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Obsesivos Seriales







“dime que serie vez y te diré quién eres y con quien te juntas”



El estaba parado frente a ella en la puerta del edificio, había esperado todo el día ese momento, el momento de decir lo que hace tiempo tenía que decir, pero que la maldita timidez siempre impedía hacerlo, pero hoy era el día, después de mucho tiempo darse fuerzas para invitarla allí estaba, en la puerta de entrada del edificio, un silencio entre ambos, ella sonrió y él bajo la vista y con un ademan levanto su cabeza y dijo; ¿sabes?
¿Qué? Le dijo ella.
Eh……
Ella soltó una risa nerviosa, era el momento……. Pero de nuevo se hizo el silencio entre los dos. La tensión se respiraba entre ambos.
El se maldecía internamente, se peleaba consigo mismo, era el momento y lo estaba dejando pasar, pero era ahora o nunca y aunque hubiese un rechazo, era mejor eso que la angustia en la que se encontraba, así que pensó “aquí me lanzo” y así lo haría.
Quiero decirte algo, dijo él.
Bueno, dilo, pero dime la hora por favor.
Eh…. Son las 11:15 de la noche
¿Qué? Dijo ella, ¿las 11:15?
Debo irme, hoy termina la Sexta temporada de “House” y no me la pierdo por nada del mundo!
El quedo congelado (literalmente) ella se acercó, le dio un beso en la mejilla rápido y se dio media vuelta y entró al edificio.
Allí se quedo él, como tonto, odiándose, asumiendo que quizás no habría otra oportunidad como esa, en donde era la culminación perfecta de un día juntos, que le había tomado 3 meses conseguir, con la escusa de una ayuda para un trabajo de la Universidad, en el cual sacaron un 6,9 y que hizo casi completamente él, pero no le importaba, porque ella estaba feliz “salvando el ramo” y habían ido a celebrar eso juntos, y ahora que tenía la oportunidad, luego de un día completo casi de felicidad y que pudo haber culminado como en sus sueños, el maldito cojo de House le arruinaba la noche.
Maldito seas House, además, ¿que tiene él que no tenga yo? Se dijo a sí mismo.


Pobre idiota, le dijimos a nuestro amigo, cuando nos contaba su historia que inspira este articulo para la publicación de este jueves. ¿Es que no has visto House? Ese capítulo fue buenísimo Cuddy deja a Lucas y se queda con House, le dijo un amigo, que dejo mas desconsolado a nuestro pobre amigo. ¡¡Y hasta se besan!!. Las risas en la mesa no lograron consolar a nuestro amigo. Fue así, como para pasar las penas de nuestro amigo abrimos una botella de vino y la conversación se desató, y así, entre copas y copas nació, emulando al “diagnosta” de House, una nueva patología descubierta por nosotros
“Los Obsesivos Seriales”
Pues caímos en cuenta que nuestras vidas, nuestra generación es hija adoptiva, casi sin opción, de las Series. Desde aquellas series que veíamos de pequeños, como “Los Magníficos” (A-Team) que hoy es copiada, con alguna sutileza (por lo menos en la versión argentina) de “Los Simuladores” o aquella como “El Fugitivo” re versionada hasta agotarla en “Prision Break” que fue excelente hasta la tercera temporada (que aun estaban en Panamá) pues la cuarta, incluido el final fue horrible.
Pero también series como “La reportera del crimen” “Remington Steele” (que fue una de mis favoritas de niño) en donde Pierce Brosnan resolvía el caso basándose siempre en películas clásicas (en donde había un marcado acento de cine negro y un homenaje a esa gran película como es “El halcón Maltes” y “Casa Blanca”. También, “Hulk”, “La mujer Biónica”, “el Hombre biónico”, “El auto Fantástico”, “Camino al Cielo” (con Michael Landon) o “La pequeña casa en la pradera” entre otras. Aunque el humor también estaba como por ejemplo “Quien manda a quien” (who the boss?) “Los años maravillosos”, “La pequeña maravilla” o “Alf” y otras mas complejas y profundas como lo fue “Kung Fu” con el mítico David Carradine (que volviera a aparecer casi igual en Kill Bill) Y aunque no lo reconozcan algunos, series como “Dallas” o “Dinastía” eran imperdibles en las tardes ochenteras, en donde tampoco quedaba mucho, pues la noche comenzaba temprano y era mejor eso que la realidad cruda que ocurría afuera, teleserie mas horrenda que fue la dictadura militar. Pero así llegan los 90’ y las series se vuelven un poco más “complejas” y más interesantes en el guión.
Un icono de los 90’ y que muchos negaran, pero que sin duda muchos vieron con cierta devoción (placer culpable) fue “Beverly Hills 90210” teleserie juvenil que duró una década exacta, y que ha sido re versionada en mil formas un millón de veces. Y que dio saltos, mas sórdidos y complejos con “Melrose Place” (más conocida como “todos con todos”)
También series seguibles mas en tono comedia simple como “Salvado por la Campana” ese niño rubio perfecto de Zack Morris que paraba el tiempo y que siempre se salía con la suya. Pero también está “El Príncipe del Rap” (“The Fresh Prince of Bel-Air” con Will Smith) quien llegaba del barrio negro a Bel-Air a vivir con sus tíos. Aunque sin duda, el equilibrio en cuanto a series lo marcó “Friends” entre la comedia, el drama y la moraleja. La amistad en juego y porque paso todos los 90’ hasta el 2004, aunque en lo personal siempre me pareció odioso Rose, no así Chandler y Joey, quien junto a Phoebe le daban vida a la serie, en donde por primera vez la estupidez me pareció algo atractivo de ver, claro que hablamos de una estupidez inocentemente astuta. Y si bien no es una comedia (aunque tuvo varios capítulos en esa línea y un par de guiños y homenajes con capítulos de culto) la serie creada por Chris Carter "Los Expedientes Secretos X", que tenía esa frase que fue famosa “La verdad está allá afuera” (the true is the out there) y esa otra, pegada estratégicamente en la pared de la oficina de Fox Mulder “I Want to Believe” que tuvo realmente fanáticos y seguidores de culto, los mismo que no le perdonaron a Scully (Gillian Anderson, la actriz) su aparición en un video erótico en donde la católica agente del FBI quedaba evidenciada como el simple personaje de una actriz (tontos hay en todos lados) y que yo seguía devotamente los días martes, aunque gran decepción fueron sus películas.

Mención aparte, y esto es generalizado, unánime entre amigos, enemigos y los otros (esa gente que está en el mundo de la cual uno no conoce, no sabe quiénes son pero están en el mismo planeta, o por lo menos uno asume eso) Todos, le deben agradables horas, y la vigilia en familia aguantando ese programa “ñoño” familiar que era “Video Loco” que Youtube destrozó sin piedad. Nada más ni nada menos que “Los Simpson” que son indescriptibles, pues en cada capítulo, cada temporada uno encuentra un popurrí de eso que llaman “cultura pop” tanto así, que salir en los Simpson es ser famoso a nivel mundial. El Mundo creado por Matt Groening, que después de creer que nos había llegado lo mejor de la tierra, pues quien no conoce a “Los Simpson” seguramente es el extraterrestre en la nave (parodia del comercial de Coca Cola) nos regala “Futurama” que viene a ser una superación de los Simpson con un humor más fino y más intelectual, y ese querible y entrañable personaje que es “Fry” que es un Homero Simpson joven, idealista y enamorado de la bella ciclope Leela (que es como el prototipo de mujer perfecta) ruda, dulce, sensible y sabe artes marciales y maneja una nave, todo lo que un hombre sueña en una mujer.
Por lo mismo, el que hayamos sido bombardeados, educados y cuidados por el televisor, que nos traían esas series que hoy constituyen lo que somos, da cuenta por que en los 90’ y hoy en la actualidad, los sicoanalistas aumentaron, las terapias alternativas son más necesarias, simplemente por que ya no sabemos quiénes somos. De hecho, una amiga (vecina mía de niño) tuvo graves problemas emocionales en sus relaciones por culpa de “Dawson’s Creek”, pues no sabía si buscar un Dawson o un Pacey (el chico bueno o el chico malo) pues se creía Joey Potter.
Entonces, que un día nos muestren a un mafioso yendo al siquiatra, como en “Los Sopranos” es una evolución natural de guion totalmente normal y atractivo. Además, esa mezcla entre Pedro Pica piedra y Vito Corleone (El Padrino de Copola protagonizado por Marlon Brandon) es algo completamente creíble, digerible y adorable. Así mismo películas como “Crepúsculo” o el “Hombre Lobo” y hasta “Harry Potter” son solo comprensibles si viste sin problemas todas las peripecias de “Buffy, La caza vampiros” (Sarah Michelle Gellar) y ese tormentoso romance con “Ángel” (David Boreanaz, que después tuvo su serie propia, no muy buena y que ahora está en “Bones”) Sin eso, es imposible Crepúsculo y esa moda vampirezca de teleserie que hoy está instalada. Asi como Harry Potter y la "Magia de Disney" sin la "Hechizada" o "Mi bella Genio" y series como "Charmed" de esas sexies hermanas, todas brujas.

Pero la que rompe el molde, la serie que genera un antes y un después (y que no es Lost como piensan todos) es CSI Las Vegas (siempre imitada jamás igualada, esto lo digo por los CSI Miami, CSI NY, NCIS) que es una síntesis, casi perfecta, de todo el acumulado de experiencia de las series policiacas (La ley y el Orden, Cops, Mentes Criminales etc, etc) misteriosas, con una dosis de ciencia exacta, y que da el salto en lo importante, el perfil de los personajes y crea eso que con House generara un clímax, el “personaje” complejo, obsesivo, arisco pero encantador. Will Grissom. Punto aparte es la banda sonora de CSI Las Vegas, llena de sutilezas y guiños, que sabe estar a la altura de la historia y poner a las bandas de modas. No por nada Quentin Tarantino, que dirigió el capitulo final de la quinta temporada, un capitulo en dos parte, de culto para los fanaticos, se sintio tentado y emocionado al dirigir.

Así como también dejo secuelas, y para muchos hombres también genero expectativas (difíciles de cumplir) y retomar y reflexionar sobre nuestro lado femenino o morir en el intento fue, sin duda alguna, “Sex and the City” con “Carrie” (Sarah Jessica Parker) que quien no la haya visto bien, no pasara de ser una serie frívola que trata sobre zapatos, más zapatos y ropa de diseñador. Extrañamente, las reflexiones y meditaciones de la columnista (Carrie Bradshaw) están llenas de interesantes posiciones sobre el amor, el desamor y el mundo y sus relaciones, muchas de ellas amorosas y otras no tanto, en la que nos envolvemos inevitablemente y que todos y todas, sin excepción hemos vivido. Además, la agrego, a esta serie, porque de no hacerlo (y como son tantas y seguramente muchas, buenísimas, las que quedaran afuera) ninguna me costaría el reproche como esta de muchísimas amigas y enemigas.
Lost, es “la dimensión desconocida” más elaborada de la actualidad, que mezcla ciencia con ficción, sin ser, necesariamente “ciencia ficción”. La teoría de Cuerdas, con tesis antropológicas perfectamente dosificadas, buenos guiones (hasta la huelga de guionistas, que merece un articulo aparte de este) genero la expectación mundial de saber que mierda era la Isla, el problema, que suele ocurrir con estas series, es que a medida que avanza, tienes dos opciones, o descubres y se pierde el interés, o se enreda y el interés se diluye. Aunque sin duda, de lo último es de lo más potente que se ha visto.

Con todo esto, a lo que voy, y que fue el final, a modo de tesis en la que terminamos esa noche, la cual fue provechosa a costa de un sufriente amigo que no entendía por qué “House” que era un actor haciendo un personaje era lejos más importante que él, es que lo que pasa en nuestras vidas, o sea, cosas como “No eres tú, soy yo” o “No sé lo que quiero” y cosas similares no es su culpa de usted, como tampoco mía, es única y exclusivamente culpa de las series, de la cultura que nos educo, que nos crio a falta de padres que se encontraban trabajando duro para mantenernos y darnos lo que ellos nunca tuvieron. Somos una serie de complejos personajes hechos por guionistas y “focus group”, productos de una serie de “programas pilotos” que han ido constituyendo nuestros gustos, formas de pensar y maneras de comprender, somos personajes de series, “dime que serie vez y te diré quien eres y con quien te juntas” pues padecemos, todos, de obsesión serial y si no me cree, bastara solo un tiempo, en donde luego de leer este articulo, como generalmente se tiende hacer los días jueves (no siempre se publica los jueves, disculpas aparte) no faltara quien proteste por que falto una serie, o porque omití la más importante de todas (pues siempre la que uno quiere es la mas importante)
Asi quedan afuera, 24, Frasier, Dexter, Sex feet under, The Wire, Seinfeld, SOUTH PARK,
Twin Peak, Urgencia E.R. Heroes, etc, etc, etc.

Yo, en mi lista personal, dejo a la más grande de todas, House. Por lo mismo, por más que lamente la situación de mi amigo y comprendí su decepción con esa chica, internamente sabia que la chica tenía razón, por nada me hubiese perdido el final de la Sexta Temporada. Pues, al final, quien no es un Obsesivo Serial, tal vez, la diferencia con otros es que yo lo sé y lo asumí, hace unos días mi amigo, el mismo que fue desechado por el personaje de un medico cojo adicto al Vicodine me envió un mail, este era muy breve y decía así;

¿Has visto “The Big Bang Theory”? Está rebuena…..
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Recordando el Futuro



Iba a publicar un artículo sobre series de televisión en base a una columna que había leído y que discutía con amigos. Pero bueno uno propone y la vida te expone, así que la dejare para publicarla luego, porque uno, estaba rebuena y segundo, porque en cierta medida generó con su discusión y durante el proceso en el que la escribía una especie de radiografía social que bien vale la pena publicar para generar los debates, que paralelamente a cada publicación, vía mail u otras vías virtuales, se generan y las cual siempre se agradecen.


Pero hoy publicare algo distinto, algo más “personal” (si es que eso existe aun en mi mundo), y por lo mismo, sin preguntas. Es solo una especie no de catarsis (que ya está muy mañoseado el termino y el habito) si no pura y simple necesidad de poner por escrito lo que se piensa y se siente hoy. Bueno, allí va.


Nací desahuciado, por lo que desde muy temprano comprendí que cada minuto de vida que tenia y que aun tengo era tiempo extra, de sobra, por lo mismo acuñe la frase “recordar el futuro” que encierra un simbolismo muy importante, para mí y para mi entorno.


Y eso ha vuelto de golpe durante este año, muchas circunstancias, eventos, que han traído fuertemente, de sopetón, esa necesidad de concentrarse en el futuro. Lo extraño es, si es que realmente es extraño, que cada vez que uno se concentra en el futuro el pasado viene consigo pegadito, de la mano.


Un amigo murió, otro se va a casar en unas semanas y esperando llegar a Chile para presentarme a esa joya de mujer que lo aguantara, por lo menos hasta el divorcio. Mi mejor amiga decidió no casarse y seguir luchando por ser feliz, sola (a ratos) pero perseverante como toda buena “princesa marginal”, de igual forma yo sigo apoyando su decisión como siempre. Reencuentros con otros personajes importantes en mi vida y con los que hoy son mi “circulo de hierro” y entre ellos están las historias, algunas que se publican aquí y otras, por los tonos y matices que terminan en otro lado, pues cada cosa en su lugar, cada conversación, cada experiencia es un acumulado de historias y de síntesis que derivan vertiginosamente hacia su encauce, unas para allá, otras para acá y otras terminan, inevitablemente aquí, en este blog.


Y todo esto, porque las guerras generan eso, reflexiones profundas, análisis en retrospectiva y por que cuando la vida camina en la misma vereda que la muerte uno comienza a comprender que la esquina que viene es la suya y la toma con ganas y de manera desafiante.


Pues son las guerras, esas que generan historias y leyendas las que cada persona, en distintas circunstancias y en distintas magnitudes les generan esas reflexiones, más que mal “lo que no te mata te hace más fuerte” pero también, se debiera agregar, te hace más escéptico y a veces, un poco más duro y eso conlleva a algunas consecuencias que necesariamente recaen en los demás, en el entorno cercano.


Ese es el problema que jamás pude resolver, el, por un lado, ser un cronista y por otro lado ser el protagonista de la crónica. Pues asumí, por pura tozudez, que ambas cosas podrían (y pueden según mi posición) ser complementarias, pero es inevitable que dirigir y actuar, (que muchos actores y luego directores han hecho bastante bien, un ejemplo para mí increíble cuando vi sus primeras pelis fue Clint Eastwood (que extrañamente siempre encontré un mal actor con esa “posse” de chico malo), pueden ser llevada de bastante buena forma, quizás los años de trabajar como “vaquero” policía duro, lo llevaron a reflexionar que lo simple de la vida es lo más complejo, y por lo mismo, lo más bello de contar, como esa belleza de gestos que es “million dólar baby” en donde la dureza está compuesta de la fragilidad que conlleva la humanidad de nuestros huesos y las circunstancias en las que la vida, va desgastando esa fuerza vital nos va haciendo más sabios, mas fuertes, pero a la vez más débiles y los huesos se van desgastando por el uso, por lo mismo uno va midiendo y calculando mas los pasos a dar, pues ya no se corre si no hay necesidad de hacerlo, pero se llega de igual forma al lugar de destino, quizás, solo de forma más segura o con mayor convicción en los pasos.


Por lo mismo, las guerras, las batallas, las luchas constantes de la vida, aquella que nos llenan de miedos, pero también de certezas, al final nos fortalecen, porque no nos matan, son precisamente el preámbulo del entendimiento, que con un poco de suerte y con algo de ayuda, del entorno, de esos seres que nos acompañan en alguna parada de la vida o durante gran parte del trayecto, uno logra eso tan ansiado como es comprender, que es una superación del entendimiento, un mas allá, que conlleva la internalización vivencial de saber algo emocional y racionalmente.


Por eso, cuando hay problemas, cuando uno está en la disyuntiva entre ser protagonista, mero espectador o un simple cronista tan solo debe “recordar el futuro” que es la forma de forzar la memoria y comprender que lo que hoy aqueja mañana será un recuerdo, una anécdota, una leyenda que será parte de las circunstancias que nos hacen ser lo que somos y seremos, y aquellos momentos de felicidad atesorarlos para cuando sean escasos y nos haga falta echar mano para recordarlos y refugiarnos y consolarnos con ellos.


Como digo yo “Recordar El Futuro”.

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Sobre los sueños, el hombre imaginario, el dolor y que 1+1 no siempre es 2







¿Alguna vez pensaste que sería así?- No. Jamás lo pensé ni lo imagine.
Yo sí. Lo siento, pero era necesario decirlo. ¿Y sabes por qué?
-No. No lo sé, dímelo.
Porque lo soñé.



Sobre los sueños, el hombre imaginario, el dolor y que 1+1 no siempre es 2.
Hace mucho tiempo, un filósofo francés de apellido Descarte, por allá en el siglo XVII, en sus “meditaciones” se planteó una duda, razonable, pero desoladora. El se preguntó, ¿cómo saber cuando uno está dormido o despierto? Pues, todos hemos soñado, y mucho de lo que soñamos es “muy real”.
Si bien, su planteamiento no era dilucidar el problema del Soñar, sino más bien, establecer, como lo fue con el tiempo, los principios de la filosofía moderna y del ya legitimado y naturalizado “Método Científico” en el que estableció, que independientemente de que estemos soñando o no, 1+1 siempre serán 2.Sin embrago, la vida no se resuelve con simples sumas y restas, por más que, como lo dijera Sir Newton, (ese hombrecillo Ingles que jugaba con manzanas), “La Naturaleza este escrita Matemáticamente”.
Por eso, desafortunadamente, hay más gente en el mundo haciendo cálculos que soñando. Personas que van por la vida contando lo que tienen y no tienen. Lo que tienen los otros y lo que aun carecen. Por eso no les preocupa ni les es necesario saber cuando están despiertos o soñando, verdaderos autómatas que solo quieren saber, y necesitan saber que 1+1 son 2.
Y con el tiempo dejan de sentir, cada momento, cada día, hora, minuto y segundo que pasa es solo eso, una suma y resta de cosas. Lo que me falta para fin de mes, lo que tengo que pagar en deudas, los años que me faltan para terminar la carrera, el dinero que necesitaría para invitar a esa chica a una cena decente. Lo caro que saldría la boda, los meses que me faltan para cumplir un año más, las horas más tarde que llegó a la casa ¿Cuántas palabras tienen este artículo?
Pero aquello, todo lo dicho anteriormente, la necesidad, casi como dogma de fé de que 1+1 sea 2, de poder tener “un cable a tierra” (a la tierra de la racionalidad) no tiene, por que mas que se quiera buscar una escusa elegantemente argumentada y “racional” solo tiene como fin, esconder la cobardía y el pavor que nos causa la vida. Pues en la vida no siempre 1+1 es 2.
¿Y por qué se da esto?
Por que vivir duele, y esa es la verdad.
Y lo explicare;
Cuando su abuela le decía que la mejor manera de saber si estabas soñando o despierto era dándose un pellizco en el brazo.
¿Por qué “un pellizco”?
Porque el dolor (y el miedo que causa), es señal de que uno está en esta dimensión y no en otra, de que, y en palabras simples, ¡¡se está vivo!!
El dolor, al que casi el 99% de la humanidad le teme, pero que es parte intrínseca de la vida, es el arancel, el pequeño impuesto (y para algunos sera mucho y para otros simplemente un bajisimo impuesto, eso depende de cuanto disfrute la vida) el precio para vivir.
Así cada parto, cada inicio, no es más que la iniciación del dolor, que una vez comprendido y asimilado nos demuestra que estamos vivos.
Pero esto no es una apología al dolor, si no todo lo contrario.
Así lo escribió Nicanor Parra, haciendo un poema (o anti-poema) iniciático, y es importante resaltar a este físico matemático, que seguramente sabe que no todo en la vida es 1+1 igual 2. En el legendario poema de “El hombre Imaginario” lo demuestra (si sabes leer entre lineas) cito la última estrofa;
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolorese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
.
Pues el dolor, es lo único que no puede ser soñado, ni siquiera imaginado, es lo único que nos une a todos los seres humanos, el sentir. Pero aquello no quiere decir que el hombre (y mujer para no hacer una injusticia conceptual) este destinado a sufrir, si no que por el contrario, el dolor es el parámetro de saberse vivo.
Entonces, cuando sufres, cuando te duele, cuando sientes que ya no hay nada, que necesitas dormir, espera un momento, porque estas a un paso de saber que estas vivo(a).
Quizás Descartes buscaba una “verdad” en su suspensión de la “duda metódica” y no encontró mejor respuesta que las matemática (o aritmética para ser precisos) para mantener la razón tanto en el sueño como en la realidad. Sin embargo, eso es típico de filósofos solos, pues quien haya vivido, y hasta sufrido, sabe perfectamente que en un sofá o en una cama, cuando hay 1+1 ya no hay un 2, si no simplemente 1.
Y que justo cuando más duele, cuando mas solo se está, de pronto, se despierta y alguien, sin querer o deliberadamente te regala una sonrisa, porque sabe, aunque tú no lo sepas, de que estas vivo(a).