jueves, 18 de noviembre de 2010

Capítulo XIV

Capitulo XIV





¿Estás bien?

Si. Y gracias por lo que hiciste.

De nada, sabes que puedes contar conmigo.

Bueno, entiendo entonces que Daniel está adentro.

Si, así es.

Ok. Ahora iremos hasta la casa con Miguel y analizaremos la situación actual.

Ok Luciano.



El vehículo avanzaba imperturbable con los 4 ocupantes en él, Carlos el chofer, María como copiloto y en la parte de atrás Sofía y Luciano, todos sumidos en un silencio que impregnaba un solo pensamiento; el futuro inmediato en base al “Plan” como se le llamaba familiarmente entre ellos, nada mas cabía nada mas importaba todo era parte del “Plan” por lo que todo se articulaba en virtud de ello, en cada conversación y en cada acción que cada uno desarrollaba ya fuera solo o colectivamente era parte de ese diseño en la cual cada uno era parte de un engranaje mas allá del rol lo importante era hacer las cosas bien.





Daniel caminaba rumbo a la Universidad para su clase, estaba ligeramente atrasado pero al paso que iba creía llegar a tiempo, aunque su cabeza aún procesaba toda la información recibida de sopetón en el encuentro reciente, en su bolso, el cual llevaba colgado de su hombro derecho, guardaba el texto que le fue entregado el cual ansiaba poder leer tranquilo lo que pensaba hacer una vez terminara la latosa clase que le quedaba por hacer. Soportar a un grupo de estudiantes que creían que sabían algo y que esperaban solo una palabra de aprobación por parte de él para las teorías y tesis más locas o para las pedanterías más increíbles, era algo que le comenzaba a incomodar en su vida, pero era su trabajo, el mismo que lo había situado en una posición cómoda dentro del mundo académico, por lo que entendía que el tener que soportar aquellos berrinches y caprichos estudiantiles era parte del negocio, el mismo que lo situaba entre los más prestigiosos académicos del país, y los últimos años del continente, lo que le acomodaba muchísimo, lo que implicaba ser un tipo muy requerido académicamente y le hacía sortear el mundo académico, el cual no soportaba del todo con mucho agrado, pero esos pensamientos se cruzaban con el reencuentro con Sofía y sabia que todo eso, que tenía que soportar, valían la pena y había desencadenado en volver a Sofía, de otra manera no hubiese sido necesario para Sofía y su grupo-secta. Y eso, a pesar de todo le mejoraba el día.





Buenas Tardes muchachos, ¿que saben de las teorías de fin del mundo? Disparó a la clase a quemarropa

Bueno, hoy trabajaremos aquello y discutiremos largamente sobre ello.

Los que habitaban la sala en ese momento y algunos que iban ingresando quedaron medianamente sorprendidos, pues no les parecía extraño ese tipo de intervenciones viniendo de él pero si notaban una cierta excitación y brillo en la mirada del profesor.



¿Cuales teorías del fin del mundo conocen?



Eh, ¿los mayas? Dijo uno.

¿El apocalipsis de la biblia? Lanzó una chica desde el fondo.

¿Quien más? Convido Daniel a sus estudiantes……………. Bueno, comencemos……….








Los hemos detectado hoy en la mañana

¿Cómo fue eso?

A través de un llamado telefónico que hicieron entre ellos.

¿Se transcribió?

Si, por supuesto ¿quiere que se lo traiga?

No, lo leeré después con todo el informe. Bueno, perfecto, gracias por avisarme.

De nada señor.

Levantó el Teléfono y pidió que le marcaran el número directo. Eso bastaba para darse a entender, cada vez que hacia ese ritual ya casi mecánico implicaba que al otro lado del teléfono responderían con ansiedad frente a la peculiar tarea que le habían encomendado.



Se suponía, que en primera instancia era un trabajo de rutina, una investigación mas como tantas otras, una más de cientos de grupos que eran monitoreados constante y sistemáticamente para mantener a raya cualquier problema que en un futuro pudiesen causar grupos de las más diversas índoles, políticos, drogas, sectas entre otros, con la finalidad de entregar los informes correspondientes como parte del monitoreo constante del “gran hermano” como le decía su hijo ironizante con su trabajo a las instancias respectivas, o cuando era requerido por alguna investigación en curso por parte del poder judicial o requerida por el mismísimo equipo político del gobierno. Pero esto era distinto, se había auto-convencido en un momento que era una tarea más de su trabajo, mas allá del interés particular que algunos manifestaban. Una vez el encargado de enlace con el gobierno, un ministro, le había dicho que la prioridad que de pronto se le daba a este grupo en particular era porque una pariente muy cercana del presidente estaba dentro de esa secta y la familia había pedido hacer todo lo posible para averiguar de qué trataba esta secta. Y bueno, el llegaba a comprender que cuando familias de ese nivel pedían hacer “todo lo posible” implicaba un nivel de influencia altísimo que él no impediría ni se negaría a cumplir. Pero eso había sido hace más de 6 años, el gobierno había cambiado y la prioridad de monitorear persistía, es más se había acentuado. Una vez ironizando telefónicamente se atrevió a decir “¿a que también hay una sobrina en esa secta del nuevo presidente?” la respuesta no hizo lugar a dudas, es tú trabajo y solo hágalo bien no se inmiscuya en lo que no le compete. Así lo hizo, no se inmiscuyo más de lo que le competía, pero a partir de ese momento hizo ejercer su cargo, más que mal era el Jefe de la Institución, su cara visible, aunque el sabia, al igual que algunos, que el poder y real ejercicio de este está en las sombra y no siempre se ve claramente quien jala de las cuerdas. A partir de ese momento leía detalladamente los informes y procuraba guardar una copia para él.



¿Aló?

Sí, señor ministro.

Dígame Eduardo, que tiene para mí.

Le informo que hemos interceptado una llamada telefónica hoy en la mañana del grupo Omega y que ya se encuentra transcrita, además de que se tiene reactualizada la nueva información que poseemos de ellos ¿quiere que se la envíe?

Si. Hágalo por el conducto regular.

Muy bien señor ministro, le llegara al finalizar la tarde en su despacho junto con lo habitual.

Ok Eduardo, yo estaré llegando a eso de las 20hrs a la capital de mi viaje con el presidente por lo que me iré directamente al despacho y lo leeré, cualquier cosa lo llamaré.

Como quiera señor ministro sabe que de no encontrarme aquí puede ubicarme en uno de los dos números que usted posee, estoy disponible las 24 hrs.

Lo sé Eduardo, bueno nos contactamos, que estés muy bien y salúdame a Carla tu esposa.

En su nombre señor ministro.

Adiós.





Una vez cortado el teléfono Eduardo Santander, director de la Policía Civil del país se sentía como un buen perro ladrando y moviendo su cola a su amo. Si bien a veces aquello lo incomodaba sabía muy bien que aquello tenía también implícito sus propios beneficios y privilegios.

El recordaba que el nombre “Omega” fue puesto por él hace muchos años, le pareció un nombre adhock siendo que la información que habían recabado inicialmente sindicaba a una secta de carácter apocalíptico, lo poco y nada que sabía de religión, mas por desidia que por conocimiento, pues muchas veces lograba sorprender a sus subordinados y a mas de algún poderoso del país le había parecido un tipo brillante, no por nada había sobrevivido a varias administraciones políticas y era el Director Nacional de la Policía Civil del País. Pero aun así, la religión siempre le pareció una pérdida de tiempo, de muy joven tuvo esa posición, agnóstico declarado pero sutil en las relaciones respetaba, porque sabía que aquello implicaba cultura y un no molestar a ciertas esferas, participaba en liturgias en la envestidura de su cargo sin ningún problema y sabia moverse perfectamente en distintas aguas. Por eso en una reunión cuando se encargó investigar a dicho grupo denominado a priori como secta tuvo la ocurrencia de llamarle “secta omega” que, por las implicancias le pareció adecuada la denominación para lo que se suponía una secta apocalíptica argumentando que el omega es el fin y contrario al alfa, algo no muy rebuscado pero cumplía las características adecuadas para la designación. Con el tiempo se fue intrigando cada vez más en esta “secta” o grupo, cada vez dudaba mas sobre la denominación de secta, a la mirada simple lo parecía, pero ahora con más información y con el paso de los años no le parecía tan así. Lo que si le importaba hoy es que habían vuelto a detectarla, siempre le sorprendía con la facilidad con que los miembros de este grupo aparecían y desaparecían era como si de pronto se los tragara la tierra. Pero hoy habían vuelto a aparecer y se había detectado en la mañana una llamada en la cual participaba Miguel, uno de los que se sindicaba como líder con otro muchacho del cual habían tenido el nombre hace unos meses, Fernando Nonderaf.



Permiso señor, aquí tiene la carpeta con la actualización y la transcripción de esta mañana de la secta omega.

Muchas gracias Esther.

Ella se retiró sin más comentarios y dejo sobre el escritorio la carpeta.

Eduardo la quedo mirando y sin tardar más la tomo para leerla. Pensó y reflexiono sobre lo que era un breve llamado entre ambos, dos, puntualmente entre Miguel Y Luciano y le parecía que algo no le calzaba, paracía ser más un señuelo que un acierto de su gente. Analizó la situación pero pensó en que no era prudente señalar esto hasta que tuviera conjeturas con bases más concretas, pero su olfato y el conocimiento que tenia del grupo omega le hacían dudar de tamaño acierto, si le llamaba la atención que la transcripción y posterior análisis de este implicaban que estaban moviéndose en la ciudad y aquello sin duda traería consecuencias y pedidos de indagar mas y priorizar el monitoreo sobre ellos, pues no le perderían pista desde ahora.







Teresa miraba su celular y el número que allí había, era desde donde la había llamado Luciano en la mañana, observaba una y otra vez aquel número, sabía que tan solo con llamar podría escuchar la voz de él, luchaba contra ella misma contra su propia ansiedad y las ganas de llamar con cualquier escusa, pero sabía que debía aguantarse miró el celular y lo dejó en la mesa y caminó como queriendo alejarse de él y enrumbó hacia su pieza, estaba en eso cuando el celular sonó.



Cuando miró el visor era el número de Luciano. Su ritmo cardiaco se aceleró y su ansiedad también y rápidamente contestó:

¿Aló?

Hola, tengo un recado para usted, ¿teresa cierto?

¿Quién habla?

No importa. El recado es el siguiente. En lo que demoraste en terminar tu maqueta el fantasma volverá al espanto.

Y la llamada se corto. Obviamente ella percibió que era deliberado el término de la llamada. Quedo helada, era el número de Luciano pero no era él, era la voz de una mujer, se preocupó y comenzó a pensar tratando de dilucidar qué diablos era aquel recado, obviamente tenía que ver con Luciano ¿estaría bien? Su cabeza procesaba mil por hora hasta que como si estuviera ahí alojado en una parte de su cabeza apareció ¡Luciano!! Exclamo Teresa.

Ahora sabia que Luciano la visitaría y para eso debía esperar tres días. Era una anécdota que término por ser un juego entre ambos.

A Luciano cuando joven le decían fantasma, por el color de su tez y por que cuando caía en su ostracismo parecía un verdadero fantasma, él estaba pero no estaba. Así nació "el juego del espanto" que era cuando Luciano, concertado con Teresa se planteaban en afán de hablar en código frente a los demás, lo que siempre terminaba por molestar a mas de alguien de los presentes en ese momento, era la idea, por cuanto cuando ellos querían conversar comenzaban con el espanto, una forma sutil de lenguaje entre dos amigos cómplices que implicaba que algo importante querían decirse, por ejemplo ahora sabía que no podía llamar a ese número que era la primera señal que Luciano le daba, porque había dado comienzo al juego del espanto que era espantar al resto y ser fantasma, invisibles para los demás y lo otro, sobre la maqueta, lograba comprender. Cuando Teresa entro a estudiar Arquitectura en su primer año tomo el desafío contra otra chica de construir una maqueta para dos años más adelante que ella, que iba en primer año de Universidad, la apuesta que se estableció con un profesor de arbitro consistía en hacer en el menor tiempo posible una maqueta de ciertas características que implicaban poder participar en una bienal a la cual accedían solo estudiantes de tercer año hacia arriba, ella logro ganar y la logró hacer en tres días con la ayuda de Luciano. Tres días sin parara pero exactos, con reloj en mano. 72 horas exactas. Teresa miro su reloj, eran las 19hrs. y proyectó el cálculo, en tres días más, o sea, 72 hrs, Luciano vendrá. Logro imaginar ya, con lo de la mañana y esto que Luciano estaba en algo, que era tan importante y secreto que ni a ella se lo había confesado bien, aunque en su interior sentía que ya lo había hecho y que era ella quien no lograba juntar las piezas correctamente.








Luciano caminó junto a Sofía hacia el interior de la Casa para encontrarse con Miguel. Una mujer se acercó a Luciano y le dijo, ya eh hecho la llamada que me pidió.

Muchas gracias dijo Luciano ¿y el celular?

Aquí esta Luciano.

Ok. Muy bien. Luciano Tomó el celular y lo desarmó, luego sacó su batería y lo metió a un balde con agua que estaba a un costado en una pared externa de la casa y lo dejo adentro. Listo, se dijo a sí mismo.

Sofía lo miró y asintió con la cabeza, y dijo; Bueno vamos.

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Continúa el próximo jueves……………

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