Luciano repasaba con su mirada los documentos que ahora tenía en sus manos en donde veía el nombre de su padre y también una serie de documentos que le revelaban cosas que siempre quiso saber y ahora estaban allí en sus manos, frente a sus ojos. En su cabeza leves y lejanos recuerdos se reunían ahora en su mente. Su madre, su infancia, el secretismo que ahora comenzaba a comprender entorno a su padre. Sentía como su vida, en cuestión de días se revolvía y parecía llevarlo a una senda, a un camino que él jamás pensó recorrer, como si las piezas comenzaran a ajustarse dentro de sí y en el entorno. ¿Eso explicaba todo en su vida, su personalidad, su vida, la forma de relacionarse con los demás? ¿Eso explicaba el por qué esa sensación que siempre lo acompaño en su vida, la de no encajar, de ser un “ser incompleto” de desadaptado? ¿Pero era todo esto real? El sentía, dentro de sí que no cabía duda, y se sentía crédulo, pues todo le decía que si, y dentro de sí mismo sentía que ahora todo tenía sentido.
Dentro de los documentos encontró unas cartas, muy bien guardadas en una lámina plástica, había 5 dentro de ella. Escrita por puño letra de su padre, salvo una, en la que el lograba reconocer la letra de su madre. Entre ellas una, de dos hojas, unidas por corchete la que lo sorprendió enormemente e hizo que sus pulsaciones se aceleraran y un calor intenso inundo su ser. La carta comenzaba con, “para mi hijo Luciano”;
Luciano;
Hijo, si estás leyendo esta carta seguramente ya no estoy contigo y quiero que me perdones de antemano por ello. Tampoco sé bien cómo escribirte, perdóname también por eso, pues a uno no le enseñan a ser padre, muchas cosas en la vida se aprenden, esta creo que no. Quiero que sepas que te amo y nunca creí que podría sentir algo así, te quiero desde el primer día que tu madre me contó que tu vendrías y que riendo y llorando juntos ya hablábamos de ti. No sé qué edad tendrás ahora, espero que la suficiente como para comprender, pero asumo que habrá gente que se encargara bien de ello.
Bueno, es extraño, no se me da lo epistolar ahora, y no por qué no sepa cómo hacer una carta, si no porque nunca hice una carta tan importante como esta y ¿sabes? Siento una emoción grande al hacerlo, pero también una gran responsabilidad.
En fin, la idea de esta carta es contarte quien soy por si las circunstancias no permiten que estemos juntos y eso hare;
Mi nombre es Ángel Fernando Nonderaf y soy tu papá, lo que para mí es un orgullo. Porque tú serás el principio de algo importante algo que hemos esperado muchos por muchísimos años. Yo no soy más que una pieza en este proyecto, y eh intentado hacer todo lo posible para estar a la altura. El mundo, hijo mío, se ha convertido en un lugar complejo para vivir y para muchos en un lugar doloroso, en donde muchos sufren y unos pocos son felices, o por lo menos dicen serlo. Algunos, hemos tomado parte y acción en ello, quizás no de la forma más ortodoxa, pero es un preámbulo necesario. Y estamos dispuestos a dar el pellejo por ello, por cambiar lo que haya que cambiar y por tratar de hacer este mundo un lugar mejor, en armonía con todo y con uno mismo, pues uno no es parte de nada si no es parte de todo, eso debes comprenderlo siempre Luciano.
Así, tu madre y yo hemos abrazado la causa y el proyecto, en el cual mucha gente ha dado su vida y su esperanza, y tú eres parte de esa esperanza. Por lo mismo debes llegar en algún momento, en una encrucijada de tu vida, decidir, pues siempre, por más que todo este escrito para muchos, por más que todo sea por algo, siempre está en medio la capacidad de decidir, nuestro libre albedrío es el principio por el cual se rige nuestra vida y el universo, aunque a veces no logremos comprenderlo del todo. Es por ello hijo que procuraremos, si todo va bien, entregarte las herramientas necesarias para que puedas tomar tus propias decisiones, pero a la vez, ser responsable con tu deber, y tu deber es ser quien eres, tu deber es ser.
De no ser nosotros, y esto es una posibilidad latente, por ello esta carta, serán otros los que ayuden en tu camino, nuestros amigos, nuestros hermanos, nuestros compañeros de camino.
Bueno, no quiero aburrirte, y fíjate que una sonrisa emocionada se esboza en mi rostro mientras escribo, a ti, que hoy eres solo un recién nacido con los ojos grandes y abiertos mirándome mientras escribo para ti y que eres el causante de la mayor alegría de mi vida, alegría que nunca creí llegar a tener y creo, sin equivocarme, que para tu madre también.
Por ello quiero que sepas sin más rodeos la verdad, nuestra verdad………………………….
¿Miguel?
Dime Sofía.
¿Qué crees que hubiese pensado mi padre?
¿Pensado sobre qué?
Sobre mi actuar, sobre este día.
Miguel sonrío y volvió a abrazar a Sofía, ¿sabes? El estaría muy orgulloso de la bella y sabia mujer que eres hoy y diría algo como, y poniendo voz grave Miguel dijo; Sofía, ¿sabes que Sofía significa sabiduría?, y tu eres la expresión perfecta de ella mi pequeña y hermosa niña.
Sofía sonrío y dijo; Gracias Miguel, necesitaba escuchar eso, y más viniendo de ti que fuiste el mejor amigo de mi padre. Bueno, entrare a la casa a continuar con Luciano, ya ha pasado un tiempo razonable, espero que este tomando bien toda la información que está recibiendo.
Ve tranquila, yo iré a ver a Sol y a los demás para preparar las cosas para la tarde.
Sofía camino hacia la entrada de la casa y enrumbó hacia el estudio.
Sofía abrió la puerta del estudio y al entrar vio a Luciano, él estaba sentado en el escritorio con la mano derecha apoyando su cabeza y sollozando. Camino despacio y se puso tras Luciano y puso su mano de forma suave en su cabeza ¿estás bien? Preguntó ella. El levantó su cabeza y vio a Sofía y compuso nuevamente su cuerpo, tratando de reaccionar. Sofía le dijo; no te preocupes puedes confiar en mí, y estiró sus brazos hacia Luciano, él se dejo llevar, como si hubiese estado contenido y se hubiese soltado de sí mismo y abrazó a Sofía. Sofía permanecía de pie con Luciano abrazado a su regazo y podía sentir la emoción que embargaba a Luciano dentro de sí misma, como energía que emanaba de Luciano y también lograba afectarla a ella, pero aun así mantuvo la compostura, asumiendo el rol que le correspondía, que en ese momento era de contener a Luciano.
Luciano por su parte estaba ido, ya no pensaba, sentía la ausencia de años, las millones de veces que pensó en la falta de sus padres, uno que nunca conoció, y otra que murió cuando mas comenzaba a necesitarla. Además el de sentirte de esa forma, extraño, y que siempre atribuyó a eso. Ahora sabía que sus padres siempre estuvieron allí, que los descubría en sí mismo, los sentía, y que además todo tenía un sentido, una razón de ser. Por eso su llanto era una mezcla de muchas cosas, era de tristeza y felicidad al mismo tiempo de que si bien necesito a su padre, este había estado, de una u otra manera completamente ligado a su vida, y hoy se había reencontrado con él, no de forma física, pero si de una manera que completaba su ser y su comprensión.
Sofía sintió que era momento de proseguir y rehaciéndose nuevamente alejo delicadamente a Luciano de si, y tomo su rostro y lo miró fijamente con sus hipnotizantes ojos color almendra. Luciano, necesitamos proseguir ¿te sientes mejor?
Luciano quedo mirando los ojos de Sofía y asintió con la cabeza, y haciendo un suspiro dijo; Esta bien, sigamos. Lucía camino hasta su asiento quedando frente a Luciano y tomó nuevamente la carpeta que estaba en su lado sobre el escritorio.
Luciano verbalizó un “gracias” desde lo más profundo de sí. Lucía lo miró, algo sorprendida y esbozando una sonrisa cálida dijo; De nada.
Bueno sigamos, entonces, ya no quedan dudas en mi cabeza, tan solo necesito el tiempo suficiente para digerir las cosas, solamente eso.
Muy bien Luciano, ya has visto algunas cosas y no te preocupes, tendrás el tiempo necesario para leer todo y revisarlo con más detenimiento, esa carpeta es tuya.
Gracias.
Nuevamente, de nada.
Bella Sol, necesito que me hagas un favor.
No hay problema Miguel, dime cual.
Necesito que traigas a dos de los muchachos y que ambos vengan armados y les dices que se presenten ante mí, estará en el invernadero.
Muy bien Miguel, lo hare de inmediato.
Miguel caminó desde la cocina hacia una puerta que daba salida a un patio fuera de la casa y camino hasta el final del patio en donde estaba la entrada del invernadero, ingresando allí pudo sentir los olores de las distintas plantas y vegetales que allí se cosechaban ocupando un muy inteligente sistema de riego y fertilizantes naturales, preparados por ellos mismos, en donde se permitían experimentar y desarrollar nuevas formas y tratamientos, era un lugar que estimulaba a Miguel, no solo por el agradable olor que de allí emanaba y que no era más que una mezcolanza de vida, como a él le gustaba decir, si no porque era el lugar más silencioso de la casa, y no porque la casa fuese ruidosa, si no porque el invernadero era su lugar, en el cual podía estar sin que le molestaran, solo ingresaba allí cuando quería estar solo o hablar con alguien sin que nadie más interrumpiese. De pronto dos jóvenes de contextura fuerte pero de vestimenta muy “casual” se pusieron en la puerta del invernadero y llamaron a Miguel.
Miguel contesto desde adentro que ingresara, ambos jóvenes lo hicieron y se pusieron frente a Miguel y dijeron; Sol nos ha dicho que nos necesitabas.
Si, así es.
Bueno, dijo uno de ellos, tú dirás.
¿Ambos traen consigo lo necesario?
Si, Sol nos dijo que eso habías solicitado.
Bueno. Entonces bien, es muy simple muchachos, desde hoy ustedes velaran por la vida de Luciano, quien ahora está con Sofía y a quien conocerán personalmente en la tarde, en una ceremonia que se celebrara en el comedor con toda la gente de la casa. Y la orden es muy simple, cuidar su vida, si algo le ocurre a Luciano ustedes pagaran con su vida. Solo con una precaución, Luciano no debe saberlo, ya habrá tiempo para aquello. ¿Han comprendido?
Ambos muchachos asintieron con su cabeza y miraron fijamente a Miguel, bueno, si así lo dispones Miguel así será.
Bueno chicos, comenzaran desde ahora mismo, ustedes ya saben cómo desarrollar su tarea. Vayan ahora y nos vemos mas tarde.
Ambos muchachos algo excitados se despidieron de Miguel y se retiraron del invernadero.
Miguel miró a su alrededor completamente el invernadero y suspiró. Bueno, tantos años y aquí estamos, se dijo a sí mismo, listos y dispuestos.
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Continúa el proximo Jueves......
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