello con su mano derecha y mirando las estrellas se quedaron hablando sin sonido alguno, solo mentalmente, ella le dijo te quiero, Luciano lo escucho en su cabeza, y en ese momento, en ese tiempo y lugar que estaba fuera de todo el también le respondió con un te quiero.
Luciano se dirigió hacia la cocina en donde se encontraban dos personas, una chica y un chico de aproximadamente 25 años.
¿Hola, como están?
Bien Luciano, ¿y tú?
Bueno, bien dentro de lo que se puede. En fin, necesito que me hagan un favor. Yo saldré, cuando llegue Sofía díganle que le deje una carta en el estudio de Miguel y que tiene que coordinar con Camile.
Ok. Se lo diremos. ¿Tú saldrás?
Sí, me iré y llegare mañana, necesito estar en un lugar esta noche, mañana por la tarde estaré aquí.
Muy bien Luciano, daremos tu recado.
Luciano fue hasta su habitación por algunas cosas y con prisa salió de la casa. Le pidió a alguien que lo llevara al aeropuerto. Mientras el auto avanzaba por la carretera hacia el aeropuerto Luciano pensaba en el lugar que lo esperaba, hoy necesitaba estar fuera de todo tiempo y espacio.