“Cuando el principio del final anuncia un nuevo principio lo que queda en juego es única y exclusivamente establecer si lo que sobreviven tienen principios”
Sofía caminaba con plena convicción en sus pasos, se veía una mujer segura e imponente en su caminar, Luciano caminaba al lado de ella y podía sentir que detrás de esa figura imponente en el caminar Sofía parecía levemente alterada, sus pulsaciones estaban alteradas, pero aun así Luciano sentía cierta admiración por Sofía y su capacidad de no evidenciar externamente su situación interna.
Luciano, dijo Sofía sin mover su cabeza si no que seguía mirando fijo hacia adelante mientras caminaba.
¿Qué? Respondió Luciano.
No me es escanees.
Está bien Sofía.
Sofía empujó una de las dos puertas del restaurant para entrar y ambos ingresaron y avanzaron hasta el final de un pasillo hacia una mesa que quedaba en el fondo especialmente reservada para ellos. Una persona del interior salió al encuentro de Sofía.
Señorita Sofía está todo listo y a su disposición.
Muchas gracias, dijo ella. Bueno esperemos, en 10 minutos debiera llegar Daniel.
¿Desean tomar algo?
Yo un Café, dijo Sofía.
Expreso, cortado, simple o cappuccino?
Cortado, con un vaso de agua mineral, gracias.
¿Y usted?
Lo mismo, gracias.
Bueno, regreso en un momento.
¿Estás bien? Preguntó Luciano a Sofía.
Sofía lo quedo mirando. Sabes Luciano hay ciertas cosas que deberías saber. Una de ellas es que no puedes saberlo todo. Y hay ciertas cosas que es mejor dejar ahí como están. Por lo mismo no quiero que indagues en mí. Quiero que respetes la intimidad de mis pensamientos, ¿está bien?
Luciano asintió con un; está bien. Te pido disculpa, tan solo me preocupe por ti.
Lo sé, y te lo agradezco, pero estoy bien y si no, lo estaré pronto. Además es parte de mi trabajo resolver este tipo de cosas. ¿No es así?
Si, lo es. Y por eso te admiro y tienes mi cariño y respeto.
Gracias Luciano.
Aquí esta su café. ¿Azúcar o sacarina?
Azúcar, gracias. ¿Tú?
También.
Muchas gracias.
De nada.
¿La extrañas?
Mucho.
Nunca conversamos mucho de aquello Luciano me gustaría que un día lo hiciéramos, ella para mí también era muy importante y aun me cuesta asumir que no está.
¿Sabes? A veces siento como si estuviera a mi lado, el otro día mientras dormía la sentí sentada en la cama, cuando desperté no había nadie pero estaba su olor que para mí es inconfundible…… no sé Sofía es como si me acompañara la siento, no la veo, se que está ahí. En fin, no quiero pensar en aquello ahora.
Ya tendremos tiempo Luciano, no te preocupes, a cada momento lo que cada momento es necesario.
¿Frase de tu padre?
No. Del tuyo.
De pronto el celular de Sofía sonó, ella lo tomó y contestó; Aló…… ok.
¿Quién era? Preguntó Luciano.
Nuestra gente. La persona que esperamos entrara en un minuto aquí.
Bueno, es hora de trabajar.
El restaurant se encontraba con muy poca gente, solo dos parejas sentadas en distintas mesas Ubicadas en el primer salón que estaba directamente luego de la entrada al establecimiento, un par de trabajadores del lugar, dos mozos que hacían distintas tareas, y otra persona que parecía ser el dueño del Local quien había recibido a Sofía y Luciano cuando estos llegaron. El lugar mostraba su atractivo todo muy bien cuidado en su decoración completamente de madera, tanto la estructura como la decoración, lo que le daba un aire rústico y elegante. El sol entraba a través de grandes ventanales en la parte frontal del local y unas muy bien colocadas luces de neón daban el contraste justo a un ambiente acogedor y propicio para el encuentro que allí se iba a efectuar.
Una de las puertas de entrada fue empujada hacia dentro del local y un hombre ingreso al local. La cabeza del sujeto se movió y sus ojos buscaban algo que no lograban encontrar a primera vista. Uno de los mozos salió a su encuentro, usted es el señor Daniel ¿cierto?
Sí, yo soy.
Acompáñeme, lo esperan.
Daniel no cuestionó y caminó detrás de aquel hombre. Mientras caminaba le parecía tan de Sofía ese halo de misterio, propio de ella contestaba su cabeza que había comenzado con esa llamada telefónica hace una hora. Mientras avanzaba logro divisar a Sofía y alguien más sentado con ella. ¿Quién sería? Sintió cierta decepción en su interior había pensado y previsto que estarían solos. Pero como reacción instantánea se asumió con la situación y además le intrigó la presencia de aquella persona con lo que le quedaba claro que la situación que enfrentaría no sería solo de camadería si no que las enigmáticas palabras de Sofía a través del teléfono cobraban sentido y develaban la magnitud de aquel encuentro.
Hola Daniel, gracias por venir.
No te preocupes, me quedaba una ventana de tiempo pero te aviso que debo volver a las 16hrs a dictar una clase.
No te preocupes, se cuáles son tus tiempos y estarás allá a la hora que corresponda. Daniel te presento a Luciano.
Daniel se giró hacia Luciano y estiró su mano en señal de saludo.
Luciano respondió de manera firme y amable, hola Daniel.
Bueno Sofía aquí me tienes tú dirás.
¿Quieres un café?
Preferiría algo más contundente, la verdad esta es mi hora de almuerzo.
No te preocupes, pide lo que quieras yo invito y sonrió.
Luciano vio aquella sonrisa en Sofía y quedo observándola con cierta detención pues era un evento. Sofía no regalaba sonrisas, no era algo común en ella si sumaba esta sonrisa con otras que había visto de Sofía no sumaban más de tres, pero no quiso indagar ni armar las piezas que su cabeza también comenzaba a ordenar e inferir, además no quería perturbar ni incumplir su palabra con Sofía, así que solo se quedaría con el enmarcar la sonrisa de Sofía.
Gracias Sofía.
Sofía levanto su mano y llamo a un mozo y este presurosamente se acercó a la mesa.
¿Puedes traerme la carta?
Por supuesto, respondió el hombre.
Y Sofía agradeció rápidamente.
Bueno comencemos, los escucho, dijo Daniel.
Sofía comenzó los fuegos. Daniel.
¿Has visto noticias?
Si, ya te dije telefónicamente.
Entonces ya debes imaginar de lo que se trata.
La verdad tengo muchísimas hipótesis pero no quiero especular ni dar por sentado cosas que no solo nos harían perder mi tiempo y el suyo. Así que, Sofía por el tiempo que nos conocemos ve al grano.
Como quieras, tan solo quería ser diplomática.
Vamos que ambos sabemos que la diplomacia no es tu mayor don, si el ser directa y recalcitrantemente honesta entre otras.
Lo que ha anunciado el secretario general de la ONU hoy en la mañana, con toda la ambigüedad política de siempre es la punta del Iceberg así como también un anuncio poco claro para la mayoría pero preciso y certero para algunos, desafortunadamente no todos ellos con las mejores intenciones.
Mira, lo que se ha anunciado, y sin más rodeo es el fin del mundo.
Daniel quedo observando a Sofía en un silencio sepulcral.
Luciano sacó una cajetilla de cigarros de su bolsillo derecho y sacando uno de ella dejo la cajetilla sobre la mesa y procedió a encender su cigarro.
Daniel volvió de su silencio y saco su voz. Sabes, me lo imaginaba, mejor dicho lo sabía, y comienzo a comprender algunas cosas.
¿Entonces?
¿Entonces qué?
Sabes bien a lo que me refiero.
Se a que te refieres, pero déjame decirte algo, primero; desapareces por 5 años, de los cuales no supe nada de ti, jamás un llamado, una carta, un puto aviso de nada. Me abandonaste sin siquiera haberme dicho o dado alguna señal de que te irías, hoy me llamas me haces venir y me dices que se ha anunciado el fin del mundo, en un lenguaje extraño que solo comprenderán y lograran dimensionar unos cuantos en el mundo y lo único que me dices es ¿entonces????????
Sabes a lo que me refiero. Es por lo que has trabajado toda tu vida y en lo que has establecido tu prestigio académico. Por lo mismo que estuvimos juntos.
Luciano intervino en lo que se estaba convirtiendo en una discusión tensa y dirigiéndose a Daniel le dijo;
Daniel, quiero que escuches lo que te voy a decir. Primero necesitamos tu ayuda y para que aquello ocurra, me parece necesario sepas algunas cosas y quiero que abandones primero la fecha 25 de noviembre, porque no es tu culpa.
Daniel quedo congelado mirando a los ojos de Luciano y Sofía miro a Luciano con una mirada fulminante.
Discúlpame Sofía. Pero necesitamos ordenar bien las cosas y para hacer eso se debe comenzar desde la honestidad más recalcitrante.
¿Cómo sabes eso? Pregunto casi balbuceando Daniel.
Lo sé porque puedo leer tu mente. Por eso mismo, quiero que me escuches, mejor dicho que nos escuches y luego de aquello juzgue si nos ayudas o no, porque desde hoy jugamos contra el tiempo ¿comprendes?
Si. Comprendo, dijo Daniel.
Bueno, creo que Sofía tiene algo para ti. Sofía saco de su bolso un documento anillado que extendió a Daniel y se lo entrego.
Queremos que publiques esto. Obviamente lo podrás leer, darnos tu parecer, y pasado mañana deberás publicarlo, nosotros daremos todas las facilidades y correremos con los gastos que sean necesarios.
Daniel miró el documento era un fajo de hojas impresas y en su tapa se leía un nombre : “Pandora”.
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Continúa el Proximo Jueves y como siempre, que disfruten este Capítulo, atentamente Fernando Mushkil.
1 comentario:
Tu capitulo esta chidismo me encanto.
Msd
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