Algo así como nada y un poco de todo, tautología de agradecimiento y memorias de un puto arlequín que nunca fue maricón pero que siempre amo a su símil, o para la posteridad, simplemente, y no menos, que mi amigo.
“Los epitafio para los muertos, los cigarros y las copas para los que nunca dejaron de saquear tumbas y vivir de las rentas, cuestionable, como sea, pero por último se vivía y no se moría simulando lo contrario”,
Hoy tenía previsto agregar a la historia un artículo sobre una noticia acontecida en estos días que valía la pena revisar, analizar y profundizar, volviendo a la vieja práctica de escribir con tinta aguda y acida sobre lo que pasa frente a nuestros ojos, sociología literaria decía un amigo, y apuntar la fineza del lápiz (o los dedos en este caso) hacia la herida y apretar los músculos para que la sangre que tuviera que correr lo hiciese, desinfectando lo necesario. Pero uno propone y alguien, en un más allá o más acá, o donde mierda sea se encarga de establecer el itinerario mas allá de voluntades definidas en última instancia por mecanismos de palanca en la Historia. Todo eso, no tiene ya ningún sentido, por que cuando se busca razón, lo que siempre ha sido una constante en lo que escribo, mas allá de si a veces se logra o no, llegan ciertos momentos en que uno sucumbe y se asume derrotado, uno por no poder establecer a ciencia cierta qué diablos pasa y segundo, porque se ve superado por emociones y razones que por más que se busca sentido que seguramente lo tienen, no se permite aceptarlo de buenas a primera sin dar pelea, aunque se sepa de antemano que es batalla perdida.
Hoy la pérdida se posa en las protecciones de mi castillo que soy yo mismo y se burla para decirme que por más que construya murallones, cuando viene el cataclismo no hay castillo que no sea más que una choza. Sobredosis de humildad a la fuerza, por mas guapeo que se le haga a la señora que siempre gana la partida.
Hoy amanece y es distinto, falta alguien, que no estaba físicamente a la mano pero con la posibilidad cierta de atravesar campos de batalla y encontrarlo allí para la conversación interminable y la enseñanza de que la gravedad no es tan poderosa como la pintan, pues los átomos y el electromagnetismo se burla de ella cotidiana y constantemente como varias veces se estableció en alguna conversación, o como el hombre se ha fagocitado a sí mismo y se ha convertido, en general y con extrañísimas excepciones, que legitiman una raza maldita por sus propios pecados, en un Lobo, que es capaz de devorarse a otro como decía Hobbes. De explotarse y de humillarse para satisfacer cosas que en la tumba no tienen ningún sentido ni razón de ser.
Reivindicar a los hombres, y mujeres (para hacer la generalidad de nuestro genero completa) tan solo en su muerte es el mal Karma que nos ha llevado a establecer, sin querer queriendo un culto a la muerte y un desprecio inusitado y estúpido a la vida. Nos conformamos con asumir que no se valoran las cosas hasta que se pierden y ese mantra ha sido estrella de curso marítimo de varias generaciones hasta la actualidad. Siempre nos negamos a eso, y por eso, perder a uno de los que amo la vida en profundidad y de manera desafiante es un dolor que si bien duele y punza profundo, jamás podrá ser triunfante cuando se le sonrió a la vida en cada paso, erróneo u acertado. Fumar cigarros de manera compulsiva y reírse de la desgracia ajena y propia es una característica, que me costó asimilar pero que aprendí a querer y valorar como una lección gratuita, becado en las enseñanzas de la vida por un arlequín que se hizo amigo mío por que vio al otro lado no a la inquisición si no un curioso y que queriendo reírse de él opto por enseñar sus trucos.
¿Gracias? Porque, me dijo una vez, si tu cambiaras el mundo, yo debiera agradecerte, y reímos hasta que nos encontramos revisando una y mil veces las tesis de los dioses intelectuales, todos ellos enfermos de la misma enfermedad estupidez humana, de búsqueda de trascendencia, no entendiendo que con ello se fija la mirada en el horizonte, y los horizontes, en la realidad nunca se alcanza, es un engaño figurativo, romántico pero extremadamente imbécil, fijar la mirada en el mas allá siendo incapaz de trascender aquí. Por lo mismo no existía el individuo, tesis que discutimos y pasamos por la aplanadora teórica una y mil veces y unas cuantas más para cerciorarnos que quedase bien lisa y homogénea como para poder caminar, pisotear y saltar sobre tamaña mentira, y si se nos permitía bailar sobre ella como quien baila sobre la tumba de los enemigos ya fallecidos, encontrando el honor y el respeto no al cierre de ojos, si no a que el otro da sentido a lo que soy y yo doy sentido al otro. Yo no soy yo ya, me dijiste una vez, porque soy la suma de las partes de todos los yo que habitan en los que me rodean, conocí o ignore. Existen infinitos yo habitando en otros seres, los mismos que habitan en mi, por eso esa cantaleta del individuo no es más que una broma mentirosa, que una vez que se repitió 100 veces termino convertida en verdad tautológica para pajeros mentales que nunca piensan, por que otros están para eso y ellos solo pagan y clientilizan todo, el conocimiento, el amor y sus traumas, que incapaces de corregir obligan a otro hacerlo, yendo a carísimos siquiatras para exorcizar violaciones de sí mismos y secuelas del no uso de lo único bello que aun nos queda, el cerebro, las idea, el sexo y el amor no correspondido.
Llorar esta demás, cuando supiste de tu enfermedad, que para ti jamás lo fue, por que jamás dejaste que así fuera, a lo mucho, una condición o anécdota a superar no solo valore tu postura si no que la defendí a muerte, mas allá que los años nos separaron y lo que tú mismo incitaste que fuera quien hiciera el hito entre la hipocresía y la lealtad más recalcitrante, en que mi enfermedad de infancia fuese la virtud de una causa que no tiene un principio mucho menos un final, por lo que jamás será derrotada por que ni siquiera es mensurable y lo que no puede ser medido jamás podrá ser vencido. Lección de guerra bien aprendida.
Aunque quisiera sentidamente que las cosas hubiesen sido distintas no puedo dejar de reivindicar la forma digna de tu…….como llamarlo, de tu hasta pronto, hacerlo de otra forma, mas allá de la epilepsia emocional que tengo sería negar la condición en la que se estableció nuestra amistad, sentí rabia, pero no siento más que alegría, por que como nuestra biblia de dos hojas determino, no existen individuos, si no que sujetos, por lo que uno no muere, porque para que muera uno tendrían que morir todos y yo, por lo menos, con todos mis yo aun seguimos aquí, por lo que tu jamás te fuiste. Aunque no dejo de odiarte por decidir sobre mí no es menos cierto que eso te erige mas a un de entre los lobos sin jamás derramar una gota de sangre y dispuesto siempre a enfrentar a los cazadores,
Que mas, gracias y de nada
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