jueves, 11 de noviembre de 2010

Capitulo XIII


Capítulo XIII





¿Qué es Pandora?

No te asustes, creo que es mejor que lo leas y luego te hagas un juicio de él.

Daniel comenzó a hojear el documento. De pronto colocó una cara muy seria y se detuvo en una página.

¿Qué quiere decir esto?

Lo que dice allí, nada más.

¿Y quieren que yo publique esto?

Queremos que primero lo revises y obviamente le hagas adaptaciones y modificaciones que a ti te parezcan. Aunque este documento ha sido hecho por mentes muy brillantes Daniel. Pero no tienen tu “toque” ni el prestigio que en poco tiempo te has hecho.



Disculpen, Aquí tiene su platillo.

Muchas gracias dijo tímidamente Daniel.

¿Algo para beber?

Tráigame una botella de vino.

¿Alguna marca en especial señor?

Me da lo mismo, solo tráigalo.

Como guste, permiso.



¿Vino? Replico Sofía.

Si, vino, es lo que necesito ahora, una copa de vino.

¿Y no vas a comer?

No Sofía, el apetito se me cerró. Yo soy humano, ¿recuerdas eso Sofía? No soy como tú o uno de tu grupo. Aun no eh perdido la capacidad de asombro.

¿Pero tú ya no bebías?

¿Tienes miedo que retome mi alcoholismo y arruine en parte sus planes?

No. No temo eso Daniel, tan solo que me preocupa que no comas.

Gracias, pero ya es tarde como para que vengas a controlar lo que hago y lo que no hago, ¿no te parece?

Dime tu Luciano ¿así te llamas cierto?

Si Daniel, Luciano es mi nombre.

Bueno, dime Luciano, ¿qué mierda es lo que pretenden hacer? Porque eso no sale en este documento que leí.

Es muy cierto, no sale. Y te lo diré.

Queremos ya no evitar lo que ya es inevitable, creemos que ya es tarde para eso. Por lo cual queremos restaurar nuestro propio origen.

¿Origen?

Si, origen. En tu cátedra del año pasado, la de “comparación de culturas y capitalismo”, la que dictaste en dos Universidades planteabas un problema, que tiene que ver con la desfragmentación del hombre y la pérdida de este mismo en la propia sociedad que este ha construido.

Veo que te has informado….

Ese es nuestro trabajo. Por eso, concordamos contigo en la tesis central, de que la posibilidad del hombre de autodestruirse completamente es inevitable al ritmo que avanza y se desarrolla, y que en comparación a todas las sociedades que el hombre construyó para sí mismo esta, en la que vivimos actualmente, es la única que incuba en sí mismo la autodestrucción y la única que ha sido capaz de convencer con su discurso, de manera hegemónica, que su forma y estructura no solamente es la única posible y viable, si no que otra forma no es factible ni posible y que cualquier cambio comienza desde las bases establecidas sin alterar sus estructuras.

- Que ¿lo memorizaste?

Si. Lo hice.

No sé porque no me sorprende.

Pero discrepamos en la inevitabilidad de la autodestrucción. Si creemos que es inevitable lo que ocurrirá, pero no creemos que el desenlace este determinado por los hechos. Sabemos, a ciencia cierta que han comenzado a darse sucesos que establecen el comienzo de esto, y que traerá consecuencia que ya muchos han comenzado a ver. Por lo mismo trabajamos contra reloj.

Creo que no me respondiste Luciano, me planteaste el problema, no veo la solución. Me has recitado de manera casi perfecta mi cátedra, o parte de ella, me has dicho que lo inevitable, y valga la redundancia, es inevitable, pero me planteas que quieren volver al origen ¿A qué origen te refieres?

Obviamente no queremos volver a las cavernas, es más, si sigue el curso de los eventos seguramente lo que quede no sea más que eso, o menos que eso. No somos un grupo de locos primitivistas ni secta que quiere vivir aislados con tapabarros. Lo que creemos es que podemos y debemos resolver esta encrucijada, que por lo demás no ha comenzado ahora, si no hace mucho tiempo y nos hemos preparado para aquello. No solo nosotros si no muchísima gente en todo el mundo.

¿y tú quieres que piensen que no son una secta?

Luciano sonrío.

O sea, hablas como miembro de una secta, actúan como una secta y profetizan como una secta, ¿Qué crees que debo pensar entonces?

Piensas que tenemos razón, y lo sabes, sabes quién es Sofía, viviste muchos años con ella, sabes que lo que te eh planteado es cierto, el problema es que estas pensando cómo explicar esto a otros sin que te llamen loco. Piensas que lo que te dije hace un rato, sobre aquella fecha es algo que si bien pudo haberme dicho Sofía, aunque sabes que ella jamás lo hubiera hecho, es un dato que te intriga y te asusta y ahora piensas que estoy leyendo lo que piensas y……. me estas maldiciendo.

Daniel quedo nuevamente congelado.



Aquí esta su botella de Vino.

Gracias, dijo Sofía.

El hombre asintió con la cabeza y se retiró.

Daniel siguió impávido observando a Luciano.

Deberás reconocer, por último que somos una secta muy profesional e informada, concédeme eso.

Daniel salió de su impavidez y sacó el habla; además de que quieren que yo publique ¿Qué más quieren de mí?

Queremos que trabajes con nosotros. Mira Daniel, y diré esto y me iré, porque creo que tú y Sofía se deben una buena conversación. Sabes muy bien que lo que decimos y no decimos y callamos es cierto, es como tu sueño repetido de la última semana, ¿no es así? Por lo mismo queremos que estés con nosotros, porque aquí está tu lugar y bien sabes que es cierto. Sofía arreglará los detalles. Por mi parte me despido, ha sido un gusto conocerte Daniel. Y extendiendo su mano nuevamente busco la mano de Daniel, quien como acto reflejo estiró su mano y se encontraron en un apretón de manos. Te aconsejo beber solo una copa, te necesitamos sobrio, y le guiño un ojo en señal cómplice.

Sofía, te esperare en el auto tienes 15 minutos. Miguel no tiene por que enterarse. Sera un secreto entre los dos, perdón, entre los tres. Y Luciano camino hacia la salida del restaurant y observo su entorno, una de las parejas que estaba en una de las mesas en el salón principal de la entrada movieron su cabeza cuando Luciano paso en señal de complicidad. Y Luciano salió del local y caminó hacia la esquina donde estaba el auto. Allí lo esperaba un hombre en la parte del conductor.

Detrás de Luciano salió la pareja que estaba sentada en la mesa y camino a cierta distancia de Luciano. El se subió al auto y se sentó, puesto al costado de la puerta mirando por la venta. La pareja se acercó al auto y se separaron, la muchacha subió al auto y el otro tipo siguió caminando hacia la esquina por la vereda y giró al llegar a la esquina perdiéndose.

¿Todo bien?

Si Luciano. Todo tranquilo.

¿Quien quedó adentro?

La gente suficiente.

Muy bien. ¿Y ustedes como están? Preguntó dirigiéndose a la muchacha y al conductor.

Muy bien Luciano, respondió la chica, y el conductor asintió con la cabeza.

Esperaremos unos minutos a Sofía y nos iremos, pues ella debe terminar de resolver algo.





¿Qué fue todo eso Sofía?

Tú ya lo sabes, ¿para qué me preguntas?

Es que no es justo, quedo indefenso, vulnerable frente a ustedes, tú sabes bien que más allá de todo lo que pasó entre nosotros y tu abandono imprevisto lo que me pidas yo lo haré. Pero necesito que me digas algo.

¿Qué? Preguntó Sofía.

¿Por qué te fuiste?

Sofía bajó su mirada y volviendo a subirla, como tomando fuerzas le respondió; Por esto. Te deje por esto.

Daniel sintió una mezcolanza de sentimientos dentro de sí, decepción y alivio, rabia y descanso. Sabía que de una u otra forma el siempre lo supo, pero el tiempo en que ocurrió era el más difícil y complejo que él había vivido y justo cuando necesitaba de ella, ella se esfumó. Pensó en un momento que había sido su culpa, o tenía que ver con esa fatídica fecha o con su escepticismo frente a las convicciones de ella. Quizás había sido todo, pero ahora se daba cuenta que era eso y eso le daba, mas allá de todo, cierta tranquilidad.

Bueno, estoy con ustedes, ya está. Brindemos por eso, no me negaras eso.

No, no lo hare, te lo debo.

Quiero saber un poco mas de tu vida, bueno, quedan unos diez minutos, aprovechemos de charlar lo que podamos, de todos modos, nos seguiremos viendo.



Ambos se quedaron charlando, riendo de cosas que en otra oportunidad no hubiese causado gracia alguna, pero el tiempo genera esas cosas, la nostalgia, la necesidad y las deudas.





Luciano sacó un libro de un bolso y comenzó a leer en una página marcada con un apunta libros, el cual era muy bello que tenía un escrito, hecho a mano en una superficie de una lamina de madera. Que decía; “Las noches se iluminan cuando los seres se despiertan y abren los ojos, Luciano, te amo. Tu Sol”.

Luciano se quedo mirando el apunta libros y pensó en Sol. En su mirada, en su ausencia, en la sonrisa que siempre traía consigo, en su inocencia y en su extrovertida forma de observar y amar al mundo. Sintió un dolor en el pecho un ahogo, tomo el apunta libros con delicadeza y lo dejo en la parte final del libro y se puso a leer.




Toma, te traigo un regalo.

¿Qué cosa, preguntó Luciano?

Algo para que no te pierdas en los viajes que haces cuando lees, pues siempre parece que no estás aquí, de esa forma no te perderás en la lectura, y si te pierde yo te encontrare.

Luciano sonrió.

Y ella, como si fuera una niña pequeña estiró su brazo y en su mano entrego el obsequio balanceando su cuerpo como las pequeñas que le regalan una flor a su noviecito del jardín.

El tomó el obsequio y adelantando un poco su cuerpo tomó la mano de ella y con fuerza pero delicadamente la arrimo hacia él. Ella se río con estruendo y ambos cayeron al pasto.



Luciano, ha pasado mucho tiempo, debemos irnos.

Ok. Respondió él, Avisare a Sofía. Y pensando la llamo con el pensamiento.


-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Continúa el proximo Jueves, Atentamente Fernando Mushkil

No hay comentarios: