
Princesas Marginales
" Un joven príncipe, después de haber pasado noches enteras en el bosque, de haber dado muerte al dragón que rodeaba al castillo y de enfrentarse con merodeadores que cercaban al castillo, caminó rumbo a la puerta de aquel castillo, tomo un respiro, miro hacia la ventana más alta y en un suspiro dijo: !!Por fin eh llegado!!. Este príncipe recordando la receta no quiso entrar por la puerta y se arrimo hacia una enredadera y comenzó a escalar el alto muro, el sudor salía de su frente, sus manos magulladas hacían merito para no caer y llegar hasta aquella ventana que cada vez estaba más cerca, hasta que de pronto su mano derecha tomo el borde del marco de la ventana e hizo palanca para animar a su cuerpo hasta arriba. El príncipe suspiro nuevamente tomando una bocanada de aire y entro. Cual sorpresa para el príncipe pues al entrar a la habitación no encontró a nadie, se congelo por un momento y se pregunto - ¿ Y la princesa?. Camino lentamente hacia la cama y giro en 180 grados tratando de encontrar a la princesa que el venia a buscar, de pronto en el mueble que estaba tras la silla, en aquel espejo que tuvo que ver muchas veces la belleza de la princesa encontró un mensaje hecho con lápiz labial, simple y breve- ME FUI, YA NO TE ESPERO."
Fragmento para este blog
(Angelus783).
Es así como se han sentido muchos " príncipes" que bien, convengamos, no tienen mucho de príncipes, y que más parecen muchachos en busca de una madre, o bien, ejecutivos barrigones o brutos con oficio. Pero mas allá de los prejuicios que ustedes las mujeres puedan tener de este género ( cada vez, mas menoscabado), El tema no es menor, de hecho, es toda una revolución social, claro, es incipiente, imperceptible, pero por allí van caminando, incluso entre nosotros, " Las Princesas Marginales", mujeres que pertenecen a otra raza, a una mezcolanza de situaciones y saltos evolutivos ( algunos dirán por la herida que se trata de "involuciones"), pero el meollo del asunto es tratar de dilucidar a estas " princesitas del siglo XXI". Se les tiende a confundir con las " femme fatal", o a veces con las " mujeres etéreas", otros (aquellos que las han visto) hablan de una mutación, de un feminismo-postmoderno con tintes de Bárbara Wood, pero al parecer todos aquellos se equivocan, por lo menos en el sentido de la " rotulación", muchas de ellas puesta por hombres, pues bien es sabido que el hombre debe poner nombre a las cosas, sobre todo a aquellas que lo asustan.
Una definición a la rápida y algo antojadiza y para simplificar, podría empezar diciendo que son princesas que eligieron la marginalidad, por razones varias, o bien por naturaleza, mujeres que se cansaron de esperar al príncipe azul ( y al verde, y al rojo y al amarillo), y que se levantaron de la cama y comenzaron a pensar como sería afuera, y TAN!!!!, salieron del castillo y se quedaron afuera. No se conforman con la reivindicación feminista que busca la masculinización de la mujer, de hecho, siguen añorando ser rescatadas, pero enserio, de verdad, no en forma pasiva, no en forma de cuento de hada, guion del que de hecho jamás fueron consultadas. Estas mujeres admiran a las "putas", pero no quieren serlo, aman enfrentarse en una "fusta" con un hombre , sobre todo si la arena es un bar, compran revistas, leen muchos libros, escuchan música tan distinta y variada, lloran a escondidas y se castigan de cuando en vez con un buen helado de chocolate. También, construyen burbujas, mundos propios, en el cual se refugian y creen no depender de nadie. Podrían decir algunos, sociólogos, sicólogos, etc., etc., que se trata de una consecuencia de nuestra generación, tanto esto ayudado por el cine, los cambios sociales y la televisión diaria. Es como hacer una mezcla entre " carrie" (la protagonista de sex and the city encarnada en Sarah Jessica Parker), una mezcla de "Amelie", ( el personaje que inmortalizara Adreiu Tatù), o "joe", ( la joven chica perfecta de "Dawson Creek" que hiciera Katie Holmes). Pero bueno, tratar de "encasillar" a nuestras princesas marginales parece ser tarea impropia, pues es precisamente aquello a lo que ellas evitan. El hecho de que la " revolución del clítoris" como denominara una revista norteamericana hace un par de años atrás a esta "era" dominada por el poder de la sexualidad femenina no implica conocer realmente a esta nueva especie de mujeres, es más, estas mujeres siguen siendo princesas, siguen estando en castillos, claro que muy diferentes a los de antaño, y jamás se les ocurriría esperar a un tipo que usa malla ajustada como pantalón y que lleva un corte de cabello a lo "príncipe valiente”. Ahora viven en departamentos bien decorados, solas, pero también podemos encontrarlas en la casa de su madre (en ausencia del padre), o conviviendo con una amiga (o), en fin de mil y un maneras. Son las sherizade’s modernas. Cuentan escusas como largas historias para conservar su cabeza (en este caso su libertad), prefieren la soledad, son mezcla de "brujas" llenas de hechizos (no es casual que ante cada mañana lean el horóscopo) y ejecutiva top. Verlas caminar con esa falsa seguridad es una exquisitez, son capaces de conquistar al mundo con una sonrisa y de desarmarlo con una contorsión. Se saben bellas, se saben deseadas, pero ellas buscan mucho más allá en las miradas sobre ellas. Quieren salvar al mundo, pero luego de pintarse la uñas. No tienen nada que ver con las " bellas-tontas", de hecho son sus más acérrimas enemigas, hablan de igualdad, siempre y cuando el otro entienda que ella no es igual a nadie y es única e irrepetible. Son sensibles, tanto o más como pueden ser un tempano de hielo, son mil cosas y a la vez aquella mujer que se queda en casa viendo una película sola y llorando porque los protagonistas de la historia sufrieron mucho para estar juntos. Es cierto que al graficarlo suena igual a muchas de las que usted conoce, o usted misma, probablemente porque usted es una de ellas o usted conoció a una de ellas, lo cierto es que son escasas, son un hibrido en cuanto a especie, con una estructura tan compleja como simple en su definición, son simplemente princesas que dejaron el castillo, que miraron afuera, que cayeron en cuenta de que los cuentos de hadas eran historias para formarlas, para estructurar su mente, su personalidad desde pequeñas, de que la sumisión nada tiene que ver con su naturaleza y que la falsa espera permitía miles de atropellos, son aquella a quien si bien es cierto, terminen enamoradas de un hombre ( fatalidad para algunas feministas), jamás dejaran de ser lo que son, precisamente por que ellas no buscan a príncipes, si no a hombres, no a hijos, no a hermanos, no a donjuanes, si no a hombres que no quieran rescatar princesas, si no a una mujer, que quiera acompañarlas, sostenerlas y caminar de cuando en vez detrás, sin jamás someterse también. Mil cosas podría decirse de las princesas marginales, por el momento solo una definición, un bosquejo de lo que son, una descripción para dar alerta y decir que existen, que observen, que capten, que vean las señales , pues no vaya a ser, que un hombre despistado este en estos momentos escalando un castillo inútilmente, o comprando su sueldo en flores para llamar la atención, pues olvidaba decir que estas princesas mas allá de lo que aparentan se conforman simplemente con que recuerden cada día de que son tres de azúcar, o que el día en que se conocieron era viernes, no sábado. En fin, o debería decir, y fueron felices arrancando felices!!........................ Eh allí que caminan sin esos largos vestidos y simplemente con jeans, la belleza de una mujer, de una "Princesa Marginal".
Si usted de casualidad, por azarosidad o bien sea por destino (según su tarotista de turno) se encuentra con una de ellas no dude en escribir para seguir investigando y dando más datos, y para que también pueda algún día evitarme la subida al castillo y gaste mejor el tiempo en subir otras cosas, atentamente un admirador de las princesas marginales.
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