jueves, 27 de mayo de 2010

El eterno resplandor de los que tienen recuerdos

"El Eterno Resplandor de una Mente sin recuerdos"
Charlie Kauffman, guionista.



Olvidar es un ejercicio al cual los humanos se empeñan en aprender nuevas técnicas, de una manera inusitada se avalanzan en comprar revistas y manuales con los cuales puedan, poco a poco, y mejor aun, de una vez por todas olvidar a alguien. Hay otros que olvidan con un otro (a) o se esmeran en decir, como aquel personaje que encontrará El Principito en su viaje, "estoy ocupado" y se afanan en descargarse en un oficio que no esconde mas que el olvido como objetivo. Sin embargo otros, que sin culpa ni remordimiento se afanan en recordar, que se resisten al olvido, que se aferran en un papel viejo, en una fotografía o en la banca del parque que los vió un día acompañados, y que deslizan bajo las puertas notas con frases crípticas que solo un alguien en un universo de alguienes podría entender.

Hay otros que recuerdan el futuro, y entre estos me encuentro mas cómodo, que cuando abrazan piensan en cuanto extrañarán ese abrazo en los días que se esté solo luchando contra molinos, que cuando besan guardan el sabor y la sustancia emanada para bebérsela cuando lo mas cercano a un alguien esté a miles de kilometros, que cuando dicen te quiero, lo dicen con sonora convicción para que el eco de la frase retumbe cuando se camine rumbo a algún lado.

Es por ello que los recuerdos, que ese mosaico de información que se anida en la cabeza y que presiona el corazón, somatización del efecto de un evento es lo que distingue a un autómata de un ser humano, pues los humanos, o los que pretendemos serlo no tenemos mas nada que el recuerdo atávico de que algún día fuimos divinos, que algun día alguien nos idolatró, que un remoto día alguien con inocencia, con temor y contra su voluntad nos dijo, te quiero, y nos susurró; jamás te olvidaré.

No hay comentarios: